
Apple ha actualizado su lista de productos obsoletos con la incorporación de tres MacBook que durante años formaron parte de algunas de las gamas más representativas de la compañía.
Los modelos afectados son el MacBook Air Retina de 2018, el MacBook Pro de 13 pulgadas de 2018 con cuatro puertos Thunderbolt 3 y el MacBook Pro de 13 pulgadas de 2017 con dos puertos Thunderbolt 3.
Los tres equipos ya habían sido clasificados previamente como productos antiguos, pero ahora han pasado a la categoría de obsoletos tras superar los siete años desde que Apple dejó de distribuirlos oficialmente. El cambio tiene consecuencias principalmente para quienes todavía utilizan estos ordenadores y necesitan acceder a reparaciones o repuestos.

La principal diferencia es que los dispositivos antiguos todavía pueden recibir servicio técnico en las tiendas oficiales y en los proveedores autorizados, siempre que Apple o sus socios dispongan de las piezas necesarias. En el caso de los productos obsoletos, la situación cambia: la compañía deja de fabricar componentes para estos modelos y ya no garantiza la disponibilidad de piezas para reparaciones.
Qué significa que un Mac sea considerado obsoleto
Apple establece distintas categorías para los productos que dejan de comercializarse. Un dispositivo pasa a ser considerado antiguo cuando han transcurrido cinco años desde el momento en que la compañía dejó de distribuirlo oficialmente.
Esta clasificación funciona como una advertencia para los propietarios, ya que las posibilidades de reparación comienzan a depender de la disponibilidad de componentes. Aunque un equipo antiguo todavía puede recibir asistencia, conseguir determinados repuestos puede ser cada vez más complicado.
La categoría de obsoleto supone un paso adicional. Una vez que un producto alcanza esta condición, Apple deja de fabricar las piezas necesarias para mantenerlo dentro de su sistema habitual de reparaciones. Esto no significa necesariamente que el ordenador deje de funcionar, pero sí que los usuarios pueden enfrentarse a mayores dificultades si necesitan reparar un componente específico.

Los propietarios todavía pueden recurrir a talleres independientes o buscar piezas disponibles en otros canales, aunque las opciones oficiales se reducen considerablemente.
La excepción para las baterías de los portátiles
Los tres Mac incluidos en esta actualización mantienen, sin embargo, una excepción importante. Apple permite solicitar el reemplazo de la batería de determinados portátiles durante un periodo de hasta diez años después de que el modelo haya dejado de venderse.
Esto significa que los usuarios de estos equipos todavía podrían tener entre uno y dos años de margen para solicitar un cambio de batería, dependiendo de la fecha exacta en la que cada modelo dejó de comercializarse y de la disponibilidad de los componentes.
La excepción resulta relevante porque la batería es uno de los elementos que más desgaste acumula con el paso del tiempo. La pérdida progresiva de autonomía puede afectar la experiencia de uso incluso cuando el resto del ordenador continúa funcionando correctamente.

El MacBook Air que cambió el diseño de la gama
Entre los tres equipos destaca el MacBook Air Retina de 2018, un modelo que representó uno de los cambios más importantes de la familia en varios años.
Fue el primer MacBook Air en incorporar una pantalla Retina y también introdujo Touch ID en la gama. El ordenador marcó además el abandono de algunos de los elementos característicos de los modelos anteriores, como la manzana iluminada de la parte trasera de la pantalla.
El rediseño apostó por biseles más estrechos y un chasis más fino y ligero. También amplió las opciones de acabado y representó una renovación visual para una de las familias de portátiles más populares de Apple.
Su llegada coincidió con una etapa de transición para la compañía, que todavía utilizaba procesadores Intel y no había iniciado el cambio hacia los chips propios de la serie Apple Silicon.

Dos MacBook Pro de la etapa Intel
Los otros dos modelos que ahora pasan a ser obsoletos son el MacBook Pro de 13 pulgadas de 2018 con cuatro puertos Thunderbolt 3 y el MacBook Pro de 13 pulgadas de 2017 con dos puertos Thunderbolt 3.
El modelo de 2017 formó parte de una generación marcada por los procesadores Intel Kaby Lake y por una actualización relativamente limitada en comparación con otros lanzamientos de la época. Entre sus novedades figuraban la compatibilidad con True Tone y una nueva versión del controvertido teclado de mariposa.
Este sistema de teclado buscaba reducir el grosor de los portátiles, pero terminó generando problemas de fiabilidad y se convirtió en uno de los diseños más cuestionados de esa generación de MacBook.
El paso de estos tres equipos a la categoría de productos obsoletos refleja el avance de las generaciones de ordenadores de Apple. Para quienes todavía los utilizan, el cambio no obliga a sustituirlos inmediatamente, pero sí marca un punto importante: las reparaciones oficiales y el acceso a piezas originales serán cada vez más limitados.




