En la vida hay que tener mucha suerte para encontrar a personas espirituales que dejan en los demás una conexión especial, que buscan una evolución constante y compartir bienestar, así será recordado Jonathan “Honas” Meléndez, fundador, compositor y tecladista de la banda de rock indie Camilo Séptimo, quien fue asesinado junto a su familia el martes 1 de septiembre.

En diversas entrevistas y en sus redes sociales, los músicos no sólo compartían su música sino sus ideas, filosofía, respeto por los animales y su amor por viajar en la naturaleza.

Los amigos de la banda tenían una particular forma de trabajo: dedicaban una semana al mes a componer su música y los demás días se dedicaban a su familia, ya que eran padres, por lo que había viajes icónicos a la naturaleza, como a Acapulco, Valle de Bravo, Cuernavaca, Avándaro, donde llevaban un estudio portátil y de cada viaje componían unas 10 canciones, las cuales sólo usaban una o dos.

Todos compartían la importancia de mantenerse cerca de la familia, por lo que Jonathan tenía su estudio musical e instrumentos en su misma casa para ser un papá presente y disfrutar de sus hijos; sin embargo, no imaginó que la maldad de un ser humano fuera a tal extremo de acabar con su existencia por dinero.

Para Honas la música también era una forma de conexión con el universo

Meléndez, 38 años platicò varias de estas ideas junto a su mejor amigo, el cantante Manuel “Coe” Mendoza a quien conoce desde los 15 años en una entrevista con Javier Paniagua en canal de Youtube reflexionaron la idea sobre la existencia más allá de lo físico, definieron la filosofía de vida que el músico sostuvo hasta sus últimas entrevistas: para él, la música no solo era un oficio, también era una forma de conexión espiritual, de amistad y de lectura del universo. Esa visión cobró nuevo peso después de que el tecladista y compositor fue asesinado junto con su familia el martes 1 de septiembre dentro de un departamento en Atizapán, Estado de México.

La historia personal de “Honas” también mostró una relación temprana con el trabajo y la disciplina. Desde los 15 años vendía artículos por teléfono, una etapa que retrató como parte de su formación antes de consolidarse en la escena del pop alternativo mexicano.

Su manera de entender el arte embonó con la identidad de la banda que fundó junto a Manuel Mendoza “Coe” y Erick Vázquez en 2013. Los tres construyeron un proyecto apoyado en sintetizadores, guitarras y atmósferas electrónicas, pero en el caso de Jonathan esa búsqueda sonora iba acompañada por una convicción: el ser humano existía fuera de esta realidad material.

En distintas conversaciones, el músico expuso esa idea como una guía de vida y de creación. Su postura no se limitó a una frase aislada, sino que se conectó con la forma en que concebía la naturaleza, la amistad y el trabajo colectivo dentro de Camilo Séptimo.

Jonathan Meléndez entendía la música como una vía espiritual

Jonathan Meléndez sostenía que la experiencia humana no terminaba en lo tangible. La frase “Existimos fuera de esta realidad, somos más que algo físico” resumía una visión que lo acercaba a la introspección, al perdón y a la idea de evolución personal a través del arte.

Esa filosofía también dialogaba con el pensamiento de “Coe”, vocalista y bajista del grupo. Ambos compartían la noción de que la música podía transformar energías negativas en positivas y abrir, en sus propios términos, “portales de amor”.

Jonathan Meléndez compositor y tecladista de la banda Camilo Séptimo. (@honasmelendez)

Más que una postura decorativa alrededor del synth-pop, esa idea atravesaba el contenido emocional de sus canciones. El aprendizaje espiritual, la sanación y la conexión con las estrellas aparecían como referencias constantes en la manera en que los integrantes explicaban su obra.

Meléndez también ligaba esa búsqueda a una práctica concreta: salir del encierro del estudio y nutrirse de experiencias reales. Para él, el flujo musical llegaba con más claridad cuando encontraba paz interior y contacto directo con la naturaleza.

No defendía la composición como un acto puramente técnico. Pensaba que el cerebro, el alma y el espíritu debían alimentarse con vivencias fuera del trabajo musical para que las canciones conservaran profundidad.

La banda Camilo Séptimo viajaba una semana al mes para componer intensamente a lugares hermosos de la naturaleza para encontrar la inspiraciòn hecesaria y los demás días los dedicaban a la familia Foto: Facebook Camilo Séptimo

Esa postura fue compartida dentro del grupo. Incluso exploraron dinámicas como la “visión remota” como parte de sus procesos creativos, una señal de que la banda entendía su trabajo como una experiencia que rebasaba la práctica instrumental tradicional.

La amistad con Manuel Mendoza marcó el núcleo creativo del grupo

La relación entre Jonathan Meléndez y Manuel Mendoza no se explicó solo por su coincidencia en el escenario. Su vínculo venía de años atrás y se fue convirtiendo en una hermandad creativa que ambos describieron como inseparable.

“Coe” definió esa unión como un núcleo. En una de sus explicaciones más recordadas dijo: “Yo no podría pensar lo mismo sin él, ni él sin mí... Somos como un núcleo tan fuerte que si uno no está, no estamos completos”.

Esa descripción ayudó a entender el papel de Meléndez dentro de la agrupación. Su trabajo con teclados y sintetizadores no era un complemento menor, sino una pieza central en el sonido futurista y atmosférico que distinguió a la banda desde sus primeros lanzamientos.

Jonathan Meléndez, tecladista del grupo Camilo Séptimo, y su familia, fueron asesinados en Atizapán de Zaragoza. (Instagram: camiloseptimomx)

Jonathan nació el 7 de abril de 1988 en la Ciudad de México. Era conocido como “Honas” y apareció como uno de los fundadores de la agrupación junto con Mendoza y Vázquez, una alianza que tomó forma hasta consolidarse en el circuito musical mexicano.

El proyecto despegó con el álbum Óleos, un material que los colocó dentro de la industria por la recepción que tuvieron sus sonidos electrónicos. A partir de esa etapa, la banda recibió nominaciones en los Premios IMAs por artista nuevo y canción del año, además de una nominación a los Premios MTV Miaw por video del año con “Inevitable”.

Pese al crecimiento del grupo y a su llegada a recintos de gran aforo, la lógica interna no cambió. La amistad siguió apareciendo como la razón principal para hacer música y como el punto de equilibrio entre las ambiciones artísticas y el éxito frente al público.

(INSTAGRAM: honasmelendez)

Su idea del éxito priorizaba el afecto sobre la trascendencia

Jonathan Meléndez explicó que el origen de Camilo Séptimo no estuvo ligado a un plan de fama. “No buscábamos algo serio, sino simplemente grabar y tocar con nuestros amigos. Veníamos de trabajar con una banda durante más de cinco años y queríamos tomarlo como un descanso creativo”, dijo al recordar el arranque del proyecto.

Esa declaración reveló una parte central de su filosofía. Antes que una estrategia de mercado, el grupo surgió como una necesidad de reencontrarse con el goce de tocar entre amigos.

Con el tiempo, esa intención inicial no desapareció. En el marco del estreno de un documental sobre la banda, Meléndez afirmó que su motivación para seguir haciendo música estaba sostenida por la amistad entre los integrantes.

Jonathan Samuel Meléndez Ochoa fue asesinado junto a su familia (Imagen Ilustrativa Infobae)

También habló del vínculo con el público desde una lógica afectiva. “La gratitud que tenemos hacia nuestros fans, sabemos que los hemos acompañado en una parte importante de su vida”, expresó al referirse a la relación construida con sus seguidores.

Para él y para sus compañeros, la lealtad de los fanáticos era una consecuencia del amor puesto en cada producción. Esa lectura enlazaba la ética del grupo con su pensamiento espiritual: dar algo honesto y recibir una respuesta igualmente genuina.

La banda se preparaba para la segunda parte de la gira Mapas II. El recorrido había comenzado el 28 de mayo con un concierto en el Palacio de los Deportes, y sus siguientes presentaciones iniciarían el 19 de septiembre en Ciudad Juárez.

DLD reacciona al asesinato de Jonathan Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo