Taza de café sobre algunos granos. (Magnific)

El café ocupa un lugar habitual en la rutina de millones de personas y, para muchos, es la bebida elegida para empezar el día o hacer una pausa a media mañana. Su consumo se ha relacionado tradicionalmente con distintos efectos sobre el organismo, especialmente por su contenido en cafeína.

Sin embargo, sus posibles beneficios podrían ir más allá de proporcionar energía. En los últimos años, la microbiota intestinal ha adquirido un papel cada vez más relevante en el estudio de la salud digestiva, y algunas investigaciones han encontrado una relación entre el consumo de café, la composición de las bacterias intestinales y determinados procesos inflamatorios.

Una de las expertas que se ha posicionado públicamente a favor de esta idea es Chaysavanh Manichanh, una doctora que se dedica a la investigación sobre el microbioma humano. La jefa del grupo de Investigación en Microbioma del Hospital Vall d’Hebron Institut de Recerca, en Barcelona, ha explicado en una entrevista al National Geographic los beneficios del café.

Por qué es bueno el café para la microbiota

“Hay estudios de que el café está asociado a una reducción de la inflamación y, al final, es bueno para la microbiota porque lo metabolizan unas bacterias”, explica Chaysavanh al National Geographic.

La relación entre el café y la microbiota intestinal tiene que ver, en parte, con la capacidad de determinados microorganismos para metabolizar algunos de los compuestos presentes en esta bebida.

De hecho, un estudio publicado en Nature Microbiology observó que el consumo habitual de café está asociado con una mayor presencia de Lawsonibacter asaccharolyticus, una bacteria cuyo crecimiento también se estimuló con café en experimentos de laboratorio.

Estos resultados se suman a investigaciones más recientes que han analizado de forma directa cómo el café puede modificar el ecosistema intestinal. Un trabajo publicado en Nature Communications en 2026 encontró diferencias en la composición de la microbiota y en los metabolitos fecales entre consumidores habituales de café y personas que no lo tomaban.

Algunos de estos cambios desaparecieron cuando los participantes dejaron de consumir café durante dos semanas y volvieron a aparecer tras reintroducirlo, lo que apunta a una relación entre el consumo de esta bebida y la actividad de las bacterias intestinales. La importancia de estos cambios está en que la microbiota mantiene una relación estrecha con el sistema inmunitario y la inflamación.

Qué beneficios puede aportar al intestino

Los posibles efectos del café sobre la microbiota pueden tener repercusiones en distintos procesos relacionados con la salud intestinal. Uno de ellos es el mantenimiento de la barrera intestinal, una estructura que actúa como filtro y ayuda a evitar que sustancias potencialmente perjudiciales atraviesen la pared del intestino.

Además, los cambios en las bacterias intestinales pueden influir en cómo el organismo procesa determinados compuestos de los alimentos y en la regulación de la respuesta inflamatoria. Por eso, el interés del café no se limita a su contenido en cafeína, sino también a la interacción de sus componentes con los microorganismos que viven en el intestino.