El Ministerio de Salud licitará por $4.8 millones la remodelación y el equipamiento de la morgue, el laboratorio de patología y la sala de autopsias del Hospital Santo Tomás. El proyecto busca ampliar la capacidad para conservar cadáveres y corregir fallas de refrigeración, drenaje y bioseguridad acumuladas durante más de dos décadas.
La morgue fue inaugurada en 2003 y actualmente registra una demanda superior a su capacidad instalada. Durante 2024 recibió un promedio de 119 cuerpos mensuales, equivalentes a cuatro diarios, para un total estimado de 1,424 ingresos. Sin embargo, dispone de alrededor de 40 espacios simultáneos, varios en condiciones subóptimas.
Las 27 gavetas mortuorias originales presentan problemas en los sistemas de refrigeración y deterioro en puertas y soportes. Tampoco cuentan con drenajes adecuados para su limpieza y desinfección. Los equipos fueron descontinuados por el fabricante, lo que impide conseguir repuestos y realizar las reparaciones necesarias para recuperar su funcionamiento.
El cuarto frío, concebido para almacenar desechos orgánicos y cadáveres no reclamados, tiene capacidad para 20 cuerpos. Durante la pandemia de covid-19 llegó a albergar hasta 60, una sobreocupación que demostró las limitaciones del área y complicó el manejo sanitario y digno de los fallecidos.

Para enfrentar la emergencia, el hospital adquirió una morgue modular con capacidad para 40 bandejas mortuorias. La unidad permitió atender temporalmente el aumento de ingresos, pero no solucionó los problemas de la infraestructura original ni respondió de forma permanente a las necesidades operativas del servicio de patología.
La nueva instalación podrá conservar hasta 53 cuerpos mediante sistemas de refrigeración y congelación. Las cámaras incorporarán mecanismos automáticos de lavado y desinfección, además de equipos para introducir y extraer los cadáveres, con el objetivo de reducir la manipulación manual y la exposición del personal a agentes biológicos.
La construcción se desarrollará en el mismo Hospital Santo Tomás, en el nivel 000 del edificio de Especialidades, ubicado en el corregimiento de Calidonia. Los trabajos no implican trasladar la morgue hacia otro terreno, sino renovar completamente las áreas existentes destinadas a patología, almacenamiento de cuerpos y realización de autopsias.
Las empresas interesadas deberán presentar sus propuestas el 15 de septiembre de 2026, hasta las 9:00 de la mañana. La fecha original era el 31 de agosto, pero fue modificada mediante una adenda. La contratación se realizará bajo la modalidad de mejor valor y será adjudicada de manera global.
El precio de referencia quedó fijado en $4.8 millones, aunque el estudio de mercado había calculado un costo promedio de $5.76 millones, incluido el ITBMS. El pliego establece que cualquier oferta superior a $5.04 millones será considerada onerosa, al rebasar en más de 5% el monto establecido para la licitación.

La obra abarcará los estudios, diseños, planos, descontaminación y demolición requeridos para transformar el espacio. También se renovarán paredes, pisos, cielos rasos, instalaciones eléctricas, plomería, drenajes y redes de comunicación, junto con los sistemas de videovigilancia, detección de incendios, control de acceso y tratamiento de las aguas residuales.
Uno de los cambios principales será la construcción de una sala de autopsias con nivel de bioseguridad BSL-3, diseñada para trabajar con agentes infecciosos que pueden transmitirse por el aire y causar enfermedades graves. El área tendrá acceso restringido, presión negativa, filtración especializada y controles para evitar la dispersión de aerosoles contaminados.
Las nuevas condiciones buscan proteger al personal frente a riesgos como el virus de inmunodeficiencia humana, la tuberculosis y las hepatitis B y C. El diseño separará los recorridos del personal, los cadáveres y los familiares, evitando cruces dentro del servicio y mejorando la privacidad durante la entrega y el reconocimiento de los cuerpos.
El equipamiento médico y no médico incluye mesas de autopsia, carros para trasladar e introducir cadáveres, cámaras frigoríficas y unidades de congelación. También contempla sierras, balanzas, microscopios, autoclaves y gabinetes de bioseguridad, además de camillas, refrigeradores, mobiliario de acero inoxidable y equipos especializados para lavado y desinfección.
La climatización será reemplazada por un sistema capaz de controlar la temperatura, la humedad, la presión diferencial y la calidad del aire. Las instalaciones BSL-3 contarán con filtros de alta eficiencia y ventilación sin recirculación de aire contaminado, mientras los equipos esenciales permanecerán conectados a la planta eléctrica de emergencia del hospital.

El contratista tendrá 14 meses para completar la remodelación desde la emisión de la orden de proceder. Después deberá proporcionar 36 meses de mantenimiento preventivo, correctivo y operativo para los equipos médicos e industriales, más dos meses para la liquidación contractual. También tendrá que capacitar al personal y atender emergencias durante las 24 horas.
La reunión de homologación reunió a 13 empresas: Copisa, Panamerican BC, Gerencias de Obras Civiles, Servicios y Maquinarias del Istmo, Constructora Nova, Constructora Mercosur y CTL Ingeniería. También participaron Pilot Construction, Alpha Mediq, Airtech International, Ingeniería REC, Construcciones y Mantenimiento General y Riefas Group.
Con la intervención, la capacidad estable pasará de los aproximadamente 40 espacios disponibles a 53, mientras serán reemplazados equipos sin repuestos y áreas que no cumplen las condiciones requeridas.
La remodelación permitirá integrar conservación, autopsias, análisis patológicos y controles de bioseguridad, dentro de una infraestructura preparada para la demanda regular y eventuales emergencias sanitarias.



