Judith Mora
Birmingham (R.Unido), 5 sep (EFE).- El líder de Reform UK, Nigel Farage, admitió este sábado que queda "mucho trabajo por hacer" para que la formación populista de derechas llegue al poder, al clausurar su congreso anual en Birmingham (centro de Inglaterra).
En una breve alocución final, agradeció el apoyo a los militantes, que respondieron con fuertes aplausos a su llamamiento a no dejarse desmoralizar por las acusaciones de financiación irregular que pesan sobre el partido.
Dijo a los delegados que "a veces nos equivocaremos y recibiremos algún golpe", pero insistió en que la formación "se levantará inmediatamente, se sacudirá el polvo y volverá a empezar".
Farage, que niega haber infringido la ley, pidió a los militantes que sigan participando en las campañas y auguró que los próximos congresos del resto de partidos británicos serán "deprimentes" en comparación con el entusiasmo mostrado en Birmingham.
Según fuentes de Reform UK, este encuentro anual es el mayor desde su fundación como Partido del Brexit en 2018 y ha reunido a unos 8.000 militantes en tres días. Además, el número de afiliados suma ya más de 280.000, lo que, dicen, lo convierte en el mayor partido del país.
Concebido como una oportunidad para que Farage afianzara su proyecto político, el congreso, que comenzó el jueves con una jornada empresarial, se ha visto dominado por nuevas acusaciones de financiación irregular.
Dos dirigentes fueron suspendidos después de que Channel 4 difundiera una grabación encubierta en la que aparentemente proponían mecanismos para facilitar donaciones desde el extranjero, en posible vulneración de la legislación británica.
El caso se suma a la investigación parlamentaria sobre el "regalo" de cinco millones de libras (5,8 millones de euros) recibido por el líder de Reform UK del empresario de criptomonedas Christopher Harborne antes de las elecciones de 2024.
También a una investigación policial sobre si unas donaciones de 2024 de la aristócrata Fiona Cottrell procedían realmente de su hijo y antiguo colaborador de Farage, George Cottrell, condenado en Estados Unidos por fraude y residente en Montenegro.
Tras más de un año de liderar los sondeos, una encuesta de More in Common situó esta semana a Reform UK en tercera posición, con un 22 % del apoyo, por detrás de laboristas, con un 26 %, y conservadores, que vuelven al segundo puesto con un 23 %.
Uno de los platos fuertes del congreso fue la participación el viernes del presidente de la ultraderechista Agrupación Nacional francesa, Jordan Bardella, que expresó su apoyo a Farage y pronosticó que será el próximo primer ministro del Reino Unido.
Ambos firmaron un acuerdo simbólico por el que, si llegan a gobernar, trabajarán conjuntamente para acabar con la llegada de inmigrantes en botes de forma irregular desde Francia a Inglaterra por el canal de la Mancha.
El mismo viernes, varios activistas climáticos fueron expulsados de un discurso de Farage por interrumpirle a gritos. El dirigente restó hoy importancia a la polémica generada después, cuando unas imágenes difundidas en redes sociales mostraron a algunos militantes agrediendo a una de las mujeres antes de ser desalojada.
Antiguo miembro del Partido Conservador y veterano euroescéptico, Farage ha tratado hasta ahora de distanciarse de los movimientos de extrema derecha organizada en el Reino Unido, así como del conocido agitador social islamófobo Tommy Robinson.
Este sábado condenó una "deplorable" protesta de un grupo de encapuchados que bloqueó durante horas los accesos al puerto inglés de Dover y que, aunque no llevaba pancartas que identificaran el motivo, Robinson atribuyó a "patriotas" contrarios a la llegada de inmigrantes "ilegales" por el canal de la Mancha.
"No debería estar permitido cubrirse el rostro, ponerse un pasamontañas y salir a protestar por las calles de nuestro país", declaró a la BBC Farage, cuyo partido tiene como principal caballo de batalla precisamente el control de la inmigración.
Las próximas semanas y meses serán claves para ver cómo evoluciona Reform UK, que, tras su éxito en los comicios regionales y locales de 2025 y 2026, cuando llegó a captar un 30 % del voto, afronta ahora el desafío de reconectar con el electorado. EFE
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