La autopsia realizada tras el femicidio de Camila Agustina Vecchiarello, la aspirante a gendarme asesinada en San Juan, incorporó un dato clave a la investigación: la joven estaba embarazada al momento de su muerte.
De acuerdo con las primeras conclusiones, se trataba de un embarazo reciente. Los investigadores consideran que tanto Camila como su marido, Carlos Gonzalo Rivero, desconocían la situación.
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El examen forense también determinó que la víctima murió durante la madrugada del domingo como consecuencia de una hemorragia severa provocada por múltiples heridas cortantes y punzantes. Los primeros resultados establecieron que presentaba al menos nueve lesiones, principalmente en la cara y el cuello.
La hipótesis de la Fiscalía
En el departamento, los investigadores encontraron dos cuchillos con rastros de sangre. Según la hipótesis fiscal, Rivero habría utilizado otro cuchillo para provocarle dos heridas profundas en ambos lados del cuello, lesiones que habrían causado la hemorragia que derivó en la muerte de la joven.

Siempre de acuerdo con la acusación, después del ataque Rivero habría permanecido varias horas en el lugar. La Fiscalía también sostiene que dejó una carta manuscrita dirigida a sus familiares y a los de Camila. En ese escrito, según la investigación, pedía disculpas y hacía referencia a su intención de quitarse la vida.



