
El padre de Francesc Augé, el hombre de 56 años que lleva dos años esperando la muerte digna, ha decidido abandonar la batalla legal contra la eutanasia de su hijo. Según ha adelantado eldiario.es y ha podido confirmar este periódico con su equipo legal, el progenitor, de 96 años, se encuentra cansado y enfermo, por lo que ha decidido no continuar con el recurso en los tribunales.
El cambio en su postura abre la puerta para que Augé logre por fin materializar su deseo. El barcelonés solicitó en 2024 su derecho a la muerte asistida después de sufrir cuatro ictus y dos infartos. Estos accidentes le habían dejado importantes secuelas en el movimiento y el habla.
Pese a que la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC) avaló su petición, el padre no estaba de acuerdo y decidió recurrir la decisión en los tribunales. El caso recibió dos sentencias contradictorias: en primera instancia, la magistrada rechazó que el progenitor estuviera legitimado para cuestionar la decisión de su hijo, mientras que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) reconoció su capacidad para impugnarla.
El derecho de los familiares ante la eutanasia

El caso de Augé llegó hasta el Tribunal Supremo, que el pasado mes de junio reconoció la legitimidad de personas con una “vinculación particularmente estrecha” para recurrir la solicitud de eutanasia de un tercero ante la Justicia.
El fallo llegaba meses después del fallecimiento de Noelia Castillo, la joven de 25 años que batalló contra su padre por su muerte digna. En este caso, el Tribunal Supremo no entró a valorar la legitimidad del padre, sino los argumentos que presentaba para frenarla. Los magistrados concluyeron que el hombre no tenía habilitación legal para oponerse y permitieron a Noelia continuar con la eutanasia.
La decisión del Alto Tribunal de junio implicaba que Augé debía volver a los juzgados a pelear por su muerte. Si el proceso hubiera seguido adelante, el juzgado debía celebrar una vista para que el padre argumentara por qué debía frenarse la muerte digna de su hijo. Después habría llegado una decisión sobre el fondo, recurrible ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y, más tarde, otra vez ante el Supremo.
Con el paso atrás del padre, el barcelonés debería poder acceder a la eutanasia, esta vez sin barreras legales para lograrlo, si todavía lo desea.