
Un ensayo clínico aleatorizado de dos años en Estados Unidos halló que unas gafas con lentes altamente asféricos (HAL) pueden frenar la progresión de la miopía infantil en más de 70%, un resultado relevante ante proyecciones que indican que esta afección podría alcanzar al 50% de la población mundial en 2050 y afectar a casi 5 mil millones de personas, informó el portal especializado en ciencia y salud Medical Xpress.
La miopía es un trastorno visual que dificulta ver con claridad los objetos lejanos, mientras los cercanos permanecen nítidos. Se produce por una combinación de factores genéticos y ambientales, entre ellos la presión académica o el exceso de tiempo frente a pantallas, y aparece cuando la forma del ojo se distorsiona.
Si el ojo es demasiado largo o la córnea —la capa transparente que cubre la parte frontal del ojo— tiene una curvatura excesiva, la luz no se refracta de manera correcta y termina enfocándose delante de la retina en lugar de hacerlo sobre ella.
El estudio, publicado en JAMA Ophthalmology, registró que las gafas HAL redujeron en más de 50% el alargamiento axial del ojo, una de las transformaciones físicas asociadas con el empeoramiento de la miopía. En el grupo que usó esta tecnología, el deterioro visual fue de solo 0.25 unidades, frente a 0.90 en quienes llevaron lentes monofocales estándar.

Los investigadores determinaron que, en niños de 6 a 12 años con miopía, estos lentes fueron más eficaces que las gafas convencionales para desacelerar tanto el avance de la graduación como el crecimiento longitudinal del globo ocular
Ensayo en niños mostró menor avance de miopía
La investigación incluyó a 159 niños atendidos en nueve centros de estudio de Estados Unidos. El diseño fue doble ciego, de modo que ni los participantes ni los investigadores sabían quiénes usaban las gafas HAL y quiénes las lentes estándar de visión simple.
Durante los dos años de seguimiento, los chicos regresaron periódicamente a las clínicas para controles de graduación y mediciones del tamaño del ojo mediante una herramienta láser indolora. Ese seguimiento permitió comparar no solo la evolución de la corrección óptica, sino también los cambios anatómicos vinculados a la enfermedad.
Las gafas HAL combinan dos funciones en una sola estructura: una zona de visión simple que corrige el error refractivo —el defecto en cómo el ojo enfoca la luz— y una zona de control de miopía compuesta por 11 anillos HAL (zonas de curvatura especial distribuidas sobre el lente) dispuestos uno junto al otro.
Según la publicación, esa arquitectura buscó corregir la visión sin dejar de actuar sobre el mecanismo que favorece el avance del trastorno.
Crecimiento ocular cayó 53% con tecnología HAL
Durante el seguimiento, el aumento medio del tamaño del globo ocular fue de 0.21 mm en el grupo que usó las gafas HAL, frente a 0.45 mm en el grupo con gafas estándar. Eso equivale a una reducción de 53% en el crecimiento físico del ojo, de acuerdo con los resultados del ensayo.

De acuerdo con el portal, los niños que llevaron estos lentes también mantuvieron una visión tan nítida y clara como la de quienes usaron gafas convencionales. El estudio los describió además como seguros y cómodos para los participantes.
Los beneficios fueron más marcados entre los niños más pequeños. En el subgrupo de seis a ocho años, las lentes HAL desaceleraron los cambios en la graduación en 87%.
Ese punto es relevante porque, aunque no todas las personas con miopía desarrollan miopía patológica, las formas más intensas elevan el riesgo de pérdida visual importante. Por eso, reducir la progresión en la infancia puede tener consecuencias que van más allá de los años escolares y alcanzar la salud ocular en la adultez.
Ensayos previos en Vietnam ya habían mostrado resultados alentadores con esta clase de lentes. La novedad del trabajo actual es que buscó comprobar si esos beneficios también aparecían en niños de América del Norte.
Los resultados respaldan el uso de lentes HAL como una opción segura y eficaz para reducir la progresión de la miopía infantil a escala global. Aún así, el estudio añadió que todavía hacen falta datos de más largo plazo para determinar si el efecto se mantiene con el tiempo y si frenar la miopía infantil puede reducir en la adultez el riesgo de enfermedades oculares que amenazan la visión.