Gipuzkoa, la fábrica de entrenadores que ha conquistado los banquillos de Europa. (Composición Infobae)

Donostia, Tolosa, Usurbil, Hondarribia, Orio, Asteasu. Son localidades que difícilmente aparecerían en una lista de las grandes capitales del fútbol mundial. Sin embargo, de ellas han salido algunos de los entrenadores que hoy colonizan la élite del fútbol europeo. Mikel Arteta, Xabi Alonso, Andoni Iraola, Unai Emery, Julen Lopetegui e Imanol Alguacil son solo algunos de los nombres que han llevado el sello guipuzcoano a los banquillos de primer nivel. “Estamos tremendamente orgullosos de poder contar con tantos entrenadores en la élite, no solo en la Premier, sino por todo el mundo”, explica a Infobae Josu Zubia Ramos, director de la Escuela de Entrenadores de la Federación Guipuzcoana y presidente de su Comité de Entrenadores.

El fenómeno resulta más llamativo si tenemos en cuenta que Gipuzkoa cuenta con 733.149 habitantes (la 23.ª de las 50 provincias de España) y aun así su presencia en el fútbol ha dejado tal huella que ahora la Premier League se ha convertido en la máxima expresión de este territorio con Arteta, Xabi Alonso, Iraola y Emery al frente de Arsenal, Chelsea, Liverpool y Aston Villa, respectivamente. “Más que casualidad, quizá es causalidad”, sostiene Zubia. Para él, la explicación no está en una fórmula secreta ni en una generación irrepetible, sino en una determinada cultura futbolística, en la formación y en una manera concreta de entender el trabajo.

Además, según Zubia, Gipuzkoa es el quinto territorio de España con más titulaciones de entrenador, teniendo en cuenta su demografía. “Sería como liderar a nivel estatal”, resume. A este catálogo de entrenadores hay que sumar a Beñat San José en el Rayo Vallecano, Julen Lopetegui como seleccionador de Qatar e Imanol Alguacil, quien hizo historia en la Real Sociedad. Pero el director también recuerda a Roberto Olabe, vinculado al Aston Villa, o Luis Llopis, entrenador de porteros del Real Madrid.

Josu Zubia Ramos, director de la Escuela de Entrenadores de la Federación Guipuzcoana de Fútbol. (Instagram)

Una forma de entender el banquillo

Zubia rechaza que la explicación pase por pensar que en otras comunidades se trabaja menos. “No lo creo y seguro que hacen todo lo posible para rendir lo máximo”. Prefiere hablar de los rasgos propios de la sociedad guipuzcoana y de cómo esos hábitos terminan trasladándose al fútbol. “Le damos muchísima importancia a la formación, al estar en el ahora, y creamos identidad máxima con el club que nos contrata. Tremendamente fieles y algo cabezotas, ya que no nos paramos hasta conseguir el objetivo”.

La palabra identidad aparece varias veces en su explicación. Buena parte de estos entrenadores han vivido de cerca la filosofía de la Real Sociedad, un club en el que el proceso, el trabajo de cantera y la dimensión colectiva ocupan un lugar central. “El entrenador guipuzcoano es un fiel trabajador del club al que pertenece”, insiste Zubia. “Ha vivido en la mayoría de los casos la filosofía del club referente de la Real Sociedad, donde se le da muchísima importancia al proceso y al trabajo de equipo”.

Imanol Alguacil. (Reuters)

No significa que todos entiendan el fútbol de la misma manera. De hecho, una de las características más interesantes del fenómeno es precisamente la variedad. “Cada entrenador tiene su propio sello”, señala Zubia. “No juega igual el Arsenal de Arteta que el Aston Villa de Emery, el Chelsea de Xabi o el Liverpool de Iraola. Cada uno tiene su modelo”. Por eso, cuando se le pregunta por un posible “sello guipuzcoano”, no apunta a un sistema táctico concreto. “Yo lo relacionaría más con un patrón cultural o disciplina”, subraya.

Xabi Alonso, entrenador del Chelsea. (Reuters/Andrew Couldridge)

La coincidencia estaría, por tanto, más en la forma de trabajar que en la manera de colocar a los jugadores sobre el césped. El conocimiento, la preparación, la fidelidad al proyecto, la disciplina y el sentido colectivo aparecen como elementos comunes en trayectorias que, tácticamente, son muy diferentes. También en la importancia del staff. “Los resultados no han llegado por sí solos”, destaca Zubia. Detrás de cada banquillo hay un grupo de colaboradores, una estructura y una forma de trabajar en equipo.

Mikel Arteta con la Premier League. (Reuters)

Una cantera de entrenadores que empieza a los 16 años

Para llegar al centro de la cuestión, conviene mirar bastante más abajo de los grandes banquillos. En Gipuzkoa, muchos futuros entrenadores comienzan a formarse alrededor de los 16 años. La estructura de los clubes facilita, además, que los técnicos más jóvenes acompañen a otros con mayor experiencia desde las categorías inferiores. “Los clubes en todos sus equipos tienen que tener obligatoriamente un entrenador titulado”, explica Zubia. “Y ya desde la etapa de Benjamín acompañan los entrenadores jóvenes a uno más veterano y, junto con la formación que reciben desde la escuela, comienzan su andadura como entrenador o entrenadora”.

Es precisamente ese acompañamiento uno de los aspectos que Zubia destaca de la Escuela de Entrenadores de la Federación Guipuzcoana. “Le acompañamos al alumno dotándole de un tutor de la Escuela que verifica su proceso durante el curso, creyendo en la individualización y acompañamiento”. La formación no termina con la obtención del título. La Escuela apuesta por el reciclaje y la actualización constante, con un profesorado adaptado a las competencias que requiere cada curso. “Estamos formándonos constantemente”.

Además, existe una relación estrecha con clubes importantes del territorio, como la Real Sociedad, el Eibar y el Real Unión, cuyas instalaciones se utilizan para determinadas actividades formativas. El objetivo es que la formación combine teoría y práctica y que los entrenadores conozcan distintas realidades antes de dar el siguiente paso. Además, existe un profesor común para todos ellos: Mikel Etxarri, miembro de la Comisión del Comité de Entrenadores y referencia para varias generaciones de técnicos, que “ha hecho un gran trabajo por la formación a nivel territorial y autonómico”, destaca el director. “Somos muy afortunados y estamos enormemente felices de que actualmente la Escuela lleve su nombre”, añade.

Unai Emery. (Gintare Karpaviciute/Reuters)

Una escuela que también forma a entrenadoras

El crecimiento tampoco se limita al fútbol masculino. Zubia destaca que Gipuzkoa es, por ratio, el territorio con más entrenadoras tituladas o cursando formación a nivel nacional, “de ahí también el indicador de que en Gipuzkoa tengamos dos equipos en Liga F, con un proceso ascendente”, señala el director. La estructura formativa abarca otros ámbitos. La Escuela es actualmente responsable de la formación del fútbol inclusivo a nivel estatal, una muestra de que su trabajo no está orientado únicamente a producir técnicos para la élite profesional.

En definitiva, la cantera guipuzcoana quizá no tenga tanto que ver con una escuela táctica, sino más bien como una forma de entender la profesión. “El entrenador guipuzcoano se siente muy guipuzcoano y muy estrecho con su territorio y procedencia”, expresa el director. Y cada año “superamos las cifras del anterior en la formación de entrenadores”, por lo que no resultaría ver en las próximas temporadas más técnicos ganando una Premier como Arteta, fichando por el Chelsea o Liverpool como Xabi Alonso o Iraola, o proclamándose rey de la Europa League como Emery.