
La derrota del América frente a Monterrey en las semifinales de la Leagues Cup 2026 no fue un simple resultado adverso. Guillermo Almada reconoció que el vestidor azulcrema quedó golpeado y que el grupo tuvo que “hacer el duelo” para encarar el partido por el tercer lugar contra León.
El técnico uruguayo habló con franqueza sobre las emociones de sus jugadores, la responsabilidad de defender al club y la necesidad de transformar la frustración en resiliencia.

El discurso de Almada en los últimos días se ha movido entre la autocrítica deportiva, las protestas contra el arbitraje y las nuevas incorporaciones como la de Carlos Álvarez.
En medio de la polémica, las Águilas buscan reafirmar su identidad institucional y proyectar un futuro competitivo positivo.
América buscará sanar las heridas en el duelo por el tercer lugar contra León
El primer eje del discurso de Almada fue emocional: admitir que la eliminación dejó marcas en el vestidor.
En conferencia previa al duelo contra León, el técnico confesó: “Indudablemente, el grupo sintió el golpe porque teníamos otras expectativas y sobre todo por cómo se dio el encuentro. Ya hicimos el duelo, lamernos un poco las heridas… e intentar ganar, que es la mejor manera de sanar”.

Más allá del golpe anímico, el uruguayo subrayó la responsabilidad de portar la camiseta del América: “Defendemos una de las instituciones más prestigiosas que hay en el mundo… nuestra responsabilidad siempre que entramos a una cancha es ganar”.
El mensaje fue reforzado por el colombiano Óscar Perea, quien aseguró que enfrentarán a León con “responsabilidad, humildad y sacrificio”.
En este sentido, el duelo por el tercer lugar, aunque no modifica el boleto ya asegurado a la Concacaf Champions Cup 2027, se convirtió en un reto emocional y competitivo para las Águilas.
Polémica arbitral y el “horror” del VAR, según Almada
Previo a estas declaraciones, Almada no ocultó su inconformidad contra el arbitraje, que calificó como determinante en su eliminación de la competencia.
Tras el duelo contra Rayados, señaló directamente al cuerpo arbitral encabezado por Erik Yair Miranda: “No es un error, es un horror la decisión del VAR”.
El uruguayo cuestionó dos jugadas clave: un penal no marcado sobre Henry Martín y la acción de Orbelín Pineda, donde a su juicio el contacto fue del rival.

Almada abrió la puerta al debate entre aficionados y detractores: “El club no puede hacer nada si ponen a ciertos árbitros con antecedentes de errores continuos hacia un mismo lado. Me parece que deberían poner a gente más preparada”.
Aun con su enojo, el técnico reconoció que el equipo tuvo oportunidades para liquidar el partido: “Debimos haberlo cerrado antes… duele, pero estamos”.
La polémica arbitral se convirtió en un eje paralelo al discurso de las heridas, alimentando la narrativa de que, según Almada, América no cayó únicamente por sus errores, sino también por factores externos.
Carlos Álvarez y el aire de renovación en Coapa
Otra noticia relevante en el entorno azulcrema fue la llegada de Carlos Álvarez, mediapunta español de 23 años procedente del Levante UD.
Almada lo describió como “un futbolista con muy buenas condiciones, joven, que complementa el plantel. Cuando se adapte, será muy importante para la competencia interna”.
Además, su operación tiene un matiz simbólico: Álvaro Fidalgo, ex referente azulcrema, aconsejó a Carlos aceptar la oferta y lo convenció de que Coapa era “el sitio ideal”.

Su perfil táctico encaja en la idea del estratega: puede jugar como “10” clásico o partir desde la derecha para cerrarse, aportando variantes ofensivas y competencia interna.
De esta manera, la llegada del español ofrece un aire fresco: mientras Almada habla de sanar heridas y critica el arbitraje, Álvarez se convierte en símbolo de continuidad y esperanza para el proyecto azulcrema.
Hoy, con el duelo por el tercer lugar en mente, América busca transformar la frustración en triunfos, reafirmar su identidad institucional y preparar el terreno para el Apertura 2026, donde marcha como líder y sueña con romper la sequía.




