
Noruega abre este viernes una nueva página en su historia. La muerte del rey Harald V, a los 89 años, pone fin a un reinado de más de tres décadas y convierte automáticamente a su hijo, el hasta ahora príncipe heredero Haakon, en el nuevo monarca del país. El relevo se produce en un momento especialmente complejo para la familia real, marcada en los últimos años por diferentes controversias, aunque el nuevo soberano afronta su llegada al trono con un importante respaldo ciudadano.
Según una encuesta elaborada por InFact para Nettavisen el pasado 2025, el 65,1 % de los noruegos considera que Haakon está capacitado para ejercer como rey. Una cifra que contrasta notablemente con la valoración que recibe su esposa, Mette-Marit, cuya futura posición como reina consorte ha generado muchas más dudas entre la población. Solo el 30,2 % de los encuestados considera que está plenamente preparada para asumir ese papel.
La diferencia resulta especialmente significativa en un momento en el que la institución atraviesa una etapa de desgaste. El proceso judicial de Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit fruto de una relación anterior, ha colocado a la familia en el centro de la atención mediática. El joven ha sido condenado a cuatro años de arresto domiciliario en el propio Palacio de Skaugum por numerosos cargos, entre ellos acusaciones de violación, agresiones y amenazas, unas circunstancias que han repercutido directamente sobre la imagen pública de su madre.
A esta polémica se han añadido otras controversias que han afectado a la Corona noruega en los últimos años. Sin embargo, Haakon ha logrado mantener una posición mucho más estable ante la opinión pública. Su perfil institucional, su prolongada preparación para la sucesión y su presencia al frente de numerosas actividades oficiales han contribuido a consolidar una imagen de continuidad.

Un relevo inmediato tras la muerte de Harald
El cambio de monarca no requiere un periodo de transición. En Noruega, el heredero accede al trono en el mismo instante en que fallece el soberano anterior, según informa el medio Se Og Hør. Por ello, Haakon ya es rey desde el momento de la muerte de Harald, aunque los acontecimientos institucionales de las próximas horas servirán para formalizar públicamente el relevo.
El nuevo monarca deberá convocar al Gobierno para celebrar un Consejo de Estado extraordinario en el Palacio Real. Allí comunicará oficialmente el fallecimiento de su padre y notificará su propia incorporación al trono. También será entonces cuando se conozcan algunos de los elementos que definirán su reinado, como el nombre con el que ejercerá como soberano, su lema y los títulos que adoptarán los distintos miembros de la familia real.
El procedimiento guarda semejanzas con lo ocurrido en 1991, cuando Harald sucedió a su padre, Olav V. En aquella ocasión, el entonces príncipe heredero se presentó ante el Gobierno como nuevo rey y eligió mantener el nombre de Harald V, además de conservar el lema familiar “Todo por Noruega”.
Ahora será Haakon quien protagonice una ceremonia de características similares. Posteriormente, tendrá que prestar juramento de acuerdo con lo establecido en la Constitución noruega. Si el Parlamento no estuviera reunido, el procedimiento contempla que pueda realizarse inicialmente por escrito ante el Gobierno y que después se repita ante el Storting.

El reto de recuperar la confianza
Para Haakon comienza ahora la etapa más importante de su trayectoria. El respaldo del 65,1 % supone una base sólida, pero no elimina los problemas que afectan a la institución. Su principal desafío será conseguir que su buena valoración personal contribuya también a recuperar la confianza en una monarquía que ha afrontado un desgaste creciente.
El contraste con Mette-Marit será inevitable. Mientras Haakon aparece como una figura de estabilidad, la reina consorte tendrá que afrontar un escenario mucho más complejo debido al impacto de las polémicas familiares. Sin embargo, la enfermedad de ella habría podido rebajar las tensiones entre la ciudadanía. Y es que la esposa del ahora rey fue trasplantada el pasado mes de un pulmón debido a la fibrosis pulmonar que padece y que cada vez era más incapacitante para ella. No obstante, el caso Marius Borg será, previsiblemente, uno de los grandes asuntos que condicionarán la percepción pública de la nueva pareja real.