En la Liga Senior del Fútbol Argentino se produjo una terrible agresión en la noche de este lunes. Precisamente, un jugador de San Miguel le dio un brutal cabezazo al juez de línea en el partido de la fecha 7 ante Racing. Tal fue la violencia del episodio en el predio Tita Mattiussi, que el juez principal terminó suspendiendo el juego cuando iba 3-3 a los 23 minutos del segundo tiempo.
Después de que el línea Pablo Valles cobrara una falta a favor de la Academia, uno de los jugadores del Trueno Verde salió corriendo directamente hacia él y le pegó un frentazo en la cara.
Según afirmó el árbitro principal, Pablo Diéguez, el golpe fue tan fuerte que provocó un sangrado en la cara del asistente.
“Es un partido de fútbol. Tratamos de que la gente venga a disfrutar, este tipo de cosas no deberían suceder más. Nosotros venimos a trabajar, aunque tengamos un error, que puede ser involuntario, no justifica ninguna acción física. Pasamos un mal momento y está bastante golpeado. Lamentamos mucho lo que pasó”, afirmó Diéguez en un video difundido en las cuentas del fútbol Senior de Racing.
El juez explicó que su colega fue atendido por una médica de inmediato “Esperamos que no sea grave”, deseó.
Finalmente, explicó que su informe explicará las razones de la suspensión del partido y anticipó que podría haber un castigo para el jugador que agredió al juez de línea. “El Tribunal de Disciplina actuará y dará las sanciones correspondientes”, sostuvo.
Por el momento, los clubes continúan sin conocer qué ocurrirá con los minutos que restaban del partido.
El repudio de Racing y las disculpas de San Miguel
Con las aguas ya calmadas, ambos clubes emitieron comunicados. Racing, por un lado, hizo fuertes acusaciones y, además, expresó todo su repudio ante el hecho de violencia: “Racing Club Senior repudia totalmente todo este tipo de agresiones, cansado ya de que los equipos vengan al predio Tita Mattiussi a querer ganar los partidos de guapos. Nuestra solidaridad y apoyo para que estas cosas no vuelvan a pasar nunca más”.
San Miguel, en cambio, admitió la responsabilidad por la suspensión: “Queremos expresar nuestras más sinceras disculpas por lo sucedido y, especialmente, por la reacción que tuvo uno de nuestros jugadores hacia el juez de línea. El propio jugador es el primero en reconocer su error y se encuentra profundamente arrepentido. El fútbol es una fiesta, un espacio de encuentro y de unión. Nunca debe convertirse en un lugar de violencia u odio”.




