Skopie, 16 sep (EFE).- Hashim Thaci, la figura dominante de la política de Kosovo en las últimas dos décadas, pasó este miércoles de símbolo de la independencia para muchos albanokosovares a condenado a 25 años de prisión por crímenes de guerra cometidos durante el conflicto de 1998-1999 contra las fuerzas serbias.
El Tribunal Especial para Kosovo (TEK), con sede en La Haya, declaró a Thaci culpable de detención arbitraria, trato cruel, tortura y asesinato, aunque lo absolvió de los seis cargos de crímenes de lesa humanidad de los que estaba acusado.
Los jueces concluyeron que Thaci y otros tres antiguos altos dirigentes de la guerrilla albanokosovar Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) participaron en un propósito criminal común dirigido contra personas consideradas opositoras a sus objetivos políticos y militares.
El fallo considera a Thaci responsable de crímenes que incluyeron el asesinato de 96 personas, la detención ilegal de 385 y la tortura de más de 300, en su mayoría civiles señalados sin fundamento como colaboradores o espías y entre los que había serbios pero también albanokosovares considerados rivales.
Junto a él fueron condenados los también antiguos dirigentes del UÇK Kadri Veseli (18 años de prisión), Rexhep Selimi (13) y Jakup Krasniqi (25), todos ellos en prisión desde finales de 2020.
Thaci, de 58 años, escuchó de pie y con auriculares la lectura del veredicto, con gesto serio y vestido con un traje azul oscuro, camisa blanca y corbata morada.
Nacido en Brocna (Kosovo) el 24 de abril de 1968, Thaci es una de las personalidades que ha marcado la historia de este convulso territorio balcánico durante el último cuarto de siglo.
Tras la guerra contra las fuerzas serbias y yugoslavas pasó de comandante guerrillero a convertirse en uno de los principales arquitectos políticos del nuevo Kosovo: fue dos veces primer ministro, ministro de Exteriores y presidente entre 2016 y 2020.
Abandonó la jefatura del Estado en noviembre de 2020, después de que el tribunal confirmara la acusación en su contra, y desde entonces ha estado en prisión en La Haya.
Después de estudiar Filosofía e Historia en Pristina, Thaci se trasladó a Suiza en 1993, donde completó sus estudios y se vinculó al movimiento que acabaría convirtiéndose en el UÇK.
Durante la resistencia armada contra la antigua Yugoslavia, que bajo Slobodan Milosevic había desmantelado la autonomía de Kosovo y sometido a la población albanokosovar a una creciente represión, Thaci se convirtió en uno de los principales dirigentes políticos del UÇK y participó en la organización y financiación de la guerrilla.
En esos años logró fondos para armar y entrenar a los combatientes del UÇK y su nombre llegó a asociarse incluso con el crimen organizado, el tráfico de armas y el contrabando de petróleo y cigarrillos.
Conocido por el nombre de guerra de 'Gjarperi' (Serpiente), en 1997 fue condenado en ausencia por un tribunal serbio a diez años de cárcel por terrorismo.
En 1999 integró la delegación albanokosovar en las negociaciones internacionales de Rambouillet, cuyo fracaso precedió a los 78 días de bombardeos de la OTAN contra Yugoslavia (entonces formada por Serbia y Montenegro), que concluyeron con la retirada de las fuerzas serbias de la que era su provincia.
Después de la guerra fundó el Partido Democrático de Kosovo (PDK), que sigue siendo una de las principales fuerzas políticas del país y dominó el Gobierno entre 2007 y 2017.
Thaci fue moderando progresivamente su discurso nacionalista y llegó por primera vez al cargo de primer ministro después de que su formación ganara las elecciones de 2007.
Su popularidad alcanzó su apogeo el 17 de febrero de 2008, cuando leyó en el Parlamento de Pristina la solemne declaración de independencia unilateral respecto a Serbia.
Kosovo es reconocido por más de un centenar de Estados, pero Serbia sigue sin hacerlo, al igual que Rusia y China y cinco socios de la Unión Europea, entre ellos España.
Thaci volvió a ser primer ministro tras las elecciones de 2010, pasó a ser responsable de la cartera de Exteriores en 2014 con un gobierno de coalición y en 2016 fue elegido presidente.
Su legado político tiene diferentes lecturas: aunque desempeñó un papel clave en el reconocimiento internacional de Kosovo, sus promesas de prosperidad apenas se materializaron y su etapa en el poder estuvo marcada por acusaciones recurrentes de corrupción en su entorno.
La imagen de Thaci quedó manchada por primera vez en diciembre de 2010 por un informe del Consejo de Europa que lo vinculaba, junto a otros miembros del UÇK, a supuestas actividades criminales, incluido el tráfico de órganos de prisioneros serbios, acusaciones que siempre ha rechazado.
Las investigaciones derivadas de aquellas acusaciones estuvieron en el origen de la creación en 2015 del TEK, un tribunal integrado en el sistema judicial kosovar pero establecido en La Haya y compuesto por jueces y fiscales internacionales. EFE
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