La aprobación de daraxonrasib representó el primer avance terapéutico de peso en años para un cáncer de páncreas que había resistido casi todos los tratamientos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un investigador de la Facultad de Medicina de Harvard afirmó que el tratamiento del cáncer de páncreas será “irreconocible” dentro de una década, respaldado por un fármaco que acaba de recibir la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos y que logró duplicar el tiempo de supervivencia de los pacientes con la enfermedad en su etapa más avanzada.

El medicamento en cuestión es daraxonrasib. Según los datos del ensayo clínico global de fase 3 conocido como RASolute 302, quienes lo recibieron vivieron una mediana de 13,2 meses, frente a los 6,7 meses registrados en pacientes tratados con quimioterapia estándar.

Brian Wolpin, titular de la cátedra Robert T. y Judith B. Hale de cáncer de páncreas y profesor de medicina en el Instituto Oncológico Dana-Farber, fue quien dirigió RASolute 302 y presentó sus resultados en mayo ante la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica. En una conversación con la Harvard Gazette, Wolpin fue terminante: “Creo firmemente que dentro de cinco años —y sin duda dentro de diez— no reconoceremos cómo tratábamos el cáncer de páncreas antes”.

La aprobación de la FDA llegó el mes pasado y representa el primer avance terapéutico de peso en años para una enfermedad que, hasta ahora, había resistido casi todos los intentos de tratamiento.

La FDA aprobó daraxonrasib para el cáncer de páncreas avanzado y Brian Wolpin afirmó que el tratamiento será irreconocible dentro de una década. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para el investigador, la aprobación del fármaco fue mucho más que una buena noticia clínica. “Fue una confirmación de que la ciencia rigurosa y diligente puede aportar avances a los pacientes, incluso en los casos de cáncer más agresivos”, expresó. También reconoció que existía “un considerable pesimismo” en la comunidad científica sobre la posibilidad de que nuevos fármacos pudieran ser eficaces contra esta enfermedad, y que verlo ocurrir resultó “sumamente gratificante”. Daraxonrasib fue desarrollado por Revolution Medicines, con sede en California.

La cifra que explica por qué este cáncer era considerado casi sin solución

La urgencia de este avance se entiende mejor con los números. Según el Instituto Nacional del Cáncer (NCI), más de 67.000 personas recibirán un diagnóstico de cáncer de páncreas en Estados Unidos durante 2026, y casi 57.000 morirán a causa de la enfermedad ese mismo año. La tasa de supervivencia a cinco años es de apenas el 13,7 por ciento, una de las más bajas entre todos los tipos de cáncer.

Wolpin sabe de cerca lo que eso significa. Hace poco más de 20 años, al comenzar su formación en oncología en Dana-Farber, fue testigo de cómo varios pacientes con cáncer de páncreas metastásico fallecían en un plazo de tres meses. Al principio creyó que se trataba de una anomalía; luego entendió que era la norma. “Parecía que los pacientes realmente necesitaban que diéramos un paso al frente”, recordó. Esa experiencia lo llevó a especializarse en la enfermedad.

La tasa de supervivencia a cinco años del cáncer de páncreas es del 13,7 por ciento, una de las más bajas entre todos los tipos de cáncer.

La pastilla que reemplaza horas de quimioterapia en sala de infusiones

Más allá de la supervivencia, daraxonrasib ofrece una diferencia concreta en el día a día de los pacientes: se toma en forma de pastilla, una vez al día. No requiere esperas de horas en salas de infusión, ni bombas de quimioterapia, ni acceso central con catéter implantable. Los efectos secundarios, además, son generalmente menores que los de la quimioterapia convencional.

“Es importante ayudar a las personas a vivir más tiempo, pero también es deseable que vivan bien y con una mejor calidad de vida”, señaló Wolpin en la entrevista con la Harvard Gazette.

Las primeras señales de que el fármaco funcionaba llegaron antes de los estudios en gran escala. Durante el ensayo de fase 1 —diseñado principalmente para evaluar la seguridad del medicamento y definir la dosis adecuada—, algunos pacientes tratados con dosis relativamente bajas comenzaron a referir la desaparición de su dolor abdominal a las pocas semanas de iniciado el tratamiento.

“El cáncer de páncreas causa un dolor abdominal considerable y, si el dolor de un paciente desaparece, suele ser indicativo de que el tumor se está reduciendo”, explicó Wolpin. Las tomografías de seguimiento confirmaron lo que los síntomas anticipaban: una reducción de la carga tumoral.

Daraxonrasib actúa como un inhibidor de RAS multiselectivo y bloquea mutaciones de KRAS presentes en hasta el 95 por ciento de los casos de cáncer de páncreas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo daraxonrasib logró lo que parecía imposible: inhibir el gen KRAS

El mecanismo central del fármaco apunta a una proteína que los científicos intentaron atacar durante décadas sin éxito. El gen KRAS está mutado en hasta el 95 por ciento de los casos de cáncer de páncreas y, junto con otros dos integrantes de la familia RASNRAS y HRAS—, presenta mutaciones en muchos otros tipos de cáncer, como el de pulmón, el colorrectal y el melanoma.

Durante años, KRAS fue considerado un blanco terapéutico “inabordable” por su estructura molecular, que dificultaba la unión de cualquier fármaco. El panorama comenzó a cambiar cuando se identificaron compuestos capaces de inhibir una mutación específica del gen, conocida como KRAS G12C, predominante en cánceres de pulmón y colorrectal. Ese hallazgo revitalizó la búsqueda, aunque no resolvía el problema del páncreas, donde las mutaciones son distintas.

La diferencia de daraxonrasib es que fue diseñado como un inhibidor de RAS multiselectivo: se une e inhibe la señalización de la mayoría de las mutaciones de RAS, incluidas las más frecuentes en el cáncer de páncreas. Eso lo convierte en el primer fármaco de su tipo en atacar directamente la causa genética predominante de la enfermedad.

Los primeros estudios de daraxonrasib detectaron alivio del dolor abdominal y tomografías que confirmaron una reducción de la carga tumoral en pacientes con cáncer de páncreas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Próximos ensayos

El ensayo RASolute 302 se realizó en pacientes con enfermedad avanzada que ya habían recibido quimioterapia. Wolpin reconoció que existen datos preliminares que sugieren que daraxonrasib podría ser más eficaz si se administra al inicio del tratamiento, antes de que el paciente haya pasado por una línea de quimioterapia previa. Actualmente se llevan a cabo ensayos clínicos de fase 3 para evaluar formalmente esa posibilidad.

“Este es un primer paso crucial que abrirá un gran número de nuevos enfoques para el tratamiento de la enfermedad”, afirmó Wolpin, para quien la aprobación de daraxonrasib equivale a abrir una puerta que hasta hace poco parecía sellada.