“Hay que buscar equilibrio”: la Mesa de Enlace y los semilleros negocian la reforma de la Ley de Semillas
El debate alrededor de la actualización de la Ley de Semillas 20.247 —normativa vigente desde 1973— atraviesa un momento bisagra en la Argentina. En las últimas horas, la sede de CONINAGRO fue escenario de un encuentro estratégico entre las cuatro entidades de la Mesa de Enlace (Sociedad Rural Argen
El debate alrededor de la actualización de laLey de Semillas 20.247—normativa vigente desde 1973— atraviesa un momento bisagra en la Argentina.
En las últimas horas, la sede de CONINAGRO fue escenario de un encuentro estratégico entre las cuatro entidades de la Mesa de Enlace (Sociedad Rural Argentina (SRA), Federación Agraria Argentina (FAA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la entidad anfitriona), junto a la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).
La reunión buscó encauzar una mesa de trabajo técnica orientada a consensuar puntos de encuentro antes de que la discusión desembarque formalmente en el Congreso de la Nación.
Desde la cadena agroindustrial existe una coincidencia de fondo sobre la necesidad de modernizar la legislación.
“Todos somos conscientes de que hay que mejorar la legislación”, enfatizó Andrea Sarnari, presidenta de Federación Agraria Argentina (FAA).
En ese marco, remarcó la complementariedad del sector: “Los productores necesitamos contar con la mejor tecnología y tener acceso a esa tecnología, y la industria semillera necesita producir esa tecnología para nosotros”.
Por su parte, Alfredo Paseyro, titular de ASA, detalló el origen de las tratativas: “El proceso lo inicia la Secretaría de Agricultura, convoca dos reuniones (...) y luego de esas dos reuniones lo que propusimos es armar una mesa de trabajo donde las entidades de la producción junto a los semilleros analicemos las propuestas que ya estaban sobre la mesa”.
Alfredo Paseyro, Director de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). (Foto: Captura de video).
Económicas y excepciones
Uno de los mayores avances logrados en esta mesa de trabajo ha sido el reconocimiento explícito del uso propio de la semilla bajo dos modalidades diferenciadas.
“Hemos ido poniéndonos de acuerdo, como por ejemplo reconocer que tiene que haber un uso propio gratuito y un uso propio oneroso, y tanto la industria como los productores lo hemos así consensuado de alguna manera”, confirmó Sarnari.
El foco de los ejercicios técnicos radica en la caracterización precisa del sujeto agronómico que quedará alcanzado por las excepciones del pago.
Paseyro explicó la dinámica de la discusión: “En eso estamos hoy, viendo de construir cuál sería una figura del sujeto que necesita una excepción. El uso propio como práctica está, pero queremos ver quién sería y dentro de qué cultivos”.
Mientras la propuesta original de las entidades rurales contemplaba un esquema de exención de hasta 500 hectáreas sembradas, en los intercambios recientes comenzó a evaluarse una metodología basada en deciles de superficie.
Asimismo, se analizan fórmulas para diferenciar la “superficie base” del denominado “uso incremental”.
La mesa de trabajo reunió a referentes de la producción y de ASA para avanzar en puntos de acuerdo sobre la reforma de la Ley de Semillas. (Foto: CONINAGRO).
Debate de fondo
Pese a los avances técnicos sobre el uso propio, la negociación tropieza con un contrapunto estructural de fondo: el marco legal e internacional sobre el cual debe cimentarse la nueva normativa.
“Lo que sí hay una gran diferencia, que no vamos a tener acuerdo, es dentro de qué marco estamos discutiendo una normativa de ley de semilla”, advirtió Sarnari.
La dirigente contrapuso las posturas en pugna: “En el marco UPOV 78, toda la producción decimos tenemos que quedarnos en el marco de UPOV 78, mejorando la ley actual, levantando los estándares o es en el marco de UPOV 91, que es lo que hoy el gobierno está diciendo que es lo que va a mandar al Congreso y que la Asociación de Semilleros Argentinos estaría apoyando”.
Por su parte, Paseyro ratificó que desde la industria elevaron una propuesta “con una mirada orientada a lo que es UPOV 91, un tratado internacional de propiedad intelectual”.
Lucas Magnano (CONINAGRO) y Alfredo Paseyro (ASA). (Foto: CONINAGRO).
A pesar de las diferencias, Sarnari se mostró optimista respecto al camino iniciado: “Yo creo que sí es factible que estos caminos terminen dando resultado, porque además todos somos conscientes de que es necesario hacerlo. No hay que olvidar que hay dos extremos que deben en algún momento juntarse. Entender eso es el camino que hoy estamos tratando de transitar: esa generación de la mesa de consenso y de confianza”.
El Gobierno, en tanto, aguarda que la convergencia entre los actores de la cadena permita consolidar un borrador común antes de impulsar el proyecto en el Congreso.