La canela es una de las especias más elegidas en la cocina por su aroma intenso y su sabor. Sin embargo, también se puede aprovechar de diversas maneras, como al hervir sus ramitas durante 10 minutos, el agua absorbe parte de sus compuestos y se transforma en una preparación versátil, ideal para distintos usos en la casa.
Durante la cocción, el agua extrae sustancias solubles y compuestos aromáticos de la corteza de la canela. Por eso, después de varios minutos, el líquido adquiere un olor característico y un sabor más marcado.
Para qué sirve el agua de canela
El agua de canela puede aprovecharse de varias maneras:
- Como infusión: Es una de las formas más habituales. Se sirve caliente, sola o combinada con otros ingredientes como naranja, limón, jengibre o clavo de olor.
- Para aromatizar ambientes: Mientras está caliente, el aroma se libera con más fuerza. Se puede dejar enfriar en un recipiente abierto para perfumar la cocina o cualquier ambiente.
- Como base para recetas: Una vez fría, se puede sumar a preparaciones dulces, compotas o bebidas caseras para darles el toque característico de la canela.

Cómo hervir las ramitas de canela en casa
- Colocá 500 ml agua en una olla.
- Agregar 2 o 2 ramitas de canela.
- Llevar a fuego medio hasta que hierva.
- Bajar el fuego y mantener durante unos 10 minutos.
- Apagar y dejar reposar unos minutos.
- Retirar las ramitas y usar el líquido según el destino elegido.
El agua de canela es una opción simple y económica para sumar aroma y sabor tanto en la cocina como en otros rincones del hogar.
Cómo conservar el agua de canela después de prepararla
Una vez terminada la cocción, lo recomendable es retirar las ramitas de canela y dejar que el líquido se enfríe a temperatura ambiente antes de guardarlo. Luego, se puede colocar en un recipiente limpio, preferentemente de vidrio, con tapa.
Si el agua de canela se preparó para consumir como infusión o utilizar en bebidas y recetas, debe conservarse en la heladera y utilizarse en pocos días. Antes de consumirla, es importante comprobar que mantenga su aspecto y aroma habituales. Si presenta olor extraño, cambios de color o signos de fermentación, lo mejor es descartarla.
En cambio, si se preparó únicamente para aromatizar ambientes, puede utilizarse mientras conserve su aroma característico, aunque tampoco conviene dejarla durante varios días a temperatura ambiente, ya que el líquido puede deteriorarse.




