
A 25 años de la conmemoración de los atentados en contra de las Torres Gemelas (World Trade Center), uno de los casos que más conmovió al país fue el de Carlos Alberto Montoya Londoño, un piloto comercial bogotano de 35 años, y una de las víctimas colombianas del ataque que se ejecutó la mañana del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
El connacional viajaba como pasajero en el vuelo 11 de American Airlines, secuestrado por terroristas de Al Qaeda y que se impactó contra la Torre Norte, en Nueva York.
El jueves 11 de septiembre de 2026 en todo el mundo se recordaron los ataques que dejaron cerca de 3.000 muertos en Nueva York, Washington y Shanksville, Pensilvania.
Para los hermanos de Carlos Alberto, conocido en su familia como Beto, la fecha no solo revive las imágenes del atentado, sino que mantiene presentes sus anécdotas, su vínculo con el fútbol, sus viajes a Colombia y su manera de entender la vida.
“Conmemoramos un año más de su muerte, pero todos los días celebramos sus ganas de vivir”, expresaron sus familiares en testimonios recogidos por el diario El Espectador.
Carlos Alberto viajaba desde Boston hacia Los Ángeles cuando el avión impactó contra la Torre Norte a las 08:46 a. m.. En el vuelo iban 76 pasajeros, 11 miembros de la tripulación y cinco secuestradores.
Entre las víctimas aparecían dos colombianos de apellido Montoya: Carlos Alberto y Antonio Montoya, un hombre de Medellín que viajaba para visitar a un hermano.

Una final del US Open que quedó sin fotografías
Entre los recuerdos de la familia hay una imagen que nunca llegó a existir. Luis Montoya cuenta que su hermano estuvo en Nueva York el 10 de septiembre de 2001, un día antes del atentado, para asistir a la final del Abierto de Estados Unidos junto con Diego Perilla, uno de sus mejores amigos.
Perilla había conseguido las entradas para el partido y, antes de salir, pensó en regresar por su cámara. “Beto” se opuso porque no le gustaban las fotografías. “Esa es una de las fotografías que nos hubiera encantado tener de nuestro hermano”, relató Luis.
El episodio quedó grabado en la memoria de su entorno cercano. Para la familia, esos detalles permiten recordar al hombre detrás de la víctima de uno de los atentados más impactantes de la historia reciente.
En esa ocasión, el australiano Lleyton Hewitt se quedó con el título del torneo, considerado uno de los cuatro grand slams, al superar al estadounidense Pete Sampras 7-6 (7-4) , 6-1 y 6-1.
Carlos Alberto había llegado a Estados Unidos con el propósito de estudiar aviación. Pagó su formación con empleos que incluyeron labores como lavaplatos, cajero y pizzero. Consiguió convertirse en piloto comercial, aunque más tarde interrumpió esa actividad por problemas de salud.
El 9 de junio de 2001 se había casado con Stacey Ebalyn en California. La pareja planeaba realizar una nueva ceremonia religiosa en Colombia en enero de 2002, junto a familiares y amigos.

“Siempre nos decía que había que disfrutar cada minuto”
Jaime Montoya recordó que “Beto” buscaba aprovechar el tiempo con su familia. “Nos toca disfrutar cada minuto, porque usted no sabe lo que nos pueda pasar mañana”, era una de las frases que, según su hermano, repetía con frecuencia.
Sus familiares lo describen como un estudiante aplicado y un futbolista destacado. Luis señala que, durante la época escolar, muchas personas lo reconocían a él como “el hermano de Beto”, por la relevancia que Carlos Alberto tenía dentro de los grupos de amigos y en los partidos.
Aunque vivía en Estados Unidos, mantuvo una relación constante con Bogotá y con Millonarios. Jaime recordó una visita de 1987, cuando Carlos Alberto tenía previsto asistir a la final que disputó el club contra Junior en El Campín.
La familia había conseguido una entrada para el partido, pero la noche anterior “Beto” se reunió con amigos y no logró llegar al estadio. “Ese año no vio a Millos campeón en El Campín”, contó Jaime entre risas.
Luis también evocó los paseos en el Renault 12 de sus padres. Según relató, Carlos Alberto sacaba el carro sin autorización y lo invitaba a recorrer la cuadra. “Pues dígale, pero nos vamos a pasear”, le respondía cuando Luis amenazaba con contarle a su padre.

La familia regresó al Museo Conmemorativo del 11-S
Las conmemoraciones del 11 de septiembre reúnen cada año a familiares de las víctimas, sobrevivientes y autoridades en Nueva York. El Museo y Memorial Nacional del 11 de Septiembre recuerda los nombres de las personas que murieron en los ataques contra las Torres Gemelas, el Pentágono y el vuelo 93 de United Airlines, que cayó en Pensilvania.
La familia Montoya planeó regresar al museo con alimentos y bebidas colombianas para compartir con amigos de “Beto” y con Stacey, la esposa de Carlos Alberto, a quien no veían desde hace años.
Luis recordó que sus hijas visitaron el museo por primera vez en 2019 y escribieron una carta para su tío. “Aunque no lo conocieron, les hacía falta”, contó.
Para los Montoya, el recuerdo de Carlos Alberto se mantiene en esas historias familiares, en los partidos de fútbol, en los viajes, en las enseñanzas que dejó y en la idea de disfrutar el tiempo compartido.
Un año y medio después de la muerte de “Beto” falleció Gilberto Montoya, su padre. “Son nuestros ángeles y los celebramos permanentemente”, expresó la familia.




