
Por la coyuntura, es lógico que Horacio Melgarejo sea el protagonista absoluto en Cienciano. No se sorprende que lo contacten desde cualquier medio o país, empieza a acostumbrarse. Tampoco se admira por el enorme sentido de identidad del club en la región y las exigencias que se perciben desde el pulso de la calle.
La ruta denominada Copa Sudamericana invita a la ilusión al cusqueño de a pie, que exige el mayor éxito, y ello no es ignorado por el líder del club revelación del segundo torneo en línea jerárquica de la CONMEBOL. “Nosotros como equipo y grupo nos propusimos objetivos deportivos para tratar de lograrlo”, sostuvo Melgarejo en Entre Ceja y Ceja.

“Es verdad que uno va pasando de fase y se va dando cuenta que la gente en la calle te lo hace ver y se va ilusionando con repetir la hazaña del 2003 que ese gran equipo logró”, sumó el técnico argentino.
A pesar de que Cienciano se ha posicionado como un elenco fuerte y respetado, Horacio Melgarejo prefiere que su configuración mantenga su línea humilde, despojando cualquier idea de envanecimiento que pueda confundir a los futbolistas, entre jóvenes y veteranos.
“Nosotros, desde el lugar que nos toca, tenemos que poner los pies sobre la tierra y tratar de manejar la ansiedad, porque al final los chicos son seres humanos y puede pasar. Hay que ir paso a paso”, suscribió.
A la pregunta de cómo viene sobrellevando la atención desmedida a nivel continental, Melgarejo respondió: “De la mejor manera, disfrutando con mi hijo, la familia, los amigos y sobre todo con mi nieto, trato de tener un equilibrio. No hay que volverse loco cuando se logran cosas. Hay que ir firmes y tratar de llegar lo más lejos posible”.

La andadura de Cienciano despertó emociones a partir de su presencia en la Fase de Grupos, donde se ubicó en la segunda plaza; no obstante, el ritmo brillante que cautivó a todos surgió en la Ronda Eliminatoria cuando se llevó por delante, y de una manera asombrosa, a Lanús y Botafogo, oponentes que sobre el papel eran mejores en plantilla y presupuesto.
Al respecto, el argentino manifestó que “si te pones a ver los 190′ minutos de cada partido, a uno se le hizo cuatro goles, al otro seis. Son diez goles en dos partidos a grandes equipos. Lanús es un club modelo del último año en Argentina y Botafogo es una gran institución; el fútbol brasileño está cuatro escalones arriba”.
Aquellos memorables golpes encajados supusieron una enorme alegría para Horacio Melgarejo y compañía. Aunque había argumentos suficientes para festejar a lo grande, prefirió mantener un ritual personal: “La tarde siguiente de entrenar, tomamos unos mates con mi hijo, escuchamos cumbia, después preparo una cena y tomamos un buen vino”.
Tiene por delante Cienciano un obstáculo más para mantenerse en carrera en la CONMEBOL Sudamericana. Dentro de poco recibirá a Montevideo City, en el estadio Inca Garcilaso de la Vega, con la única consigna de superarlo con contundencia; posteriormente, devolverá la visita al estadio Centenario. El vencedor de la llave pasará a semifinales, quedando a un solo paso de la disputa por el título.




