Existe un supuesto que reina en los hospitales: que la tecnología médica lo resuelve todo. Que la medicina es solo ecuación de aparatos, fármacos y competencia profesional. Pero hay un factor que suele quedar invisible en esa fórmula y sin embargo hace la diferencia cada día: el espacio donde sucede la sanación.
En el Hospital Cetrángolo, ubicado en Vicente López, alguien se atrevió a cuestionarlo. Y decidió actuar.
“No se trata simplemente de una cuestión estética. En un hospital, cada detalle importa. El espacio en que una persona es atendida, espera, se recupera o acompaña a un ser querido también forma parte de la calidad de la atención”, señala el doctor Roberto Pace, cirujano especialista (UBA) y presidente de la Cooperadora del Hospital Cetrángolo.

Esta reflexión resume el norte de uno de los proyectos más ambiciosos que lleva adelante la institución: la puesta en valor integral de una sala de internación del tercer piso. No es una renovación cosmética. Es una apuesta por reconfigurar cómo experimentan sus días miles de pacientes que pasan cada año por Cetrangolo.
Las obras incluyen la restauración y pintura de habitaciones, renovación de baños, colocación de puertas y ventanas nuevas, actualización de artefactos eléctricos, recuperación de pisos e instalación de equipos de aire acondicionado. En total, 18 camas afectadas. Una sala de enfermería. Un espacio de procedimientos completamente reacondicionado.
El argumento que sustentan los números
La evidencia internacional respalda esta prioridad. Según estudios del Journal of Environmental Psychology, los pacientes hospitalizados en ambientes luminosos y renovados reportan menor ansiedad y aceleración en tiempos de recuperación. Las organizaciones sanitarias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han documentado que factores como ventilación adecuada, climatización y espacios limpios mejoran la experiencia y, indirectamente, los indicadores clínicos.
“Cada detalle tiene un propósito. Una ventana que deja entrar luz natural no es un lujo, sino parte de la terapia”, remarca Pace.
La Cooperadora ya ha identificado qué sucede cuando estos cambios se ejecutan: las familias respiran más tranquilas, los equipos de salud trabajan en espacios dignos, y los pacientes enfrentan su recuperación en contextos que los respetan.
La solidaridad fragmentada suma montañas
Lo que distingue a esta iniciativa es su financiamiento. No es resultado de una megadonación, sino de un entramado de pequeñas colaboraciones que, acumuladas, rediseñan espacios.
“Para ayudar no hace falta hacer una gran donación. Muchas pequeñas colaboraciones, cuando se suman, pueden hacer posibles grandes cambios”, indica Pace.
- Una ventana restaurada
- Un sector de baños actualizado
- Equipamiento de aire acondicionado
- Pisos recuperados
- Puertas de acceso renovadas
Cada aporte tiene destino visible. La Cooperadora opera con gestión transparente. Quien colabora sabe dónde va su recurso y qué se construyó con él.
El Cetrángolo no es una institución privada de elite. Es un hospital de comunidad donde trabajan cientos de personas y pasan miles de pacientes. Por eso cada mejora es multiplicadora.
Quiénes quieran colaborar pueden contactar:
- Mail: cooperadora.cetrangolo@gmail.com
- Instagram: @cooperadoracetrangolo
- Facebook: Cooperadora Cetrángolo
- Alias bancario: coop.cetrangolo




