"IDENTIDAD"
Por Guillermo Daniel Rivelis.
El término "identidad" es cuestionado en la actualidad a partir de ciertos criterios fundamentados.
Identidad implica idéntico, algo que es idéntico a otra cosa.
En la situación del ser humano, diríamos idéntico a sí mismo.
Ello parecería no considerar que las personas cambiamos y vamos siendo diferentes a lo largo de la vida.
Se habla, entonces, de "identidades".
Acordamos con la idea de diferentes identidades que pueden irse sucediendo en el transcurso de la vida de un ser humano como consecuencia de los cambios producidos.
Aun así, retomo el valor conceptual del término "identidad" para referirme a la sensación, al sentimiento y al reconocimiento cognoscitivo de unidad, de cierto denominador común, de un hilo conductor que permite a una persona reconocerse a sí misma en el transcurso de los cambios que en ella se vayan produciendo y que ella vaya produciendo.
Identidad, por lo tanto, se vincula con "memoria".
Estas distintas identidades han de estar subordinadas a la "identidad".
La identidad reúne y articula distintas identificaciones que configuran a una persona.
Esta articulación es armoniosa con relación a ciertas identificaciones.
Pero también ocurre que ciertas identificaciones son contradictorias entre sí.
Por lo tanto, el trabajo de reunión y articulación de identificaciones, más que sencillo, es arduo.
Básicamente, reconocemos identificaciones primarias que tienen lugar aproximadamente hasta los cinco años de edad (especialmente vinculadas con las figuras materna y paterna) e identificaciones secundarias, a partir de los seis años aproximadamente.
Asimismo, es importante señalar dos situaciones que influyen en la configuración de la identidad.
Una de ellas son los mandatos y la otra las atribuciones.
Los mandatos son expresiones (habitualmente verbales y también gestuales, por ademanes, posiciones del cuerpo, tonos de voz) por las que se le indica a un niño, qué debe hacer y qué no debe hacer
Las atribuciones son expresiones que dicen lo que supuestamente un niño "es" (este niño es obediente, este otro desobediente, aquel estudioso, aquel otro muy poco aplicado, etc., etc., etc.).
Ambos (mandatos y atribuciones) se naturalizan, por lo cual son muy difíciles de reconocer.
Las atribuciones lo son más aún, porque los mandatos, muchas veces, pueden ser "oídos", en cambio, las atribuciones "se meten" en una persona sin pedir permiso y sin que se sea consciente de ello.
La vida adulta consiste, entre otras cosas y de importante manera, en ir reconociendo, en la medida de lo posible, identificaciones primarias, identificaciones secundarias, mandatos y atribuciones a los efectos de poder elegir con qué queremos quedarnos y qué queremos dejar de lado.
De tal manera, podremos construir nuestra verdadera identidad.
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