Ignacio Buse no esquiva ninguna pregunta. Con la naturalidad de quien ha aprendido a construir su propio camino lejos del peso de un apellido histórico en el tenis peruano, el deportista abrió las puertas de su mundo en una conversación exclusiva con Infobae Perú.

Habló de la Copa Davis, de sus inicios, de un rechazo que terminó siendo un empujón y de sus amores en el fútbol nacional. Sin filtros, con humor y con la convicción de quien sabe exactamente por qué eligió la raqueta sobre cualquier otra cosa. Un tenista que disfruta el proceso, incluso cuando ese proceso duele.

Copa Davis ante Paraguay: el sufrimiento como parte del juego

Perú llega con optimismo a su duelo de Copa Davis ante Paraguay, pero Ignacio Buse sabe que no hay espacio para confiarse. El tenista destacó el nivel de sus compañeros y pidió disfrutar incluso de los momentos duros. (Infobae Perú)

La serie ante Paraguay ya ocupa toda la atención del equipo peruano. Buse no minimiza al rival ni sobreactúa confianza: lo suyo es una mezcla de respeto y determinación. “Paraguay es un equipo supercomplicado, que al final en Copa Davis no hay ranking que valga”, advirtió el tenista, dejando en claro que los números del circuito no garantizan nada cuando se juega por los colores de un país.

A pesar de esa advertencia, el estado del equipo genera optimismo. “Estoy bien, estoy bien. Ya con ganas, la verdad. Creo que el equipo viene en un gran momento”, señaló. Sobre sus compañeros, fue directo: “Gonzalo (Bueno) está muy bien, Juan Pablo (Varillas) también está muy bien. Vamos bien, con esperanzas”, apuntó, sin entrar en mayores detalles tácticos pero transmitiendo una cohesión interna que el propio grupo parece sentir.

Lo que sí dejó en claro es la filosofía con la que el equipo peruano enfrenta cada compromiso. “Lo más importante es que vamos a dejarlo todo en la cancha, como siempre”, afirmó. Y cuando se le recordó que al hincha peruano le gusta sufrir, Buse no lo negó: “Hay que sufrir también. Hay que encontrar esa diversión durante el sufrimiento”, dijo entre risas, con una madurez competitiva que distingue a quienes entienden el deporte desde adentro.

Esa capacidad de tolerar la tensión y transformarla en combustible no es casualidad. Es el resultado de años de formación, de decisiones difíciles y de un punto de inflexión que marcó su carrera para siempre.

El rechazo de la visa y el camino que eligió el destino

Una visa rechazada cambió los planes de Ignacio Buse, quien soñaba con viajar a Estados Unidos. El tenista terminó en España y encontró allí el camino que necesitaba para construir su carrera profesional. (Facebook)

Antes de convertirse en el tenista que hoy representa al Perú en la élite del circuito, Ignacio Buse tuvo que enfrentar una bifurcación inesperada. La negativa de la visa para ingresar a Estados Unidos cerró una puerta que él tenía muy clara en su mente. Lo que vino después, sin embargo, resultó ser exactamente lo que necesitaba.

“Fue bien duro, porque yo quería ir a Estados Unidos. Pero creo que fue lo oportuno en ese momento, porque quería jugar tenis profesional. También quería vivir esa experiencia allá, pero al final así se terminaron dando las cosas y creo que mejor imposible, en verdad”, recordó. Ese rechazo lo llevó a España, donde encontró el entorno y la exigencia necesarios para dar el salto al profesionalismo.

El episodio forma parte de una historia de vida marcada por el legado familiar y la decisión consciente de no ahogarse en él. Buse es nieto de Eduardo Busse, figura emblemática del tenis peruano, y creció sabiendo lo que ese apellido significaba. Pero en lugar de dejarse aplastar por la expectativa, optó por construir desde sus propios cimientos. “Traté de ir construyendo mi propio camino. No lo vi tanto como una expectativa. Me enfoqué mucho en mi propio proceso”, explicó.

También reconoció que no llegó a conocer a su abuelo (Gastón Acurio Velarde), y que esa ausencia, lejos de ser solo una pérdida, pudo haberle dado una libertad particular para desarrollarse sin comparaciones directas. “Me hubiese encantado conocerlo. No lo pude conocer, la verdad. Pero capaz que no haberlo conocido fue un poco mejor para poder seguir mi proceso”, reflexionó.

Y antes del tenis, hubo otra encrucijada. De niño, con un tío referente en el mundo culinario como Gastón Acurio, la cocina también asomó como una posibilidad. “De chico, obviamente, teniendo el tío que tengo, es muy difícil no planteárselo. Ves lo fácil también, y al final es un camino muy duro de recorrer. Pero los años me fueron diciendo que lo que tenía que hacer era jugar tenis”, contó. Eso sí, en la cocina no está del todo perdido: “Mi plato estrella creo que es un buen ceviche”, admitió con una carcajada, antes de aclarar que cuando cocina, prefiere lo saludable.

El homenaje pendiente en la ‘U’ y el sueño de Cienciano en la Sudamericana

Universitario tiene pendiente un homenaje para Ignacio Buse, quien guarda un vínculo familiar con el club. Sin embargo, cuando aparece Cienciano en la Copa Sudamericana, el tenista no duda: quiere verlo levantar el trofeo. (Facebook)

Fuera de la cancha, Buse también tiene sus pasiones bien definidas. Se declara simpatizante de Universitario de Deportes, con un vínculo que va más allá de la tribuna: su abuelo disputó algunos partidos amistosos con el club crema. Ese lazo abrió una puerta que todavía está pendiente de cruzar. “Ya me han escrito para cuando vaya, para hacer un homenaje”, reveló, y no ocultó que le hubiera gustado que el clásico del fútbol peruano se jugara en el estadio Monumental para poder estar presente y que ese reconocimiento tuviera el escenario que merece.

Sin embargo, donde Buse se convierte en un hincha de otra intensidad es cuando se habla de competencias internacionales. No sigue con regularidad el torneo local, pero cuando los equipos peruanos salen a disputar torneos continentales, la historia cambia por completo. Y en este momento, toda su energía está puesta en Cienciano y su participación en la Copa Sudamericana.

El vínculo no es solo sentimental: su bisabuelo fue uno de los fundadores del club cusqueño. Y además, tiene un primo en el plantel. “Matías Succar está ahí en Cienciano, hizo un hat-trick. Lo veo, veo cómo la está rompiendo y cómo se ha sacado la mugre. Veo lo profesional que es, que hace tiempo venía queriendo esto y al final es tan buena persona que se merece todo”, destacó con orgullo genuino.

La conclusión fue tan directa como todo lo que dice: “Quiero que gane Cienciano la Sudamericana, olvídate”. Una frase corta, sin adornos, que resume bien a este tenista: claro en la cancha, claro fuera de ella.