
El imitador de Beéle fue elegido como el mejor participante de la noche en una nueva emisión de Yo Me Llamo, después de interpretar Mi refe ante el jurado compuesto por Amparo Grisales, César Escola y Elder Dayán.
La presentación le permitió quedarse con un premio de 30 millones de pesos, según se vio en los últimos minutos del capítulo, y derivó en un anuncio que llamó la atención entre los seguidores del programa: el concursante decidió destinar parte del dinero a sus compañeros.
El participante, que representa en el escenario al cantante barranquillero recibió comentarios favorables por la evolución que ha mostrado durante su paso por la Escuela de Yo Me Llamo. Su puesta en escena combinó interpretación vocal, vestuario y recursos corporales que buscaron acercarse a la identidad artística del intérprete original.
Tras ser reconocido como el mejor de la jornada, el imitador explicó cuál será el destino de parte de los 30 millones de pesos que recibió. Según contó, acordó con sus compañeros entregar medio millón de pesos a cada uno, dinero que sería utilizado para cubrir necesidades ligadas a las presentaciones dentro de la competencia.
“Soy una persona muy ahorrativa. Voy a cumplir lo que hablamos con mis compañeros, voy a entregarle medio millón a cada uno. Eso nos sirve para la ropa y demás elementos que necesitamos”, dijo el participante después de recibir el reconocimiento.
La decisión puso el foco en los gastos que enfrentan los concursantes durante las distintas etapas del formato. Aunque la producción acompaña la caracterización de cada personaje, los participantes deben sostener una preparación constante para representar a los artistas originales, lo que incluye ensayos, adaptación de movimientos, estudio de los repertorios y atención a detalles de imagen y vestuario.
En el caso del imitador de Beéle, los jueces coincidieron en que el concursante ha avanzado en la construcción del personaje. Amparo Grisales destacó el trabajo que ha desarrollado en la Escuela y señaló que su apariencia, así como su presencia en el escenario, se acercan cada vez más a la identidad del artista que imita.
“Cada vez le encuentran más la identidad y la impronta a tu personaje. Físicamente estás divino, estás muy Beéle”, expresó Grisales durante la devolución. Sus palabras estuvieron orientadas al progreso que ha tenido el participante desde sus primeras apariciones en el programa.
César Escola también valoró el vestuario y la soltura que mostró en la presentación. El jurado destacó la importancia de que el concursante mantenga una actitud natural al momento de interpretar al cantante original, debido a que esa cercanía con el personaje es uno de los factores que se evalúan en cada gala.
Elder Dayán, por su parte, reconoció el avance del imitador, aunque le dejó una advertencia de cara a los próximos retos. El cantante vallenato le recomendó mantener la disciplina y evitar que la seguridad conseguida durante el proceso se convierta en exceso de confianza. Para el jurado, el nivel de exigencia aumentará conforme avance la competencia y los detalles pueden definir la permanencia de cada participante.
La noche incluyó otras presentaciones que generaron reacciones diferentes entre los miembros del panel. El imitador de Darío Gómez recibió comentarios positivos por los cambios en su propuesta visual y por la precisión de su interpretación. César Escola resaltó el desempeño del concursante, mientras Amparo Grisales destacó la emoción que transmitió sobre el escenario.
La presentación de la imitadora de Selena Quintanilla provocó opiniones divididas. Grisales y Elder Dayán destacaron su manejo escénico y su desempeño, pero Escola consideró que aún debe trabajar en elementos técnicos para aumentar el parecido con la cantante estadounidense de ascendencia mexicana.
También hubo observaciones para los participantes que representan a Pablo Alborán, Andrea Echeverri, Camilo, Felipe Peláez, Becky G e Isabel Pantoja. Los jurados señalaron asuntos relacionados con la caracterización, el control de la voz, la naturalidad al interpretar, el manejo del aire, los recursos visuales y la necesidad de diferenciar la imitación de una parodia.
El imitador tendrá ahora el desafío de sostener el nivel que le permitió obtener el reconocimiento de la noche. Además de continuar con su preparación individual, deberá cumplir el compromiso que anunció con sus compañeros, a quienes entregará una parte del premio para aportar a la compra de ropa y otros elementos necesarios en la competencia.




