
El avance de los incendios forestales en Colombia ha generado una alerta sanitaria por los efectos del humo en la población, con especial impacto en el departamento del Tolima, donde las autoridades reportan la mayor cantidad de municipios afectados por focos activos.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) reportó diez incendios activos en tres departamentos del país, nueve de ellos en Tolima y uno en Valle del Cauca.
El Ministerio de Salud advirtió que la exposición al humo afecta la calidad del aire y aumenta los riesgos para la salud pública, sobre todo en niños y niñas, personas mayores, mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades respiratorias, cardiovasculares o crónicas.
Efectos del humo en la salud
La directora nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud de Bienestar IPS, Carmen Hernández, explicó a Infobae Colombia que la exposición al humo de incendios puede desencadenar enfermedades respiratorias agudas, como inflamación bronquial, bronquitis aguda, infecciones virales o bacterianas y neumonías. Además, quienes padecen enfermedades respiratorias crónicas, como Epoc o asma, pueden ver agravadas sus condiciones, lo que incrementa el riesgo de hospitalización y, en los casos más severos, puede ser mortal.
“Hay personas que ya pueden tener una enfermedad respiratoria crónica diagnosticada, como Epoc o asma, o que la padecen sin diagnóstico. Cuando se exponen a este tipo de eventos ambientales, es muy probable que la condición de base se agrave, lo que puede llevar a hospitalizaciones, complicaciones, dificultad respiratoria e incluso a la muerte, dependiendo de la gravedad y de la rapidez con que se intervenga en caso de crisis”, sostuvo Hernández.

El médico internista Sebastián Torres, de la Clínica Keralty Ibagué, describió a este medio que los incendios no generan enfermedades nuevas, pero sí agravan o exacerban patologías preexistentes.
“Personas con asma, Epoc, bronquitis crónica, fibrosis quística o bronquiectasias suelen ver un empeoramiento de sus síntomas. En las clínicas recibimos pacientes con mayor tos, producción de moco, expectoración e incluso fiebre, ya que la exposición al humo puede facilitar infecciones respiratorias”, detalló Torres.
Entre los síntomas iniciales en personas sin enfermedades previas, Hernández mencionó la tos persistente, dificultad para respirar y aumento de la frecuencia respiratoria.
“Estos síntomas requieren especial atención, sobre todo en niños menores de cinco años, adultos mayores de sesenta, mujeres embarazadas o personas con enfermedades crónicas”, puntualizó la especialista.
Grupos más vulnerables y razones de su susceptibilidad
Los especialistas consultados por Infobae Colombia coinciden en que los niños, los adultos mayores, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas presentan mayor riesgo ante la contaminación por humo.
En los niños, el sistema inmunológico aún está en desarrollo y responde de manera menos eficiente frente a agentes externos. Los adultos mayores, en cambio, presentan una inmunidad deteriorada y una mayor tendencia a la acumulación de moco, lo que favorece infecciones.
“El sistema inmunológico no ha generado todos los anticuerpos necesarios para combatir agentes externos, por eso los niños son especialmente susceptibles”, explicó Carmen Hernández.

En el caso de las personas con enfermedades cardiovasculares, la inflamación y el aumento de la frecuencia respiratoria pueden agravar cuadros preexistentes y llevar a descompensaciones.
“El aumento de la frecuencia respiratoria y la inflamación pueden llevar a una descompensación de la enfermedad de base”, indicó Hernández a Infobae Colombia.
Las mujeres embarazadas, por los cambios inmunológicos y circulatorios propios de la gestación, también requieren vigilancia especial, debido a que la exposición puede afectar tanto a la madre como al feto.
“Durante el embarazo, hay cambios circulatorios que pueden afectar la respuesta del organismo ante la exposición al humo”, puntualizó Hernández.
Recomendaciones y medidas preventivas
La directora nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud recomendó intensificar la vacunación en los grupos más vulnerables, como niños y adultos mayores, especialmente contra la influenza y el neumococo. Mantener una alimentación adecuada, hidratación y el uso regular de medicamentos en personas con enfermedades crónicas son acciones prioritarias.
“La vacunación es una de las herramientas más importantes para prevenir enfermedades antes de que aparezcan. En los niños, es fundamental fortalecer el sistema inmunológico con las vacunas correspondientes a su ciclo de vida, como contra la influenza y el neumococo”, señaló Carmen Hernández.
El médico internista Sebastián Torres, de la Clínica Keralty Ibagué, recomendó reducir al máximo la exposición al humo. Señaló que, ante incendios y presencia de partículas contaminantes como el material particulado PM2.5, lo recomendable es no salir a la calle mientras persista el humo.
Indicó que es importante permanecer en casa, cerrar puertas y ventanas y, si es posible, utilizar aire acondicionado en modo de recirculación o filtros HEPA para purificar el aire interior.
“Las mascarillas N95 ofrecen protección, pero no están diseñadas para niños y su eficacia es limitada frente al monóxido de carbono. Si se debe salir, utilizar mascarillas de alta eficiencia de manera transitoria”, agregó Torres.

El médico internista también sugirió no suspender la medicación en quienes tienen enfermedades respiratorias o cardíacas previas.
“No deben suspender su medicación y, ante cualquier empeoramiento de síntomas, como dificultad para respirar, fiebre, coloración azulada o baja saturación de oxígeno, deben acudir de inmediato a urgencias”, explicó.
Finalmente, el médico internista Sebastián Torres, de la Clínica Keralty Ibagué, comendó evitar fumar, mantener una hidratación adecuada —consumir entre dos y tres litros de agua al día— y no aumentar la carga de humo en los ambientes cerrados.