Buenos Aires, 30 agosto (NA) — El número de víctimas fatales por la riada, los deslizamientos de tierra y las inundaciones en Nepal y en la región autónoma china del Tíbet asciende por lo menos a 804 personas, mientras que más de 3.000 permanecen desaparecidas, según el último balance difundido este domingo por las autoridades. De acuerdo con las cifras oficiales, 788 personas murieron en Nepal y otras 16 en el Tíbet. En territorio nepalí, además, fueron reportadas 2.502 personas desaparecidas, entre ellas 589 turistas extranjeros, mientras que China informó sobre otros 564 desaparecidos. Las tareas de búsqueda y rescate continúan bajo condiciones extremadamente difíciles debido a las lluvias, los corrimientos de tierra y el riesgo de nuevas crecidas, informaron medios de comunicación locales. Un nuevo desprendimiento de tierra registrado aguas abajo de una represa natural, formada tras el desastre, provocó una acumulación de agua y obligó a retirar a equipos de rescate que trabajaban cerca del paso fronterizo de Gyirong. En Nepal fueron desplegados unos 19.800 efectivos del Ejército y la Policía, que rescataron a más de 8.000 personas. Las autoridades concentran ahora sus esfuerzos en localizar a trabajadores que podrían haber quedado atrapados en centrales hidroeléctricas afectadas por la avalancha de agua, barro y rocas. Según las autoridades, más de 900 trabajadores podrían encontrarse todavía en instalaciones hidroeléctricas sepultadas o aisladas por los deslizamientos. La situación meteorológica amenaza con complicar aún más las operaciones. Las autoridades advirtieron sobre el aumento del caudal del río Bhote Koshi y recomendaron extremar las precauciones en las zonas afectadas, mientras se prevé que las lluvias continúen durante las próximas horas. El desastre se produjo el miércoles pasado en la cuenca del Bhote Koshi, en la frontera entre Nepal y China, y arrasó viviendas, caminos, puentes e infraestructura hidroeléctrica en una región montañosa de difícil acceso. Las autoridades de ambos países mantienen la coordinación de las tareas de rescate ante el temor de nuevos deslizamientos y crecidas repentinas. La tragedia afecta además a numerosos ciudadanos extranjeros. Entre los desaparecidos figuran ciudadanos de distintos países que se encontraban en la zona fronteriza cuando se produjo la catástrofe. Agencia NA