La senadora del Pacto Histórico, Isabel Zuleta, abrió una controversia al cuestionar que se denomine expresidente a Gustavo Petro. “Diciéndole expresidente a Gustavo Petro. No lo admito, no lo admito”, manifestó la congresista, quien sostuvo que el dirigente “sigue siendo el presidente de Colombia”.
Zuleta insistió en su planteo y rechazó esa denominación para el exmandatario. “No permito que le digan expresidente”, afirmó en un mensaje que reavivó el debate sobre el resultado electoral que dio como ganador a Abelardo de la Espriella.
La periodista Laura Camila Vargas respondió a las palabras de Zuleta y calificó de “inconcebible” que desde la oposición se mantenga la tesis de que Petro conserva la Presidencia. Según dijo, la discusión propone “fingir una realidad paralela” por desacuerdo con el desenlace de las urnas el pasado 21 de junio.
“Lo que dice Isabel Zuleta alimenta exactamente la narrativa que la extrema derecha lleva años construyendo sobre el progresismo”, expresó Vargas. Para la comunicadora, ese discurso puede reforzar la acusación de que la izquierda acepta las normas democráticas cuando gana, pero desconoce a las instituciones cuando pierde.

También aludió al costo político que, a su juicio, tuvo la discusión sobre una eventual constituyente durante la campaña del entonces candidato Iván Cepeda. Vargas consideró que, después de ese debate, sostener un cuestionamiento sin una ruta institucional supone una decisión difícil de explicar desde el punto de vista estratégico.
En una intervención posterior, Vargas afirmó que Petro o sus seguidores deben acudir a las vías legales si cuentan con pruebas de fraude, irregularidades o delitos electorales. “Serán las autoridades las que determinen si existen, qué consecuencias tienen y si pueden cambiar algo”, sostuvo.
La periodista planteó que la discusión sobre la democracia liberal admite críticas y reformas, e incluso denuncias ante fallas comprobadas. No obstante, diferenció esos cuestionamientos de la construcción de una institucionalidad alternativa.
“Cuestionarlas no significa inventarnos un presidente paralelo, un gabinete imaginario o actuar como si la elección simplemente no hubiera ocurrido”, dijo.

Vargas sostuvo que “tratar a Petro como Guaidó” perjudicaría al proyecto político progresista. En esa línea, incluyó la polémica en una lista de desaciertos que atribuyó a una oposición que, según su visión, no logra conectarse con las demandas de la ciudadanía.
La periodista mencionó los primeros días de la emergencia por el terremoto el pasado 10 de agosto de 2026 para reprochar que mientras “miles de personas” organizaban ayudas en las calles, la dirigencia del Pacto Histórico participaba en una escuela de formación en Teusaquillo.
La comunicadora reconoció la importancia de Petro para la llegada de la izquierda al Gobierno colombiano. “Abrió el camino e hizo posible el primer gobierno de izquierda en la historia reciente del país”, señaló.
A la vez, sostuvo que ningún espacio político puede organizarse de forma permanente alrededor de una sola figura. Vargas pidió mirar hacia adelante, promover relevos, escuchar a las bases y atender la situación del país.
“Si queremos volver a gobernar, tenemos que ser capaces de construir nuevos liderazgos”, afirmó. También rechazó que esa crítica implique respaldar a la derecha y recordó el papel de Petro en denuncias sobre parapolítica, así como la trayectoria de Iván Cepeda frente al uribismo y en defensa de víctimas.

Para Vargas, la oposición corre el riesgo de perder una tradición de confrontación política basada en principios si prioriza liderazgos y disputas internas. “Mientras tanto, el gobierno, quieran o no reconocerlo, está tomando decisiones que pueden costarnos años de avances”, advirtió.
La periodista cerró su mensaje con una referencia al impacto de esas decisiones en la población. “Quienes van a pagar esa incapacidad no son sus gabinetes imaginarios, sino la gente de carne y hueso. Porque, a diferencia de la presidencia de la que Zuleta habla, el fascismo no es imaginario”.
En su respuesta a Vargas, la senadora Isabel Zuleta rechazó los cuestionamientos sobre el tono de sus intervenciones. “No sé qué será eso de la altura, Laura. Yo respondo con el corazón”, escribió.
Zuleta afirmó que no le interesan “las alturas” ni las apariencias y se definió como una persona alejada de la corrección política. “No soy políticamente correcta, mi incorrección se forjó en el activismo directo, en las luchas populares, no en las redes”, indicó.
La congresista añadió que responde a inquietudes que escucha en asambleas campesinas y ante las angustias de la población. También sostuvo que su interlocutora podría no conocer esa experiencia. “Recuerde que la violencia en política también es sacar de contexto las expresiones”, concluyó.




