
Japón redujo el límite de velocidad en calles residenciales estrechas de 60 a 30 km/h, en una reforma que entró en vigor el martes y que alcanza a cerca del 70% de las calles generales del país. La medida apunta a frenar los accidentes mortales entre peatones en los barrios más densos, donde los niños y los adultos mayores concentran la mayor parte de las víctimas.
La nueva normativa rige en vías urbanas de menos de 5,5 metros de ancho sin línea central ni señales de velocidad máxima, un tipo de calle frecuente en las ciudades japonesas. Según el diario local Mainichi Shimbun, esas condiciones se cumplen en aproximadamente 870.000 kilómetros de caminos en todo el país, una red que da cuenta de la magnitud del cambio.
Las muertes en calles residenciales aumentaron en 2025 por primera vez en tres años

Mientras el número total de muertos en accidentes de tránsito cayó a un mínimo histórico de 2.457 el año pasado, los decesos en vías residenciales no siguieron esa tendencia. Desde 2021, los fallecimientos y lesiones graves de niños y adultos mayores en esas calles se mantuvieron en torno a los 300 anuales, y en 2025 subieron por primera vez en tres años, de acuerdo con la Agencia Nacional de Policía.
Ese contraste fue el principal argumento para impulsar el cambio. Las autoridades señalaron que las zonas residenciales no registraban las mejoras de seguridad observadas en rutas y avenidas de mayor tránsito, y que la regulación vigente hasta ahora dejaba sin protección a millones de vecinos que comparten la calzada con vehículos a diario.
Las calles sin línea divisoria central y sin veredas son una imagen habitual en los barrios de las ciudades japonesas más pobladas. En esos entornos, peatones y ciclistas transitan por el mismo espacio que los automóviles, lo que eleva el riesgo de colisiones a velocidades que hasta ahora estaban permitidas por ley.
La tasa de mortalidad peatonal se multiplica por 17 entre los 30 y los 60 km/h

Los datos de la agencia policial ilustran con precisión el efecto de la velocidad sobre la supervivencia del peatón. En accidentes con vehículos que circulan a 30 km/h o menos, la tasa de mortalidad entre peatones es inferior al 1%. Ese índice sube al 2,7% cuando la velocidad ronda entre los 30 y los 40 km/h, y escala al 17,4% en el tramo de 50 a 60 km/h.
Yoshinobu Kusunoki, comisionado general de la Agencia Nacional de Policía, instó a los automovilistas a extremar la precaución en vías compartidas. “Les pedimos que reconozcan que deben tener especial cuidado en las calles que comparten vehículos, peatones y ciclistas”, declaró ante la prensa esta semana, en declaraciones recogidas por The Guardian.
Un programa piloto aplicado desde 2011 redujo un 30% las muertes en zonas escolares

La reforma tiene un antecedente concreto. En 2011, Japón estableció las denominadas “zonas 30” en un grupo acotado de calles residenciales y en recorridos escolares. El resultado fue una reducción del 30% en los muertos y heridos graves dentro de esas áreas, según consignó el Mainichi Shimbun. Ese resultado respaldó la decisión de extender el límite a escala nacional.
La nueva regla se aplica por defecto a todos los tramos que reúnan las condiciones fijadas, sin necesidad de obras ni instalación de señales en la mayoría de los casos. Eso simplifica la implementación, aunque también traslada al conductor la responsabilidad de conocer los tramos alcanzados por la norma.
La medida no implica cambios físicos en la infraestructura vial ni demanda inversión en señalética adicional en la mayoría de los casos. La regulación entra en vigor de manera automática en todas las calles que cumplan los criterios de ancho y ausencia de marcas viales, lo que representa un mecanismo de implementación ágil, pero que depende del nivel de información de los conductores.
La atención se centra ahora en el grado de cumplimiento por parte de los automovilistas y en la capacidad de las fuerzas de seguridad para fiscalizar una red vial de esa extensión a lo largo de todo el territorio.




