
Gibraltar se prepara para decir goodbye a dos de sus principales atractivos comerciales: los cigarrillos y la gasolina, vendidos durante años a precios mucho más bajos que en España. La menor carga fiscal del Peñón convirtió el tabaco y los carburantes en dos grandes reclamos para los turistas. Ahora que la Unión Europea y el Reino Unido han pactado una nueva fiscalidad para el enclave británico, esa ventaja empezará a encogerse. En el caso del tabaco, por ejemplo, la diferencia de precio por cajetilla quedará limitada a un máximo de 80 céntimos.
José María Mollinedo, técnico de Hacienda y secretario general de Gestha, considera que esa reducción cambiará los hábitos de quienes cruzaban la frontera únicamente para pagar menos. “El ahorro en el precio final prácticamente desaparecerá para el consumidor particular, y ya no compensará ir a Gibraltar para comprar estos productos”, sostiene en declaraciones a Infobae.
La aproximación a los impuestos europeos se desarrollará de forma gradual durante tres años. Gibraltar estrenará un impuesto sobre las transacciones, equivalente en sus objetivos al IVA, con un tipo general del 15% el primer año, del 16% el segundo y previsiblemente del 17% el tercero. A este gravamen se sumarán los impuestos especiales sobre el tabaco, el alcohol, la gasolina y el gasóleo, que también deberán acercarse a los aplicados en España.
Si vas a por tabaco, ahorrarás como máximo 80 céntimos por cajetilla
El tabaco es uno de los productos para los que el acuerdo establece condiciones más concretas. Cuando finalice el periodo de convergencia, la diferencia entre el precio final de una cajetilla vendida en Gibraltar y otra equivalente comercializada en España quedará limitada a 0,80 euros o al 15%, aplicándose en cada caso el límite que dé lugar a una diferencia menor.
Además, los cigarrillos estarán sometidos a un impuesto especial mínimo de 115 euros por cada 1.000 unidades. En una cajetilla de 20 cigarrillos, este gravamen supondría 2,30 euros, antes de añadir el impuesto sobre las transacciones.
Gestha ha estimado cómo quedarían los precios mínimos de referencia de algunas de las marcas más vendidas si se aplicara el límite de 80 céntimos sobre los precios actuales en España: una cajetilla de Marlboro Red, que cuesta 6,25 euros en un estanco español, se situaría en 5,45 euros en Gibraltar. En el caso de Camel, el cálculo arroja 5,30 euros frente a los 6,10 euros de referencia en España, mientras que Winston quedaría en 5,05 euros frente a 5,85.
Se trata de estimaciones elaboradas por los técnicos de Hacienda a partir de los precios vigentes en España, no de tarifas futuras garantizadas. Los importes pueden cambiar durante los próximos tres años y el resultado final dependerá también de la manera en que los comercios trasladen la nueva carga fiscal a los precios de venta.
La ventaja, por tanto, no se eliminará completamente. “Aunque puede persistir una pequeña diferencia de 80 céntimos por paquete de tabaco, el ahorro no será suficiente para justificar el desplazamiento exclusivamente por razones de precio”, explica Mollinedo.
La nueva regulación incorpora también más controles sobre estos productos. La venta transfronteriza de tabaco a distancia estará prohibida y se implantará un sistema de trazabilidad similar al de la Unión Europea. El objetivo es controlar mejor su recorrido desde la distribución hasta la venta y dificultar que acabe desviado hacia el contrabando.
Llenar el depósito ya no saldrá a cuentas en Gibraltar
La gasolina y el gasóleo también perderán parte de la ventaja fiscal que ha permitido venderlos a precios inferiores a los españoles. En este caso, sin embargo, resulta más difícil calcular cuánto costará exactamente un litro cuando termine la convergencia.
Mollinedo no ofrece una estimación del precio final, que dependerá de la evolución del mercado y de cómo las estaciones de servicio repercutan la nueva carga fiscal. Tampoco se conoce todavía si los negocios trasladarán íntegramente el incremento al consumidor o decidirán asumir una parte mediante una reducción de sus márgenes.
“El precio del combustible se verá afectado por una doble subida impositiva”, explica el secretario general de Gestha. Por una parte, Gibraltar deberá aproximar progresivamente sus impuestos especiales a los aplicados en España. Por otra, se añadirá el impuesto sobre las transacciones, cuyo tipo general comenzará en el 15%.
Según detalla el experto, los impuestos especiales deberán subir hasta situarse “a no más de seis puntos porcentuales de diferencia con los de España”. El tratado contempla un periodo de tres años para alcanzar esos niveles y establece un régimen transitorio específico para los carburantes.
Gibraltar podrá conservar así cierta ventaja fiscal, pero mucho menor que la mantenida hasta ahora. Para Mollinedo, la reducción será insuficiente para que desplazarse exclusivamente a llenar el depósito sea rentable para el consumidor particular.
Gibraltar seguirá teniendo impuestos más bajos que España
La convergencia no significa que Gibraltar vaya a adoptar exactamente el mismo sistema fiscal que España. El nuevo impuesto sobre las transacciones no es formalmente un IVA, porque el Peñón no forma parte del territorio comunitario en el que se aplica este tributo.
“La diferencia entre el Impuesto sobre las Transacciones de Gibraltar y el IVA responde a la realidad jurídica del Peñón”, explica Mollinedo. Se trata de un gravamen propio que recaerá sobre las mercancías importadas o producidas para su venta o consumo en Gibraltar.
Su tipo general seguirá siendo inferior al español. Mientras que el IVA ordinario en España se sitúa en el 21%, el impuesto gibraltareño deberá alcanzar previsiblemente el 17%, correspondiente al tipo general más bajo aplicado actualmente por un Estado miembro.
Además, el acuerdo permite a Gibraltar mantener “una carga fiscal inferior en determinados productos”, según destaca el experto. El enclave podrá aplicar un tipo del 5% a categorías como la ropa infantil o las bicicletas y otro del 0% a algunos bienes esenciales, entre ellos alimentos, agua, productos farmacéuticos y paneles solares. El gas natural licuado destinado a generar electricidad y la propia electricidad producida localmente estarán exentos.
Por otra parte, el tratado incorpora mecanismos de vigilancia para evitar que la menor tributación vuelva a provocar desequilibrios importantes frente a los negocios españoles.
Un cuerpo consultivo independiente analizará los precios y la competencia en Gibraltar y en la zona fronteriza. Si detecta distorsiones importantes vinculadas a las diferencias impositivas, podrá recomendar nuevos ajustes y activar las salvaguardias previstas en el acuerdo.

Más controles sobre los negocios y las mercancías
La desaparición de los controles rutinarios de personas en la frontera terrestre no supone el fin de la vigilancia sobre las mercancías. Los operadores que importen, produzcan o almacenen tabaco, alcohol o combustible deberán inscribirse en un registro obligatorio, contabilizar sus existencias y dejar constancia de los movimientos de los productos sometidos a impuestos especiales.
Las autoridades podrán revisar estos registros e inspeccionar físicamente los almacenes. También se prevé el acceso continuo y en tiempo real de las autoridades europeas a los sistemas fiscales y aduaneros pertinentes de Gibraltar.
Estos mecanismos pretenden evitar que los negocios acumulen grandes cantidades de mercancías durante los periodos transitorios para prolongar la ventaja fiscal anterior. “El Tratado impone un seguimiento técnico y policial del stock para impedir que se acumulen existencias de forma masiva”, señala Mollinedo.
Para los comercios gibraltareños, la reforma plantea una disyuntiva: trasladar los nuevos impuestos al precio final o asumir una parte del incremento mediante una reducción de sus márgenes. En ambos casos, se reducirá la distancia que durante décadas los separó de los estancos, las estaciones de servicio y otros establecimientos de La Línea de la Concepción y del resto del Campo de Gibraltar.




