
Los médicos del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen lograron restablecer el tránsito de alimentos en el esófago de José Saona, un joven de 28 años que durante meses tuvo dificultades para ingerir productos sólidos debido a una obstrucción benigna. La condición había deteriorado su estado nutricional, reducido sus niveles de hemoglobina y limitado incluso su capacidad para trabajar. La intervención permitió colocar un stent metálico para mantener abierto el segmento afectado y recuperar una función esencial.
El procedimiento fue realizado por la unidad de endoscopia intervencionista de Essalud, integrada por los doctores Álex Jauregui, Melissa Villafuerte, Siduith Sayajo e Isamar Gutiérrez. El equipo perteneciente al Servicio de Gastroenterología empleó una técnica mínimamente invasiva que combinó endoscopia y fluoroscopia, método basado en imágenes de rayos X en tiempo real. Con este soporte, los especialistas pudieron ubicar el dispositivo con precisión en la zona estrechada.
José contó que los resultados modificaron de manera significativa su vida cotidiana. Antes del tratamiento no podía consumir alimentos sólidos, situación que también repercutió en su peso y hemoglobina. Tras la intervención, consiguió alimentarse con mayor facilidad y retomar sus actividades laborales.

“Estoy muy feliz por el procedimiento que me han hecho. Ha mejorado mi calidad de vida, mi hemoglobina ha subido, mi peso ha subido y ya puedo trabajar, algo que antes no podía hacer porque no podía comer nada sólido”, relató el paciente.
La doctora Isamar Gutiérrez Córdova, especialista del Servicio de Gastroenterología, explicó que los estrechamientos del esófago pueden originarse por distintas causas. Entre ellas figuran procesos inflamatorios y tumores malignos, además de otras afecciones capaces de dificultar o impedir el paso normal de los alimentos. Ante determinadas condiciones, la colocación de una prótesis metálica autoexpandible constituye una alternativa terapéutica para conservar abierto el conducto.
A diferencia de una operación convencional, esta técnica se desarrolla mediante una vía endoscópica y bajo anestesia. La fluoroscopia permite observar en tiempo real la ubicación del dispositivo durante su colocación, lo que facilita un posicionamiento preciso. Dependiendo de las características clínicas de cada paciente, la intervención puede efectuarse en menos de una hora y evita la necesidad de una cirugía abierta.

El recurso también puede emplearse en determinados casos oncológicos en los que una masa tumoral genera bloqueos dentro del aparato digestivo. Al restablecer el tránsito, la prótesis puede facilitar la alimentación de personas cuyo paso esofágico se encuentra comprometido. Su utilización también contempla segmentos como el colon, el duodeno y la vía biliar, según el origen y localización de la obstrucción.
La incorporación de este tipo de procedimientos amplía las alternativas disponibles para pacientes con problemas obstructivos y permite abordar casos que requieren atención especializada. En el Almenara, la intervención representa además una muestra de la capacidad del equipo de Gastroenterología para aplicar técnicas avanzadas orientadas a recuperar funciones básicas y favorecer el retorno de los pacientes a sus actividades habituales.




