Antes que nada es campeona, Las Leonas ganaron el Campeonato Mundial de Hockey femenino y la camiseta ya tiene tres estrellas. Julieta tiene una larga historia de logros en el deporte, fue goleadora en los Juegos Olímpicos de la juventud en 2014, se lució con Las Leoncitas y fue campeona Mundial Junior de 2016, a los 17 años. Medalla de oro en los Juegos Panamericanos en 2019 y en los Juegos Panamericanos en 2023. Desde hace una semana tiene la sonrisa puesta.

– Imposible borrarla. No sé cómo voy a hacer, una locura. Hoy estuve con una de las chicas y nos dijimos, ‘¡somos campeonas!’ Tremendo.

– Jugaron contra Países Bajos, vos jugaste en su momento en un equipo de ese país, Victoria Dames.

– Jugué en Victoria y jugué en Tilburg, dos años en Países Bajos. Cuando el sábado entramos a cantar el himno a la cancha miré para adelante, todo naranja. Miré para los costados, toda naranja. Había banderas argentinas porque siempre el argentino está, pero: dijimos ‘wow’.

– ¿Cuando viviste ahí no se creó un vínculo con Países Bajos?

– Está todo más que bien, son experiencias hermosas pero mi corazón es argentino y yo quiero que Argentina esté en lo más alto.

“CUANDO TENÍA 14 AÑOS EMPECÉ A VIAJAR A BUENOS AIRES POR EL HOCKEY”

– ¿Qué edad tenías cuando llegaste?

– 22. Yo partí mucho antes de mi casa. Cuando tenía 14 años empecé a viajar a Buenos Aires.

– Ibas y venías.

– Volvía a casa. Y con 17 años, un domingo que estaba con mi familia en la mesa dije, ‘pa, me quiero dedicar a esto, me voy a vivir a Buenos Aires’. Imagínate mis papás, yo no sabía ni hacerme unos fideos ni lavarme la ropa y me fui a Buenos Aires solita. Yo estaba en el colegio y me dijeron ‘hacé lo que quieras, dale a full con tus sueños pero el colegio lo terminamos’.

– Me parece que cuando un hijo parte más lejos y cruza el Océano Atlántico es más complejo para los padres.

– Para mi familia al día de hoy todavía es un proceso que trabajamos todos los días. Yo me fui muy chica, pero cada vez que vuelvo a mi casa hay una imagen de esa Juli chiquita que quedó en mi casa. El desafío es romper con eso, porque yo me fui con 17 años y tengo 27.

– ¿Ellos te ven chiquita todavía?

– Sí. Es el trabajo de ellos entender que ya soy una mujer, que quizás las cosas que me gustaban cuando tenía 17 años… Hoy me gustan otras.

– Te fuiste a Europa muy jovencita. ¿Qué te quitaba el hockey? ¿Qué es lo que más sentías como agujero?

– Los vínculos, las amistades, improvisar. Yo intentaba escuchar y seguir el hilo de una conversación. Allá no existe eso de, ‘qué haces? ¿Tomamos unos mates?’ Por suerte una de mis compañeras era una de mis amigas, pero no podía estar todo el día con ella. Eso fue lo que más me costó. Dentro de la cancha estaba todo perfecto porque los conceptos o las ideas eran iguales, pero afuera…

– Momentos de intimidad que perdías.

– Muchos, muchos. Desde improvisar unos mates a un asado. Abrazo todas las experiencias que viví, me encantaron.

“SOMOS CAMPEONAS Y HACE UN MES SACÁBAMOS CUENTAS PARA VER SI LLEGÁBAMOS A FIN DE MES”

– ¿Podés vivir de hockey?

– No, no, no, no.

– Son Leonas, tienen que ganar mucho.

– Somos Leonas, hoy somos campeonas y hace un mes sacábamos cuentas para ver si llegábamos a fin de mes.

– ¿Por qué? ¿Qué es lo que se paga tan mal?

– No sé. Somos profesionales, porque al ojo del que está afuera somos profesionales, puertas adentro somos amateurs.

“TODAS LAS JUGADORAS QUE JUGAMOS EN ARGENTINA PAGAMOS PARA JUGAR A LOS CLUBES”

– ¿Cuando jugas para un equipo es lo mismo?

– Sí, es lo mismo. De hecho, todas las jugadoras que hoy jugamos en Argentina pagamos donde jugamos, a los clubes. Es la triste realidad. Pero a la jugadora de hockey la pasión y el sentido de familia se genera es importante, amo mi club, amo y…

– ¿Y pago?

– Y pago.

– Es como una adicción también, como que no podés parar. Porque ¿hay un día de la semana que no agarrás un palo? ¿Que no jugás?

– Eso sí, es eso, tal cual. Los sábados jugamos, nuestro único día sin hockey son los domingos. Entrenamos todos los días, si no es Leonas, es el club. Si no es el club, algo parece y seguís entrenando.

– El otro día me contaba Lucha Aymar lo que le costó dejar el hockey, que tuvo que auto obligarse a dejar.

– Es que debe ser un vacío muy grande. Desconozco lo que debe ser terminar con tu carrera, hay que trabajarlo, pero hoy lo que me pasa a mí… Hoy no sé cuándo vamos a volver a entrenar, no sé qué es lo que sigue, no sé si voy a seguir siendo Leona porque depende mucho del entrenador, de los procesos. Estoy hace cuatro días sin agarrar un palo de hockey y es como, guau! Salvando las distancias, es esa sensación de, ¿qué hago sin lo que hago todos los días? ¿Cuál es mi objetivo ahora? ¿Para dónde voy?

– ¿Abstinencia?

– La burbuja. Que hay afuera de ese mundo que vivimos.

– Estás medio perdida.

– Sí. Cuando uno va creciendo entiende que el hockey, o lo que uno ama, es hermoso y te da un montón de cosas, pero que hay ciclos, etapas del deporte que no dependen cien por ciento de uno. Uno tiene que trabajar y enfocarse en un montón de otras cosas, estudios, proyectos.

– Empezaste a los cuatro años y 27. Es toda una vida jugando al hockey. Y en estos días tenés un agujero negro, estas sin saber qué hacer.

– Hoy soy campeona del mundo, hermoso, divino. Me da un montón de cosas hermosas, me da la posibilidad de estar acá hablando con vos, pero es efímero. Pasan dos semanas pero para un montón de jugadoras ya está, se te va el disfraz de lo que tenés puesto. Hoy trabajo mucho para que si puedo elegir yo el momento de retirarme poder estar preparada, y si pasa por equis motivo también tener otros lugares donde yo pueda apoyarme.

– Dijiste ‘no sé si voy a seguir siendo Leona’. ¿No es un disparate esa frase?

– Leona creo que voy a seguir siendo siempre.

– En la selección, vas a seguir, sos la goleadora.

– Sí, pero hay muchas cosas atrás de ser Leona. Uno lo tiene que pensar.

– ¿Hacés terapia?

– Hago terapia, si. Me gusta mucho.

– Estudiaste psicología.

– Estudié, pero no estoy recibida. Hice tres años de psicología y no pude seguir. Hago terapia desde que tengo 18 años.

“TUVE UNA MOCHILA MUY GRANDE DE ‘JULI GOLEADORA’, ‘ESTÁS EN TU PEOR MOMENTO, NO SERVÍS PARA NADA’ ”

– Entiendo que debe haber momentos de mucha presión. Esto que te dije yo recién, ‘sos la goleadora’.

– Esa fue una de las cosas que tuve que trabajar muchísimo. Ahora en el Mundial, cuando hice el gol…

– ¿El gol contra Australia en la semifinal?

– El gol contra Australia. Mucha gente me decía, ‘bien Juli, se te abrió el arco, qué bueno’, ‘ya te iba a llegar el momento’. Pero yo estaba muy tranquila. Si se me daba, genial, y si no, también. Hoy puedo ver mis capacidades mucho más allá de si hago un gol o no, pero me costó mucho. Tuve una mochila muy muy grande de ‘Juli, goleadora’ que me dio miedo. Me ganó la presión, me asusté y tuve que sentarme a trabajarlo porque no me hacía bien.

– ¿Cómo fue? ¿Por qué te asustaste?

– Era ‘yo no soy esto, yo sé hacer más cosas’. No me quise hacer cargo, era, ‘no soy goleadora’. Tuve que trabajarlo, se que no soy solamente eso y que soy muchas más cosas, pero hoy puedo abrazar esto que me está pasando. Hoy sí me encanta hacer los goles, me encanta generar situaciones para que mis compañeras hagan goles.

– ¿Qué supones que te dio miedo? ¿Tener que hacer goles siempre?

– La presión. No hacía un gol y era… ‘Juli estás en tu peor momento, no servís para nada’. La delantera es la que hace goles y a mí la estructura me… ¡No me pongas paredes!

– ¿Te viene claustrofobia?

– Sí. Pero hoy lo recontra abrazo, ahora con 27 años. Tenía 23 cuando me pasaba.

“ME ACUERDO QUERER DEJAR EL SELECCIONADO, LO PENSÉ VARIAS VECES”

– ¿Ese fue el momento en que la cabeza te jugaba en contra?

– Sí, me acuerdo de querer dejar, ‘yo no quiero esto, no sé si me gusta’.

– ¿Dejar qué?

– Dejar el seleccionado. Sí, lo he pensado varias veces.

– Ustedes viven una presión, una exigencia.

– Si, es una exigencia y una presión. Cada una debe llevar su presión y sus exigencias internas y en paralelo, Argentina siempre hizo podio, siempre estuvo ahí arriba con Las Leonas. Por eso hoy haber salido campeonas fue subir el volumen al trabajo que hay en el hockey y en las mujeres, en un montón de aspectos.

“YO ME DECÍA, ‘¿POR QUÉ YO NO PUEDO SER NORMAL?’ ”

– ¿Cuando empezaste a estudiar psicología ya estaban en tu cabeza la presión, las exigencias y el miedo?

– Soy una persona que siempre estuvo metida en el profesionalismo, soy muy exigente en todo. En la facultad yo quería ser diez, hablaba con mi pareja y con mi familia y me decían, ‘no podés ser diez, tu prioridad hoy es el hockey, es lo que vos elegís’. Yo no me puedo sacar un siete, no puedo reprobar. Yo siempre me decía, ¿por qué yo no puedo ser normal? ¿Por qué no puedo hacerlo presencial? Me costó entender que hay momentos.

– ¿Por qué crees que dejaste?

– Yo la llevaba muy relajada en la carrera y me mandaron un mail, tenía que rendir un par de finales si quería seguir con la beca. Me senté en una alfombra, me largué a llorar y dije ‘tengo que soltar esto porque hoy no lo puedo hacer’.

– Si terminaras la carrera de psicología podrías relacionarla en el futuro con el deporte de alto rendimiento.

– La cabeza del deportista de alto rendimiento es tremenda, es una locura. Ahora estoy estudiando coaching.

“SOY CAMPEONA DEL MUNDO Y QUIERO SER CAMPEONA OLÍMPICA TAMBIÉN, SIENTO ESA INSATISFACCIÓN CONSTANTE”

– ¿En terapia trataste lo adictivo del hockey como actividad física que trae tanta endorfina, tanta felicidad?

– Lo trabajo bastante, pero sobre todo la ambición, siempre un poquito más. Ahora soy campeona del mundo y quiero ser campeona olímpica también, esa insatisfacción constante.

– ¿O sea, a pocas horas de tener la medalla de oro del Mundial?

– Si, yo ya estoy pensando que quiero estar en el proceso olímpico, quiero ganarla. Te lo digo y me quiero ir a entrenar, ¿entendés?

– ¿Cuándo vas a entrenar? ¿Cuánto falta?

– No lo sé, pero necesito tomarme unos días, de eso soy muy consciente hoy. Los esfuerzos se equilibran después con la alimentación, con un montón de cosas.

– ¿Qué es lo más exigente de todo?

– La alimentación, entender que la suplementación es importante. Yo era negadora total de la suplementación, yo creía que podía sola. Vitaminas, proteínas, un montón de cosas que ayudan al cuerpo a estar a su 100, que lo fortalecen. Terapia. Con Las Leonas teníamos yoga. Esos pequeños cuidados que a la larga te dan sus frutos.

– Estás de novia con un ciclista que también compite fuerte, ¿comparten esa exigencia?

– Sí, tiene cosas muy positivas porque nos entendemos muchísimo, hablamos el mismo vocabulario al ser deportistas y es un placer. Estoy cansada, no tengo ganas, me duelen las piernas, típicas frases de deportistas. Pero la realidad también es que no estamos sincronizados en los procesos. Yo ahora estuve en un proceso mundialista y hay que entender mis energías o intentar entenderme. Nosotras estamos a mil revoluciones, una semana antes del Mundial yo estaba arañando las paredes. En paralelo él también con su laburo, con sus proyectos, sus carreras y es muy lindo. Yo vengo de un deporte en grupo, estuve siempre rodeada de personas y él viene de un deporte individual, salen conversaciones muy lindas de cómo llevamos el deporte.

“EN EL PRIMER PARTIDO DEL MUNDIAL QUE EMPATAMOS SENTIMOS, ‘¿VAMOS A TIRAR TODO ESTO A LA BASURA?’ ”

– ¿Qué pasa dentro tuyo y afuera cuando el equipo pierde? ¿Con las redes que son tan crueles?

– Hay gente muy cruel. En el último torneo que tuvimos antes del Mundial perdimos contra España, tuvimos situaciones que nos descompaginaron todo lo que veníamos haciendo, estábamos en nuestro mejor momento. Hoy decimos ‘qué bueno nos pasó, qué bueno que perdimos ahí’. Es duro en el momento, no es fácil verlo. En el Mundial, el primer partido que empatamos sentíamos, ‘¿vamos a tirar todo esto a la basura?’ Hay un drama y una exigencia y una presión que existe, lo que hablábamos hace un ratito, que es difícil. Cómo vos gestionas tu presión o tu frustración o tu enojo es distinta a cómo yo la manejo, y cuando vamos a jugar el partido tenemos que estar todas al cien, eso es muy difícil porque no es que si yo pierdo voy a perder yo sola. Es sacar lo que a vos te está pasando y poner al equipo primero.

– Seguramente vas a jugar mucho tiempo, es lo que te gustaría. ¿Imaginás formar una familia? A los 40, ponele?

– ¡A los 40 no! Mucho antes, mucho antes. Ya no lo veo como algo muy lejano, hoy es algo que pienso y es algo que quiero planificar y que me encantaría.

– Se puede atrasar.

– A mí me gustaría planificarlo y que sea en el mejor momento. Pero creo que un tiempo más en Las Leonas me queda.

– ¿Pesa el reloj biológico aunque falte mucho corra el tiempo?

– Yo creo que como mujer un poco pesa, la verdad, porque al hombre le es un poco más fácil. El hombre sigue haciendo su proceso, puede seguir jugando. Y nosotras tenemos que frenar un año, un año y medio.

– ¿Tenés que retirarte si queres ser mamá?

– Hay jugadoras que se han tomado una pausa y han vuelto, también tenés que elegir llevar la vida de Leona con un niño, son elecciones. En el momento que me toque veré. Si el día de mañana me dan ganas de seguir en Las Leonas y compartir con mi bebé, tendremos que sumarlo al staff de Leonas, pero no lo sé. Es un tema que lo hablamos, es un tema que hablamos, lo traemos a la mesa y se re charla. No es fácil. Y como vos decías, más siendo nosotras las mujeres las que tenemos que poner el cuerpo en buscar una familia y demás.

– Porque el cuerpo se pone en el embarazo, pero se pone también dando la teta y cuidando al niño.

– En todo. Por el momento vamos a seguir en Las Leonas sin nada. Por lo menos podemos probar con un perro.

– ¿Se puede armar un esquema de ayuda alrededor de una jugadora en el hockey?

– Estaría buenísimo. Sé que en el tenis lo formaron o lo están formando, poder acompañar a la mujer embarazada. Estaría buenísimo que vos no pienses que formar una familia corta tu carrera deportiva.

– Nosotros ponemos el cuerpo para la maternidad, pero ustedes ponen el cuerpo para jugar al hockey, ligan pelotazos, golpes, palazos. ¿Estás llena de moretones?

– Sí, llena, llena, llena. Es un deporte peligroso, nosotras no tomamos dimensión. Es un palo y una bocha. En el córner corto nos metemos adentro del arco y salimos a la pelota, somos medio kamikazes. Tenemos un nivel de inconsciencia. Es que si te ponés a pensar tenés que salir corriendo e irte para el otro lado, porque es un deporte hermoso, pero peligroso.

– ¿Las amigas están entre tus compañeras de equipo?

– Si, tengo mi grupo de amigas desde que tengo 15 años, del hockey, de las Leonas. Y dentro de Las Leonas tenemos un grupo de ocho o diez que son las más grandes, un grupo hermoso también.

“HACE CUATRO DÍAS QUE NO COMPARTO CON LAS LEONAS Y LAS EXTRAÑO, ESTAMOS TODO EL DÍA JUNTAS”

– ¿Se cuentan todo?

– Lo que pasa es que estamos todo el día juntas, inevitablemente salen un montón de cosas todo el día juntas. Hace tres o cuatro días que no comparto con ellas y las extraño. Siento un vacío, te juro. Todo el día juntas, sabemos todo. Yo te miro a los ojos y ya sé qué te pasa, qué sentís, cómo estás, todo. Nos hemos visto llorar, nos hemos visto reír, hemos llegado enojadas.

– ¿Se han puteado entre ustedes?

– Sí, hay que desahogar. Yo banco que las cosas que uno siente hay que largarlas, si no se guardan y en cualquier momento te vengo a decir algo, vos explotás, y es por un montón de cosas que pasaron antes.

– ¿Qué vas a hacer los días que te quedan hasta volver a jugar?

– No lo sé, disfrutar. Lo que hoy hago con todo el amor que recibo es ir canalizándolo. Empezar a conectar con otras emociones. Yo lo viví muy de adentro, y afuera pasan otras cosas, es lindo y me estoy prestando a escuchar. Hoy me mostraron unas imágenes del partido que no recordaba. De a poquito ir recolectando.