David Álvarez

Ciudad de México, 6 sep (EFE).- A pocos días de que se cumplan 42 años de su primera victoria en un campeonato mundial, el exboxeador Julio César Chávez asegura que está “cansado de tanto trabajo” y sostiene que su “pelea más importante es abajo del ring”, en defensa del legado de su carrera y ante las acusaciones que rodean a su familia.

“Mi carrera boxística nadie me la va a quitar, ahí están los récords (...) En México siempre buscan chivos expiatorios, pero no hay nada sobre lo que se dice de mi hijo”, explicó en una entrevista con EFE con motivo del estreno del documental biográfico ‘Chávez vs Chávez’ el próximo 11 de septiembre en la plataforma ViX.

A pesar de que el mayor de sus hijos, Julio César Chávez Jr., fue entregado por autoridades de Estados Unidos a México en agosto de 2025 por delincuencia organizada y tráfico de armas, Chávez padre niega el vínculo de su primogénito con cárteles como el de Sinaloa y defiende su inocencia.

“¿Tú crees que si mi hijo fuera delincuente, si fuera narcotraficante o todas esas cosas que se le decían que era, estaría peleando? ¿Qué necesidad tendría mi hijo de pelear? Siempre ha sido boxeador”, argumenta a sus 64 años el llamado 'Gran Campeón Mexicano'.

Tras un último año "complicado", Chávez mantiene la esperanza de que los combates de sus hijos Julio César y Omar Chávez en la ciudad de Puebla, el 12 de septiembre, devuelvan la conversación al boxeo, aunque lamenta que sus hijos hayan seguido sus pasos en lo deportivo, pero sobre todo en las adicciones a las drogas y el alcohol que terminaron con su carrera.

En la producción de cinco capítulos dirigida por el periodista y escritor mexicano Diego Enrique Osorno, la carrera del también conocido como “Mr. Knockout” es desgranada a través de grabaciones antiguas que rememoran combates históricos como su victoria ante el estadounidense Meldrick Taylor, aunque Chávez no rehuye hablar de su caída boxística.

“(En el documental) van a conocer al verdadero Julio, en las buenas y en las malas. Hay episodios que no me gustan porque me hacen recordar todo el daño que le he hecho a mi familia, pero sobre todo a mí mismo, me destruí y casi me quité la vida”, reconoce.

Durante las cinco horas del metraje, el espectador viajará a través del ascenso, caída y recuperación del mito, que revela tristemente no recordar muchos de sus grandes momentos y muestras de cariño de un deportista que fue capaz de llenar el estadio Azteca con más de 132.000 personas en su pelea contra el estadounidense Greg Haugen, el 20 de febrero de 1993, todo un récord Guinness.

“Es increíble volver a ver el cariño y el afecto de todos los mexicanos. En su momento no le ponía atención, estaba muy mal, hay muchas cosas que no recuerdo”, admite.

Es por ello que reconoce que ‘Chávez vs Chávez’ es una “motivación” para volver a ser un ejemplo para las nuevas generaciones y hacerlos reflexionar sobre los excesos de la droga, que, según el expúgil, solo llevan a tres lugares: “las cárceles, los hospitales y la muerte”.

Vivir día a día

Lejos quedan los días en los que su querida Culiacán, ahora sumida en numerosas crisis de seguridad por la violencia armada, lo recibía como héroe, aunque actualmente, en la situación “difícil” que vive su estado, agradece que las organizaciones criminales “respeten mucho a su familia”.

“Tenemos clínicas de rehabilitación en Culiacán y en Tijuana y no se han metido o molestado. Gracias a Dios hasta ahorita me han respetado, pero mañana, ¿quién sabe?”, cuestiona.

Aun así, el campeón invicto durante más tiempo de la historia moderna, capaz de alcanzar un récord de 90 peleas sin derrota, explica que vive el “presente”, agradecido de estar vivo y de que sus hijos “estén sanos”.

“Lo bueno es que lo estoy contando. A la mayoría les hacen documentales ya cuando están muertos y gracias a Dios pues estoy todavía vivito y coleando”, bromea sobre su última victoria, aunque esta vez sea lejos del cuadrilátero. EFE

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