El último dato del estimador mensual de actividad económica (EMAE) encendió las alarmas entre los analistas privados. Según publicó el INDEC, el indicador registró una caída del 2,9% en julio y deja un arrastre negativo para el resto del tercer trimestre.
Eso se suma a que el dato consolidado del PBI para el período abril-junio ya mostró una baja del 0,6% desestacionalizada contra los tres meses previos. Por lo tanto, si la actividad no logra repuntar con fuerza en agosto y septiembre, la economía podría anotar el segundo trimestre de retroceso y, con ello, entrar en una recesión técnica.
Los cálculos de los economistas privados indican que para evitar hilvanar dos trimestres negativos, la economía tendría que mejorar un 3% tanto en agosto como en septiembre. También coinciden en que es muy difícil que se logre ese rebote.
Para Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, las chances de ver una recesión técnica ya son muy concretas. “La economía debería crecer 3% en agosto, para recuperar lo perdido en julio y volver al nivel de junio. Además tendría que expandirse significativamente en septiembre, por arriba del 2% mensual”, estimó.

En la consultora LCG apuntaron en la misma dirección y consideraron que se necesitan dos meses de mejora de la actividad a un nivel del 3% para esquivar la recesión. “En esta economía de serrucho, es probable que parte de la caída se revierta en los próximos meses, pero, aun así, la dinámica es la de una economía cuasi recesiva que difícilmente pueda torcer la trayectoria que viene mostrando”, sostuvieron.
Qué anticipan los indicadores sectoriales para agosto
Los datos de actividad ya publicados no permiten prever una recuperación de la economía. “Apuntan a un crecimiento prácticamente nulo en agosto, lo que sugiere cierta estabilización, aunque todavía muy por debajo del rebote necesario para compensar la caída de julio”, indicó un informe del área de Research de Adcap firmado por Federico Filippini y Tomás Buscaglia.

En la misma línea se manifestó Mauricio Monge, economista senior para América Latina en Oxford Economics: “Nuestras estimaciones preliminares señalan una contracción del 0,1% mensual en la actividad económica durante agosto. Incluso suponiendo un repunte del 1,6% mensual en septiembre, el crecimiento general del PBI en el tercer trimestre se situaría en el -2% trimestral”.
Para calcular el PBI, el INDEC toma el consumo (público y privado), la inversión, las importaciones y exportaciones. En LCG detallaron que solo este último ítem puede contribuir a la expansión de la economía en el tercer trimestre.
“El consumo tiene un fuerte lastre con la caída del poder adquisitivo del salario formal y el menor empleo registrado y ya el segundo trimestre mostró una baja de 2,4% trimestral. La inversión lleva cinco trimestres de caída y posiblemente esté entrando en una nueva fase de wait and see típica de un período electoral, por lo que poco podrá aportar. Y el gasto público tiene que ir acompañando la caída de la recaudación para mantener el superávit primario, lo cual tiene un efecto contractivo”, enumeró en un informe.
¿Una ayuda estadística?
Pese a las malas perspectivas, algunos analistas recordaron que la serie del EMAE suele corregirse hacia atrás a medida que llegan nuevos datos sectoriales. Por lo tanto, señalaron que el Gobierno podría tener una ayuda por el lado estadístico cuando se publique la información consolidada del tercer trimestre.

“Las últimas estimaciones han tendido, en general, a revisar a la baja la trayectoria de la tendencia-ciclo, reduciendo el punto de partida para el trimestre actual. Dado que posteriormente el EMAE se ajusta a los datos trimestrales del PBI, estas revisiones pueden modificar el arrastre estadístico hacia el tercer trimestre”, explicaron Filippini y Buscaglia.
“Una base más baja en junio haría que el rebote necesario fuera algo menos exigente, aunque la caída de julio todavía deja un desafío considerable para evitar una recesión técnica”, completaron.




