Madrid, 5 sep (EFE).- Miles de aficionados del Rayo se manifestaron este sábado por las calles del barrio de Vallecas para protestar por la gestión que está haciendo del club su presidente, Raúl Martín Presa, al que piden su "dimisión" como causante de la "delicada situación institucional y deportiva" que vive la entidad.
Los aficionados del Rayo Vallecano, convocados por la Plataforma ADRV y la Federación de Peñas bajo el lema ‘El Rayo es de Vallekas o no será’, protagonizaron una multitudinaria manifestación en defensa del club y de su historia con continuos cánticos de rechazo hacía Martín Presa.
La marcha, con salida desde la Asamblea de Madrid y final en el Estadio de Vallecas, fue una demostración de fuerza del rayismo contra la directiva, a la que acusan de la situación que está viviendo el equipo, que por segundo partido consecutivo ha tenido que 'exiliarse' a Leganés para jugar frente al Real Racing Club de Santander al tener desde hace más de un mes retirada la concesión de uso del estadio.
La cabecera lució una pancarta que rezaba: ‘El Rayo es vallecano. SOS Rayo. Presa, inhabilitación’. Detrás, unos tres mil aficionados que no pararon de expresar su descontento.
Cánticos como 'No queremos ver cómo hundes al Rayo' o 'Presa, márchate' han sonado en repetidas ocasiones durante la marcha de los aficionados, que, al estar en la manifestación no acudieron a Butarque en señal de protesta, como ocurrió el pasado 20 de agosto, cuando frente al Alavés apenas estuvieron en las gradas uno dos mil de los más de doce mil abonados que hay.
A la manifestación se unieron numerosos rostros conocidos del Rayo como los exjugadores Jesús Diego Cota, Ramón De Quintana, Antonio Anero y Natalia De Pablos, que previamente habían mandado un mensaje en redes sociales para apoyar en este iniciativa a los aficionados.
La situación deportiva e institucional del club atraviesa uno de sus momentos más delicados y la afición ha clamado contra la gestión de Presa.
Hace un mes la Comunidad de Madrid, propietaria del Estadio de Vallecas, decidió retirar al Rayo la concesión del recinto mientras se acometen obras en la instalación por "graves deficiencias de seguridad en el campo que han generado una situación de obsolescencia generalizada y un severo incumplimiento normativo".
El Rayo se afanó en los días posteriores en tratar de subsanar esos requerimientos de la Comunidad de Madrid e incluso llevó a cabo una auditoria de la que salió un informe de más de mil folios, que estudian los técnicos del organismo regional, quienes aún no han dado el visto bueno para abrir el recinto al público.
Desde el Rayo han reiterado esta semana varias veces a EFE que el estadio está en "perfectas condiciones para albergar partidos con seguridad" y han instado a la Comunidad de Madrid a que "resuelva la situación a la mayor brevedad" para que todo vuelva a la normalidad cuanto antes, acusando incluso al gobierno regional "de actuar al servicio de otros intereses".
La Comunidad de Madrid, por su parte, no tiene intención de devolver la concesión al Rayo hasta que no esté segura de que todas las demandas en materia de seguridad y salubridad se cumplen y aseguran que "por el momento no están subsanados todos los requerimientos".
Los principales perjudicados de esta situación son los más de doce mil socios del Rayo, que renovaron sus abonos pensando en ver a su equipo en Vallecas y no pueden.
Los representantes de la afición, en la Asamblea celebrada el último fin de semana, informaron de que están en contacto con FACUA y algunos bufetes de abogados para estudiar una posible demanda colectiva por el perjuicio económico y moral que están sufriendo tras renovar sus abonos. EFE
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