Madrid, 31 ago (EFE).- La afición del Rayo Vallecano español mantiene su negativa a acudir a los partidos del equipo como anfitrión lejos de su estadio mientras continúe el cierre del Estadio de Vallecas, en el que se están llevando a cabo obras para paliar "graves deficiencias de seguridad".
El equipo de LaLiga EA Sports (Primera División del fútbol español) ya jugó el pasado 20 de agosto contra el Alavés en el estadio de Butarque -donde es local el Leganés, de LaLiga Hypermotion (Segunda)- y su próximo compromiso liguero, el 5 de septiembre, contra el Racing de Santander, correspondiente a la cuarta fecha del torneo, tendrá lugar en el mismo escenario.
Y, según parece por las protestas, sin aficionados del Rayo, vigente subcampeón de la Liga Conferencia europea, en sus gradas.
Al igual que ocurrió en aquel primer partido, la Plataforma ADRV -que engloba a la gran mayoría de peñas rayistas- ya ha anunciado que no se desplazará, por lo que el equipo volverá a tener que jugar sin el apoyo de su afición. Frente al Alavés, sólo hubo en las gradas 4.280 espectadores, muchos de ellos simples aficionados al fútbol con invitación para entrar.
El mismo día del partido frente al Racing Club, el sábado 5 de septiembre, la afición del Rayo ha convocado una manifestación bajo el lema 'El partido contra el Racing se juega en Vallecas a las 16:45 (14.45 GMT) y no a las 18:30 (16.30 GMT) en Butarque', que concluirá en el Estadio de Vallecas.
La manifestación vuelve a convocarse por el descontento que tiene la afición del Rayo con la directiva que preside Raúl Martín Presa, al que no dejan de pedir su marcha y al que acusan de la situación que está viviendo el club.
Las reivindicaciones, según el manifiesto difundido, son claras: “Defender nuestro estadio, luchar para que tenga unas condiciones dignas, y que se marche la persona que ha estado jugando durante años con nosotros y que sigue maltratando a nuestro equipo”.
Hace un mes el Gobierno regional de Madrid, propietario del Estadio de Vallecas, decidió retirar al Rayo la concesión del recinto mientras se acometen obras en la instalación por "graves deficiencias de seguridad en el campo que han generado una situación de obsolescencia generalizada y un severo incumplimiento normativo".
El Rayo se afanó en los días posteriores en tratar de subsanar esos requerimientos e incluso llevó a cabo una auditoria de la que salió un informe de más de mil folios, que estudian los técnicos del organismo regional, quienes aún no han dado el visto bueno para abrir el recinto al público.
Desde el Rayo aseguran a EFE que el estadio está en "perfectas condiciones para albergar partidos con seguridad" y han instado a la Comunidad de Madrid a que "resuelva la situación a la mayor brevedad" para que todo vuelva a la normalidad cuanto antes.
El Gobierno regional, por su parte, no tiene intención de devolver la concesión al Rayo hasta que no esté seguro de que todas las demandas en materia de seguridad y salubridad se cumplen. Antes de tomar esa decisión volverán técnicos en los próximos días a Vallecas, sin fecha aún por confirmar, para emitir un nuevo veredicto.
Los principales perjudicados de esta situación son los más de doce mil socios del Rayo, que renovaron sus abonos pensando en ver a su equipo en Vallecas y no pueden.
Los representantes de la afición, en la Asamblea celebrada el último fin de semana, informaron de que están en contacto con la agrupación de defensa de los consumidores FACUA y algunos bufetes de abogados para estudiar una posible demanda colectiva por el perjuicio económico y moral que están sufriendo tras renovar sus abonos. EFE