La Asamblea General Ordinaria del FC Barcelona ha aprobado este sábado, tras superar la mayoría cualificada de dos tercios requerida, las dos operaciones financieras articuladas en el cuarto punto del orden del día; la ampliación en 300 millones de euros de la estructura de financiación del Espai Barça y la emisión de bonos respaldados por derechos audiovisuales por un importe de 210 millones de euros.

En la primera votación, relativa a la ampliación del crédito patrimonial para llevar el techo de gasto de 1.500 a 1.800 millones de euros, la propuesta de la Junta Directiva ha salido adelante con 562 votos a favor, 45 en contra y 12 en blanco.

Por su parte, la autorización para la emisión de los bonos de televisión ha recibido el respaldo de 486 compromisarios, con 55 votos en contra y 28 abstenciones.

Durante su exposición ante los socios, el tesorero de la entidad, Ferran Olivé, argumentó la necesidad de incrementar el volumen del fondo de titulización del Spotify Camp Nou por una suma de situaciones de carácter geopolítico e imprevistos técnicos, así como por la incorporación de mejoras orientadas a potenciar la facturación futura de la instalación.

"Cuando esta junta directiva tomó la decisión de hacer el nuevo estadio tuvimos muy claras las premisas: primero, que esto no tenía que costar nada a los socios; segundo, que no podíamos hipotecar el club; tercero, que no se podía poner en duda su gobernanza; y cuarto, no poner más activos que los derechos de los ingresos que vayamos creando", subrayó Olivé.

Además, repasó las dificultades encontradas a lo largo de las obras, como la espiral inflacionista motivada por la guerra en Ucrania y los conflictos en Oriente Medio, la escasez generalizada de mano de obra, la quiebra del proveedor de un tercio del acero necesario o la complejidad de intervenir en la segunda gradería -patrimonio protegido-, donde se pasó de las 800 actuaciones previstas a más de 3.200.

Defendió asimismo la adjudicación en 2023 a la constructora turca Limak. "Las otras empresas que se presentaron superaban la oferta en más de 500 millones de euros y no ofrecían ni las garantías ni las penalizaciones que nosotros aseguramos. La mayoría de las modificaciones que hemos hecho en el proyecto básico nos darán más ingresos de futuro", manifestó.

Entre estas mejoras de diseño, citó la migración de red 4G a 5G para agilizar las ventas por el móvil durante los partidos, la ampliación de localidades VIP, la corrección de la inclinación en la tercera gradería para optimizar la visibilidad y el aumento de tamaño de la tienda oficial alojada en los edificios exteriores.

Olivé remarcó que la financiación del Espai Barça a 30 años y a tipo fijo se pagará con los recursos que genere el propio recinto. No obstante, admitió que el aumento del volumen conlleva el incumplimiento temporal de un ratio financiero. Esta circunstancia obligará a modificar de forma provisional la 'cascada de pagos' durante dos ejercicios: los primeros 100 millones de euros que genere el estadio se destinarán prioritariamente a cubrir el servicio de la deuda (intereses y principal) con los inversores antes de ingresar en la caja del club.

Por otro lado, la Asamblea ratificó la emisión de 210 millones en bonos de televisión a un plazo de hasta 10 años --de los que una primera mitad ya se colocó en los mercados en julio con calificación 'BBB' por DBRS-- para cubrir el desfase provocado por el retraso en la reapertura completa de la instalación.

"Estos fondos van básicamente a paliar la tesorería del club durante este desacople de dos años de travesía del desierto mientras no tenemos aún los ingresos del estadio", expuso Olivé. "Necesitamos caja para la operativa diaria, para poder hacer fichajes y tener un equipo competitivo mientras dura esta transición. Son dos cosas separadas pero que van juntas de forma inseparable: necesitamos poder acabar el estadio y, al mismo tiempo, mantener la competitividad deportiva", argumentó.

Olivé situó la deuda financiera agregada del FC Barcelona en 2.680 millones de euros, contabilizando el Espai Barça, el acumulado en bonos de televisión y los préstamos operativos. Pese a esta cifra, trasladó un mensaje de tranquilidad apoyándose en la valoración del club por parte de la revista Forbes --6.500 millones de euros-- y en las proyecciones para el curso 2030/31, donde se prevé facturar 1.450 millones de euros y alcanzar un EBITDA de 370 millones.

"El problema de la deuda no es la deuda en sí, el problema es si se puede pagar", aseveró Olivé para cerrar su intervención, adaptando la célebre máxima de Johan Cruyff: "Nosotros añadimos que el dinero tiene que estar en el campo... y para el campo", apuntó.