Rabat, 10 sep (EFE).- La campaña oficial para las legislativas del 23 de septiembre en Marruecos arrancó este jueves con promesas de empleo y mejores servicios, en un clima marcado por un discurso nacionalista sobre la marroquinidad de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, en el norte de África, tras la reciente crisis migratoria.
El inicio oficial de la campaña vino precedido por mítines de las principales formaciones políticas en los que defendieron de forma unánime que Ceuta y Melilla son marroquíes, en el contexto de la tensión con España tras la avalancha migratoria registrada en el enclave ceutí el 30 y 31 de julio.
En las próximas elecciones, 15,8 millones de votantes -solo el 3 % de ellos jóvenes-, de una población de 37 millones, se han registrado para elegir a los 395 diputados de la Cámara de Representantes.
Para ejercer el derecho al voto no basta con ser mayor de edad. Es necesario inscribirse en las listas electorales gestionadas por el Ministerio del Interior, lo que deja fuera del proceso a millones de marroquíes en edad de votar.
Un total de 27 partidos se presentan a unas legislativas que Marruecos celebra cada cinco años y que tienen altos niveles de abstención sobre el censo electoral: un 57 % en 2016 y casi un 50 % en 2021.
Según analistas consultados por EFE, la abstención es uno de los principales desafíos de esta convocatoria también. Temen que se repitan los datos de las legislativas de 2007, cuando la participación cayó hasta el 37 %.
La retórica nacionalista ha marcado la precampaña. El secretario general del Partido Istiqlal (PI, gubernamental) y ministro de Equipamiento, Nizar Baraka, acusó a España el 29 de agosto de intentar obstaculizar el "rápido desarrollo" en Marruecos y afirmó que "no cederemos ni un solo centímetro de nuestro territorio nacional" en alusión a Ceuta y Melilla.
Baraka no es el único ministro marroquí que se ha manifestado sobre ambas ciudades españolas. Antes, el titular de Justicia, Abdellatif Ouahbi, había defendido también su marroquinidad.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó el martes que, tras protestar por esas declaraciones ante su homólogo marroquí, Naser Burita, fue informado de que las posturas de los ministros sobre Ceuta y Melilla no reflejan la posición del Estado marroquí sino que responden al contexto electoral.
No obstante, el 24 de agosto, durante una ceremonia presidida por el rey Mohamed VI, el ministro marroquí de Asuntos Religiosos, Ahmed Toufiq, evocó la figura de sabios musulmanes vinculados con Ceuta y subrayó que sus obras inspiraron a los marroquíes en "su lucha sagrada para liberar las ciudades ocupadas".
Toufiq es, junto a los titulares de Exteriores, Interior y Defensa, uno de los llamados "ministros de soberanía", nombrados directamente por el rey.
La mejora del empleo, los servicios y las propuestas para jóvenes marcan el grueso de los programas electorales.
El gobernante RNI (conservador) ha definido tres grandes prioridades: proteger el poder adquisitivo de los hogares, garantizar servicios públicos de calidad y asegurar empleo para los jóvenes. Para lograrlo, propone, entre otras medidas, ayudas sociales vinculadas a la inflación, reforzar el sistema sanitario y crear un millón de empleos.
También su socio de Gobierno Autenticidad y Modernidad (PAM) plantea crear un millón de empleos, un pacto sobre el poder adquisitivo y reformas estructurales, bajo el lema "cambio de rumbo".
El nacionalista Istiqlal une a su discurso sobre la integridad territorial propuestas para reducir la desigualdad y mejorar los servicios públicos.
Para el opositor Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), es prioritario consolidar la identidad islámica y nacional; mientras desde la izquierda, minoritaria, Progreso y Socialismo (PPS) defiende la redistribución de la riqueza y el Movimiento Popular (MP) pone énfasis en el desarrollo rural.
A priori, los favoritos en esta cita electoral son dos fuerzas del actual Gobierno de coalición, RNI y PAM, que están desarrollando las campañas más potentes, seguidos del tercer socio de coalición, Istiqlal.
La figura que mayor expectación suscita es Fouzi Lekjaa, jefe del fútbol marroquí, que retiró su candidatura por el PAM pero mantiene la posibilidad de presidir el Gobierno ya que la Constitución permite al rey nombrar al jefe del Ejecutivo entre los miembros del partido más votado.
Lekjaa, de 56 años, es inspector de Hacienda y ministro delegado (secretario de Estado) de Presupuesto. Su popularidad se disparó tras llevar al fútbol marroquí a éxitos sin precedentes, como la semifinal del Mundial de Catar 2022. EFE

