
La Copa Mundial de Tiramisú busca a las personas aficionadas al postre más golosas. Más de 100 catadores aficionados de cualquier rincón del planeta podrán formar parte del jurado público del concurso de tiramisú más grande del mundo en su décimo aniversario, que se celebra en Treviso, norte de Italia, del 9 al 11 de octubre de 2026.
La convocatoria llega en el mejor momento para los amantes del postre más famoso de la cocina italiana. La edición de 2026 no es una más. Marca una década de competición y, con ella, la organización ha decidido ampliar el jurado popular hasta las 130 plazas, la cifra más alta de toda la historia del certamen. El motivo es sencillo. La demanda de participantes, tanto entre competidores como entre aspirantes a jurado, no ha parado de crecer desde que el evento echó a andar, según informa el medio italiano Wanted in Milan.
Francesco Redi, fundador y organizador de la Copa, ha observado a lo largo de los diez años del concurso cómo los gustos del público han evolucionado hacia recetas más ligeras y menos grasas, aunque el equilibrio y la armonía de sabores siguen siendo innegociables. Redi lo resume con una frase que le atribuye al creador original del postre: “El tiramisú debe saber a tiramisú”. Un postre que incluso tiene un día dedicado.
Cómo presentarse al jurado de la Copa Mundial de Tiramisú

Conseguir un sitio en el jurado no es tan fácil como levantar la mano. Los aspirantes deberán superar primero una prueba de conocimientos en línea que se abrirá el 12 de septiembre a las 10:00 horas. El cuestionario consta de 15 preguntas sobre las reglas oficiales de la competición, la historia y la cultura del tiramisú, y la región de Treviso, ciudad anfitriona del evento. Los organizadores permiten repetir el test, aunque solo se tendrán en cuenta los resultados de los tres primeros intentos.
Quienes superen la criba y obtengan una plaza serán asignados a una mesa durante las rondas clasificatorias del 9 y 10 de octubre, donde degustarán y puntuarán las elaboraciones que los concursantes preparan en directo. Los criterios de evaluación abarcan cinco aspectos: técnica de preparación, presentación visual, intensidad del sabor, equilibrio de ingredientes y armonía general del postre. Los jurados valorarán tanto las versiones tradicionales como las interpretaciones creativas de la receta.
Hay un detalle que conviene no pasar por alto, el puesto de catador es voluntario y no está remunerado. Los seleccionados corren con los gastos de desplazamiento y alojamiento en Treviso. Tampoco pueden participar profesionales de la cocina o la pastelería; la convocatoria está reservada exclusivamente a aficionados mayores de edad.

La gran final del campeonato tendrá lugar el 11 de octubre, cuando los semifinalistas y finalistas se sometan al veredicto de un jurado profesional compuesto por pasteleros, periodistas y expertos en gastronomía. Ese mismo fin de semana, en la Loggia dei Cavalieri de Treviso, los asistentes podrán degustar tiramisú elaborado por antiguos campeones mundiales de la competición.
Todos los detalles sobre el proceso de inscripción, junto con una prueba de práctica previa a la clasificatoria, están disponibles en la web oficial del evento. Las actualizaciones del programa y los consejos para superar el test se publican también a través de los canales de Facebook e Instagram de la Copa Mundial de Tiramisú.
Café, azúcar y mascarpone. Parece fácil, pero conservar la textura perfecta del tiramisú puede ser un camino arduo, sobre todo para los más perfeccionistas. La cremosidad no puede ser ni muy ligera ni muy compacta. Los más exigentes del postre frío tendrán su oportunidad de demostrar todo lo que saben en el décimo encuentro de este mundial tan peculiar y sabroso
¿Qué lleva el tiramisú?

El postre que se disputa en Treviso es, en su versión más ortodoxa, una receta de una sencillez casi engañosa. La Accademia del Tiramisù, guardiana de la receta original de la ciudad, establece que los ingredientes son solo seis: yemas de huevo, azúcar, queso mascarpone, bizcochos de soletilla (savoiardi), café y cacao amargo en polvo para espolvorear. Sin nata, sin aromas artificiales.
Algunas versiones tradicionales incorporan un chorrito de vino Marsala, aunque su presencia varía según la escuela. Lo que no admite discusión es la técnica: las yemas se baten con el azúcar hasta obtener una crema densa, se mezclan con el mascarpone, y la base de bizcochos empapados en café se alterna con capas de esa crema antes de reposar en frío al menos diez horas. El resultado, según el principio que defiende el fundador de la Copa Francesco Redi, debe cumplir una sola condición irrenunciable: “el tiramisú tiene que saber a tiramisú2.