
Las urgencias del Hospital Universitario de Cáceres llevan tiempo al límite. En solo dos años, las atenciones han aumentado casi un 10%, hasta superar las 80.000 asistencias en 2025. La subida de la demanda sanitaria no se ha visto acompañada por un refuerzo de plantilla, o al menos no por el suficiente: los profesionales del centro se encuentran desbordados mientras la presión mantiene la tendencia ascendente, hasta el punto de que la coordinadora del servicio ha decidido dimitir.
La coordinadora abandonará definitivamente su puesto el próximo 30 de septiembre, pero no será la única. Junto con ella, se marchará el coordinador de los médicos residentes, conocidos como MIR. Al mismo tiempo, el Servicio Extremeño de Salud (SES) ha cesado a tres de los gerentes de la región “con el objetivo de reforzar la capacidad de gestión y afrontar los retos actuales”.
La crisis sanitaria podría tener ahora consecuencias políticas. El líder del PSOE extremeño, Álvaro Sánchez Cotrina, pedirá a la presidenta de la Junta, María Guardiola, que comparezca ante la Asamblea para dar explicaciones sobre la situación en los hospitales de la región.
La presión asistencial alcanza también a los MIR

Los facultativos llevaban meses advirtiendo sobre la situación límite del servicio. Aunque las urgencias cuentan con 38 facultativos, seis más que en 2023, muchos de ellos se encuentran de baja, han cogido reducciones de jornada, exenciones o simplemente han dejado su plaza vacante.
El propio Colegio Oficial de Médicos de Extremadura ha mostrado su apoyo a los facultativos del centro. En un comunicado, el organismo afirma que la dimisión de la coordinadora de urgencias “añade un elemento de preocupación a una situación sobre la que los propios facultativos ya venían alertando”. Los profesionales “han afrontado jornadas prolongadas, una elevada carga asistencial y escasos periodos de descanso”, alertan, una situación que “puede afectar a su salud y aumentar el riesgo de errores”.
La escasez de facultativos ha supuesto no solo una presión extra para los compañeros, sino que también ha puesto en jaque la formación de los futuros especialistas, utilizados frecuentemente como personal de refuerzo más que como médicos en preparación. La Asociación Mir España (AME) ha denunciado un reiterado incumplimiento de la normativa de guardias de residentes, a quienes se llegó a exigir realizar guardias adicionales en el servicio de urgencias generales.
En un documento firmado por la gerencia del centro y al que ha tenido acceso Infobae, se exigía a los residentes realizar “guardias extra de carácter voluntario”, que se añadirían de igual manera al resto de MIR “para completar la planilla”, a razón de una guardia extra cada dos o tres meses. El mismo documento reconoce un “creciente número de incidencias en torno a las guardias en Urgencias”. Posteriormente, la gerencia dejaría estas jornadas adicionales como voluntarias.
El Colegio de Médicos también lanzó una advertencia respecto a la formación de los MIR, pidiendo al SES “respetar el modelo de responsabilidad progresiva y supervisión decreciente establecido en la Formación Sanitaria Especializada”.
“Los residentes no pueden considerarse, por tanto, un recurso asistencial homogéneo e intercambiable. Cualquier reorganización del servicio debe ser compatible con sus programas formativos, su nivel de responsabilidad y la supervisión que les corresponde”, agregaban en un comunicado. El colegio valora las medidas tomadas por el SES, que ha incorporado seis médicos como refuerzo al hospital, pero “la respuesta a la situación actual no debe limitarse únicamente a actuaciones coyunturales”, insiste.


