
El Valencia CF acaba de dar otro paso más en su gestión: romper toda la estructura deportiva actual, destituir a Carlos Corberán y con él, todo lo que rodeaba al director deportivo, Ron Gourlay. El comunicado del club habla de “iniciar una nueva etapa en su estructura deportiva y de gestión del área de fútbol”.
Sin embargo, detrás de esa frase se esconde una situación difícil de mirar para otro lado para el aficionado che. El Valencia es el colista de LaLiga, no conoce la victoria (solo un punto de 15 posibles), un gol a favor y 10 en contra y sin sensaciones de que esto pueda mejorar. Es el peor arranque liguero en sus 107 años de historia.
Corberán llegó a Mestalla en diciembre de 2024 para sustituir a Rubén Baraja, salvó al equipo del descenso y firmó ese mismo año la renovación hasta 2028, con el respaldo de Gourlay, que había llegado al club a finales de mayo de 2025.
Antes de la derrota definitiva en Sevilla, el club ya le había puesto un ultimátum de tres partidos para enderezar el rumbo. No lo consiguió, y ahora es Óscar Sánchez, técnico del filial, quien dirige al primer equipo de forma provisional mientras el club decide qué hacer.
Pero fijarse solo con lo de Corberán sería quedarse corto. Es solo el último episodio de una historia que empezó a torcerse mucho antes de que el equipo coqueteara con el descenso temporada tras temporada. Porque antes el club peleaba con los mejores, y ahora los futbolistas de esos equipos se quedan sorprendidos, como Rodri.

De semifinalista de Champions a farolillo rojo
Cuesta creerlo viendo la clasificación actual, pero el Valencia fue durante años uno de los grandes de Europa. A caballo entre finales de los noventa y principios de los 2000, el equipo ganó la Copa del Rey de 1999, disputó dos finales consecutivas de la Liga de Campeones y, ya con Rafa Benítez en el banquillo, conquistó dos Ligas y la Copa de la UEFA de 2004.
De eso queda poco. Desde que Peter Lim comprara el club en 2014, el Valencia solo ha pisado la máxima competición europea tres veces: en la 2014/15 con Nuno Espírito Santo y en las 2017/18 y 2018/19 con Marcelino García Toral.
El equipo no ha vuelto a pisar Europa desde entonces, la peor racha de toda su historia.
2019: el año en que se rompió el proyecto
El gran punto de inflexión fue 2019. El Valencia acababa de ganar la Copa del Rey al FC Barcelona, en el año de su Centenario, y se había clasificado para la Champions por segundo año consecutivo.
Marcelino y el director general Mateu Alemany habían construido una estructura deportiva que funcionaba y que devolvía al club a la zona noble del fútbol español.
Pero aquel proyecto se rompió en cuestión de meses. Marcelino fue destituido en septiembre y Alemany abandonó poco después el club. Desde entonces, comenzó la rotación en el banquillo que es habitual en Mestalla temporada tras temporada.

Once entrenadores en 10 años
Desde la salida de Marcelino han pasado por el banquillo del Valencia Albert Celades, Voro, Javi Gracia, de nuevo Voro, José Bordalás, Gennaro Gattuso, otra vez Voro, Rubén Baraja y Carlos Corberán.
A ellos hay que sumar los técnicos que ya habían pasado por el club en los primeros años de la propiedad de Peter Lim: Juan Antonio Pizzi, Nuno Espírito Santo, Gary Neville, Pako Ayestarán y Cesare Prandelli
En total, once entrenadores cesados formalmente y dieciséis movimientos en el banquillo durante la era Lim, con Voro utilizado hasta en seis ocasiones distintas como solución de emergencia.

Dos avisos: 2021 y 2023
La amenaza del descenso, que durante décadas había sido casi una anécdota en la historia del club, se convirtió en algo habitual. En 2020-21, Javi Gracia fue destituido con el Valencia a seis puntos por encima del descenso. El equipo acabó salvándose, pero aquella temporada dejó una imagen nueva del club: un histórico acostumbrado a competir por Europa, preocupado ahora por no caer a Segunda.
Dos años después, el peligro fue todavía mayor. Rubén Baraja había llegado en febrero de 2023 con el equipo en puestos de descenso, y todo se decidió en la última jornada, en el Benito Villamarín. Los murciélagos consiguieron rescatar un empate que valía una permanencia, pero era la segunda vez que estaban al borde del precipicio.

Año y medio más tarde, con el equipo caído hasta la decimonovena posición, con 12 puntos y solo dos victorias en sus últimos 24 partidos, fue destituido.
Corberán llegó en diciembre de 2024 para sustituir a Baraja, y su primera misión fue exactamente la misma: sacar al Valencia del peligro. Lo consiguió, y cerró la temporada siguiente con una segunda vuelta de 32 puntos que alejó al equipo del descenso.
Este verano, el club decidió apostar fuerte por él: renovó hasta 2028 con el respaldo de Gourlay. La temporada 2026-27 empezó con un empate ante el Celta y encadenó después derrotas ante el Betis, el Deportivo, el FC Barcelona. Un punto de 15 que ha servido para decir adiós a otro proyecto.




