
Por disposición de la dictadura cubana, una iglesia cristiana del municipio de Minas, en la provincia de Camagüey, no puede salir a las calles a repartir desayunos a domicilio para personas vulnerables. Así lo denunció el pastor Juan Carlos Dobal Rodríguez, responsable del programa “Un desayuno con Jesús”, en declaraciones recogidas por el medio independiente CiberCuba.
Según con la publicación, la medida impuesta por la dictadura obliga a los beneficiarios —principalmente adultos mayores y enfermos— a desplazarse hasta el local de la iglesia cada martes a las 8:30 de la mañana para recibir la ayuda. De esta manera, queda restringida la modalidad original del proyecto, que consistía en recorrer las calles para entregar desayunos y un mensaje cristiano directamente en los hogares de quienes más lo necesitan.
El pastor Dobal Rodríguez publicó en sus redes sociales que “los ancianos del hogar esta vez tuvieron que salir de su hogar para participar de este desayuno con Jesús, muchos enfermos tuvieron que trasladarse cuadras para poder llegar a nosotros, pues nos impidieron salir a las calles como se hacía todo este pasado tiempo”.
Las imágenes divulgadas en las redes del pastor muestran a voluntarias identificadas con camisetas religiosas sirviendo bebidas y pan a grupos de adultos mayores bajo techos de zinc. En las camisetas se lee la cita bíblica de Mateo 25: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis”.

La pública del pastor subraya que la restricción no responde a una preferencia del grupo religioso, sino a la imposibilidad legal de realizar su labor fuera del templo: “No porque sean nuestros métodos, sino porque se nos impide como iglesia hacer nuestro llamado y trabajo fuera del templo, que es donde se encuentran todas estas personas que necesitan un desayuno y sobre todo el amor de Dios”, explicó Dobal Rodríguez a través de su perfil y citado por CiberCuba.
El caso de Minas se suma a un patrón documentado de restricciones religiosas en la isla, según datos recogidos también por CiberCuba y la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF). La Oficina de Asuntos Religiosos del régimen exige autorización estatal para actividades religiosas y humanitarias fuera del culto regular, incluidas labores de asistencia social en la vía pública.
CiberCuba destaca que este tipo de medidas han ido en aumento durante 2026: en abril, el pastor Rolando Pérez Lora fue arrestado por orar en un espacio público y, en junio, otro pastor fue detenido en Cabaiguán tras una manifestación religiosa pacífica. Además, la Alianza de Cristianos de Cuba documentó cerca de mil violaciones a la libertad religiosa durante 2024, cifra que refleja el control ejercido sobre las comunidades de fe.
A pesar de estos obstáculos, CiberCuba señala que las iglesias cubanas han asumido un papel cada vez más relevante en la asistencia humanitaria frente a la crisis económica y la falta de recursos estatales. En junio, Cáritas Camagüey abrió un comedor para personas en situación de calle en la capital provincial, una labor que contrasta con las restricciones que enfrentan quienes intentan ejercer este tipo de ayuda fuera de los templos.

La prohibición de repartir desayunos directamente en las calles afecta de manera significativa a los beneficiarios más frágiles, quienes ahora deben desplazarse por sus propios medios para recibir la ayuda alimentaria y espiritual que antes llegaba hasta sus puertas. El control estatal sobre las actividades religiosas y humanitarias fuera de los templos, documentado por CiberCuba, continúa generando tensiones entre las iglesias y las autoridades, en un contexto de creciente necesidad social en la isla.
El pastor Dobal Rodríguez concluyó su reflexión en redes sociales, reproducida por CiberCuba, afirmando que “la iglesia en Cuba está tan dentro de este pueblo que no se puede ver de manera superficial”. Y agregó que mantiene su esperanza de poder retomar el trabajo en la calle. “Oramos a Dios para que nuevamente podamos ir por las calles de Minas llevando un desayuno con Jesús a esta comunidad”, escribió.


