En Mi vida sin mí, Anna es una mujer que antes de morir hace una lista de cosas pendientes. En Tres adioses, Martha descubre que está enferma a poco de separarse. O mejor, de ser abandonada por su pareja chef de manera sorpresiva. Es el personaje que interpreta la estupenda Alba Rohrwacher, que cruza las calles de una Roma para nada de postal en su bicicleta, con la melena rubia despeinada por la brisa del Tevere. Elio Germano, Francesco Carril, el actor de Los años nuevos, y Sarita Choudhury (And just like that) completan el elenco principal.

La directora catalana Isabel Coixet lleva, en sus palabras, treinta años haciendo un cine centrado en historias de mujeres, y Tres adioses no es la excepción. Como en Mi vida sin mí, además, una mujer condenada por el cáncer. Y como en aquella, su capacidad para escribir y filmar películas luminosas con temas duros. También es algo así como experta en adaptar textos ajenos, o inspirarse en ellos. Tres adioses toma tres relatos de tono autobiográfico de Michela Murgia, una celebridad en Italia, polémica y mediática, que además de su trabajo literario tuvo un paso por la política antes de morir, en 2023, víctima de un cáncer: tenía 51 años.

Cuanta Coixet, desde el País Vasco, que después de dirigir Un amor, otra adaptación, basada en una novela de Sara Mesa, dijo que nunca más. Hasta que los productores de Tres adioses la convencieron. “Hay algo muy pragmático en la adaptación”, dice, “los productores las prefieren porque es partir de algo que ya existe, y eso les parece más fácil, más seguro. Hay un precedente que explica y justifica el proyecto”.

La autora, Murgia, murió a las dos semanas de que el libro se hubiera publicado. “Yo sabía esto y por eso tardé en decidirme a hacer la adaptación, sabía hasta qué punto ella era un personaje muy conocido en Italia, un ícono. Un personaje muy polémico, amado, odiado, que siempre, desde que supo que tenía un cáncer, salió en tv y lo contó”, dice Coixet, que escogió tres relatos de la autora y los unió para escribir este guion.

Coixet en el rodaje romano de Tres adioses, dando indicaciones a su protagonista, Alba Rohrwacher. (Foto: CDI Films).
Coixet en el rodaje romano de Tres adioses, dando indicaciones a su protagonista, Alba Rohrwacher. (Foto: CDI Films).

La antigua Roma es otra protagonista indiscutida del film, que merece verse en salas. “El peligro de rodar en Roma es que todos hemos visto tantas películas filmadas allí”, dice Coixet. “De Fellini, de Ettore Scola, de Rossellini, de Comencini, de Paolo Sorrentino. Con todo ese precedente, me daba mucho respeto mostrar la ciudad. Al final decidí algo muy simple: mostrar la Roma que a mí me gusta. Que no es la épica y legendaria, sino una Roma de barrio, de bar pequeño en el que pides un capuccino después del mediodía y si el dueño no está de humor, pues no te lo sirve. Esos barrios que nunca se ven en las películas: Pigneto, Testaccio, Prati. Hay toda una Roma natural y orgánica, como la que se muestra en la película, que alguien dirá que no es la más bella pero a mí me lo parece. Y hay una atmósfera en esa Roma que impregna las paredes de bares, de calles, que no es la de esta histórica y en ruinas. Además Alba, la actriz que interpreta a Martha, va siempre en bicicleta. Eso ya la hace diferente porque en Roma no es tan común como en París, Barcelona o Buenos Aires”.

Francesco Carril, el actor español conocido por la serie
Francesco Carril, el actor español conocido por la serie "Los años nuevos", en una imagen de Tres adioses, de Isabel Coixet, con la que ya ha trabajado. (Foto: CDIFilms).

Mientras presenta Tres adioses, Coixet está escribiendo una película de ciencia ficción, “entre utopía y distopía”, que aún no sabe dónde filmará, y menos cómo logrará financiarla. “Hacer algo que se escape de esta dictadura del algoritmo es difícil, para todos los cineastas. Estamos en un momento en el que casi es más fácil que te produzcan una película de millones de dólares que un proyecto más modesto. Muchas veces un productor ve antes las dificultades de un proyecto que su potencial. Ahora los cineastas tenemos que ser también buenos vendedores de nuestros proyectos, yo no soy especialmente buena vendedora pero sí muy cabezota. Si me enamora una idea voy para adelante, aunque por el camino haya que ir muy para atrás”.

La protagonista junto a la imagen de cartón de un ídolo de pop coreano. (Foto: CDI Films).
La protagonista junto a la imagen de cartón de un ídolo de pop coreano. (Foto: CDI Films).

-Sabrás que en Argentina hoy se produce mucho para plataformas, pues se retrajeron fuertemente los estímulos del INCAA a la producción.

-Lo sé. Pero las plataformas son corporaciones, que miden posibilidades, resultados y riesgos de una manera muy mecánica. Aunque está claro que hay ciertos temas que siempre funcionan, lo cierto es que muchas películas hechas fuera de todos esos criterios están funcionado, lo cual espero que haga pensar a los que deciden qué se produce y qué no.

Tres adioses es también una exploración sobre los complejos vínculos de pareja. Adaptación de Isabel Coixet de relatos de la italiana Michela Murgia (Foto: CDI Films)
Tres adioses es también una exploración sobre los complejos vínculos de pareja. Adaptación de Isabel Coixet de relatos de la italiana Michela Murgia (Foto: CDI Films)

-Has hecho públicas tus posturas políticas y, en Catalunya, quedaste del lado opuesto a la ola independentista, de la que fuiste muy crítica. ¿Cuál es tu mirada sobre el presente de España, con la crisis migratoria, el crecimiento de una extrema derecha y la deriva de esos nacionalismos?

-Es preocupante. Parece que la derecha tiene también muchas posibilidades en un país como Suecia. Entiendo que la precariedad y el miedo a perder lo poco que se tiene haga que la gente vote por los que que en realidad está contra sus propios intereses. Pero ya cuando Suecia, el país más privilegiado del mundo, también vota a la extrema derecha, me cuesta más entender. Lo que copa el interés de todo el mundo es este miedo a los emigrantes, cuando todos somos emigrantes. Los habitantes originarios de Argentina no eran los itelianos ni los gallegos; en Estados Unidos todo el mundo es emigrante; en España la gente tuvo que salir a otros países para ganarse la vida. Estamos olvidando de dónde venimos y quienes somos, y como una generación ya ha dejado de ser emigrante ya queremos que los echen a todos. Eso está copando las decisiones de la gente que vota, pero lo que me angustia más que cualquier otra cosa que es este planeta, porque no hay otro. En Europa, las temperaturas de este año han sido brutales. Yo nunca he vivido 43 grados en lugares donde otros años se alcanzaban como máximo los 30. Todos los informes sobre la velocidad que está ganando el cambio climático indican que estamos llegando tarde a hacer algo. No entiendo cómo esto no es la prioridad del mundo entero. Si no tenemos un planeta vivible y habitable, ¿a quién estamos votando?"

“Todo lo demás me parece secundario. ¿La independencia? Seguramente en otro momento de la historia me hubiera parecido bien: en este simplemente dije que no me parecía una idea pragmática, y lo sigo manteniendo. Hay que pensar más allá de tu bandera, de tu territorio, de tu identidad, de tu himno. Lo creo desde hace mucho tiempo, pero en los dos últimos años he visto un tornado en un lugar donde nunca hubo uno. Esto es lo importante para mí. Por supuesto que hay un sufrimiento y una realidad política que hay que resolver, pero para mí la prioridad es otra".