Un viaje en avión puede transformar la cotidianeidad de cualquier familia, pero cuando se trata del primer vuelo con un bebé, la experiencia adquiere matices propios de una verdadera aventura. Sofía Pachano y Santiago Raimundo afrontaron este desafío junto a su hijo Vito, de siete meses, y el resultado fue una combinación de expectativas, logística minuciosa y aprendizajes inesperados, narrada con honestidad y humor.

La preparación comenzó mucho antes de llegar al aeropuerto. Como padres primerizos, la pareja enfrentó el clásico dilema de qué cosas empacar. Recibieron pedidos de conocidos que residen en el extranjero, desde dulce de leche hasta un secador de piso, lo que incrementó la complejidad del equipaje. A esto se sumaron los objetos esenciales para la vida diaria de un bebé: ropa, carrito, accesorios y hasta un secador de pelo, según se observa en las imágenes del proceso de armado de valijas.

La organización previa se vivió entre risas y comentarios cómplices. En un momento, se ve a Sofía Pachano rodeada de bolsos y elementos del bebé, protagonizando una escena cotidiana de cualquier familia que planea un viaje largo. La frase “qué confiado el changarín…” acompaña el momento, dando cuenta de la actitud relajada frente a la magnitud de la tarea.

Sofía Pachano y Santiago Raimundo con los temores previos al primer viaje de Vito

Llevar un bebé pequeño en un vuelo internacional implica anticipar necesidades y prever imprevistos. Para la pareja, el primer paso fue asegurarse de contar con todo lo necesario para la comodidad de Vito, así como para cumplir con los pedidos de familiares y amigos. La logística incluyó, además del equipaje habitual, la preparación de juguetes, libros y elementos de distracción para el pequeño, lo cual quedó reflejado en las imágenes de la valija y el entorno familiar.

La preocupación por la convivencia con el resto del pasaje marcó una diferencia en la actitud de los padres. Decidieron preparar pequeñas bolsas con golosinas para repartir a los pasajeros, acompañadas de un mensaje escrito en nombre de Vito.

El texto, impreso y adherido a cada bolsita, decía: “¡Hola compañero de viaje! Soy Vito, tengo 7 meses. Mis papás me dicen BB millas porque volé mucho en la panza de mamá, pero afuera este es mi primera vez", dice la tarjeta impresa, en la que advierten sobre posibles contratiempos revelando el contenido. “Espero no se me tapen los oídos y tengamos un vuelo tranquilo. Te dejo estos dulces para sobornarte por si lloro. Jiji”.

La previa al vuelo: Sofía Pachano en el dilema de cuánto equipaje llevar

Esta acción, pensada para generar empatía y anticipar cualquier molestia, fue recibida con cierta timidez por parte de Santiago, quien, según contó la influencer, sintió vergüenza al momento de repartir los obsequios. Las imágenes muestran el instante en que ofrece las bolsitas, reflejando tanto la intención de los padres como la dinámica de la familia en un contexto nuevo.

La travesía no transcurrió según lo planeado. Sofía fue transparente en sus redes sociales al admitir que, aunque Vito no fue la causa de los problemas: “Hicimos todo mal”, admitió, aunque no dio más detalles y prometió contarlo más adelante.

Sofía Pachano y Santiago Raimundo prepararon bolsas con golosinas y una nota explicativa para los pasajeros del primer vuelo en avión de su hijo Vito

Las tareas antes de empacar

La logística previa al viaje cobró un protagonismo central en la experiencia de la familia. Las imágenes muestran la cantidad de valijas, objetos personales y artículos del bebé que debieron organizar. La pregunta “¿Qué hay adentro de todas esas valijas?” ilustra la magnitud del desafío para quienes viajan con un niño pequeño por primera vez.

Sofía Pachano y Santiago Raimundo mostraron el equipaje con juguetes que llevaron durante el primer vuelo en avión con su hijo Vito.

El proceso implicó seleccionar cuidadosamente cada elemento, desde lo imprescindible hasta los pedidos especiales para quienes viven en el exterior. La complicidad entre los padres se revela en los gestos, las bromas internas y la actitud relajada frente a los imprevistos.

El relato de Sofía Pachano permite comprender que, más allá de la planificación, cada familia enfrenta su propio aprendizaje al momento de viajar con un bebé. La honestidad con la que comparten los errores y dificultades aporta una mirada realista y accesible para quienes atraviesan experiencias similares.