En los últimos años, la energía solar a gran escala se ha expandido rápidamente por todo el mundo. También en Estados Unidos. Arizona, con sus llanuras doradas y sus interminables horas de sol, es precisamente uno de los estados donde más paneles solares están cubriendo sus parajes desérticos. Y eso, en ocasiones, puede poner en peligro a la fauna local.
Sin embargo, una planta solar a las afueras de Phoenix se ha convertido en el inesperado hogar de una colonia de búhos que no solo ha conseguido adaptarse al entorno, sino también reproducirse y cazar en él. Es una extraordinaria noticia que demuestra que las instalaciones renovables y la conservación de la fauna no tienen por qué ser incompatibles, sino que pueden ayudarse mutuamente con una planificación adecuada.
Un experimento de reubicación. Como cuenta el medio estadounidense KJZZ, en Phoenix, Arizona, un búho se posa sobre un sensor meteorológico para observar el desierto a sus pies. A su alrededor hay algo que hace unas décadas habría resultado extraño en este paisaje: miles de paneles solares que se extienden por el paisaje y que abastecen all estado de Arizona de electricidad.
Se trata de la granja solar Sun Stream. En marzo de 2025, la empresa que la gestiona, Longroad Energy, se asoció con el centro de rehabilitación de aves rapaces Wild At Heart para reubicar allí a una colonia de búhos excavadores que había perdido su hábitat natural a unos 80 kilómetros de allí por el desarrollo urbanístico de la zona. En concreto, se trasladaron a este enclave nueve parejas de búhos y un macho solitario y se instalaron cámaras con sensores de movimiento para que los científicos y especialistas de esta organización puedan observarlos en sus madrigueras artificiales las 24 horas del día.
Llevamos años pensando que los paneles solares arrasaban el campo: resulta que las aves e insectos viven mucho mejor debajo de ellos
Tras un año, parece que ha funcionado. Greg Clark es el coordinador del búho excavador en Wild At Heart y reconoce que todavía están estudiando los resultados, pero todo apunta a que la reubicación está funcionando bastante bien. En apenas un mes, todas las hembras habían puesto huevos y, a finales de junio de 2025, habían nacido 36 polluelos. Tres meses después, 29 de ellos habían conseguido abandonar el nido.
Además, los biólogos y conservadores fueron reduciendo gradualmente la cantidad de alimento que les dieron en los primeros días en esta nueva ubicación para favorecer que recuperaran su autonomía. A finales de agosto, los científicos comprobaron que lo estaban haciendo, al confirmar que había restos de insectos en sus excrementos, lo que demostraba que los búhos estaban cazando por su cuenta. Hoy Sun Stream es un ejemplo que muestra que, aunque se requiere de paciencia, este tipo de instalaciones son una oportunidad única para integrar naturaleza y sostenibilidad.
Una especie amenazada. El oeste estadounidense es uno de los grandes escenarios naturales del país, pero también una región sometida a una intensa transformación y a la fragmentación del hábitat. La mayor parte del suelo se dedica ahora a la expansión agrícola y a la urbanización, dejando a miles de especies, como los búhos excavadores, sin un espacio en el que construir sus nidos. Y es que estas pequeñas aves tienen además una particularidad: a diferencia de otras especies de búhos, suelen vivir y criar en madrigueras excavadas en el suelo.
De hecho, la preocupación del equipo de Clark se remonta a comienzos de los 2000, cuando decidieron que iban a tomar cartas en el asunto y buscar soluciones para los búhos. Según cuenta este experto, las instalaciones solares pueden resultar interesantes para estos búhos porque, a diferencia de otros entornos con vegetación o árboles, en este espacio abierto pueden detectar posibles depredadores o amenazas, incluso desde lejos.
La colaboración, imprescindible. Un estudio de la Universidad de Arizona ha puesto recientemente de manifiesto la relación que existe entre las zonas adecuadas para las instalaciones solares a gran escala y los hábitats más importantes para especies sensibles en algunas zonas de Estados Unidos. De ahí que empresas de energía renovable y biólogos y expertos en conservacionismo deban trabajar de la mano y escoger casos como el de Sun Stream como una inspiración a seguir.
Como explica Clark, el desarrollo y la conservación de la vida silvestre pueden coexistir: “si se integra la conservación en un proyecto desde el principio, se pueden crear lugares donde la vida silvestre aún tenga una oportunidad”, afirma.
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La noticia
La energía solar no siempre es enemiga de la naturaleza: estos búhos han encontrado un hogar entre miles de paneles
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alexandra Ramírez
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