FOTO DE ARCHIVO: Una estatua de militares iraníes se alza en el estrecho de Ormuz, mientras se divisan embarcaciones cerca de la playa de Bandar Abbas, Irán, el 26 de agosto de 2026. Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

Irán afirmó este martes haber capturado un dron submarino estadounidense de última generación en las inmediaciones del estrecho de Ormuz. La Marina de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) sostuvo que la operación se produjo al amanecer y la calificó de “compleja acción de inteligencia”. Estados Unidos, por su parte, ofreció una versión distinta: “Un dron submarino operado por las fuerzas estadounidenses sufrió una avería hace más de un día. Estaba realizando labores de reconocimiento en aguas regionales en apoyo de las operaciones en curso, declaró el capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos, sin mencionar si el dispositivo fue incautado por Irán.

“El dron defectuoso era un modelo antiguo que no recopilaba datos sensibles ni portaba equipos de sonar o radar clasificados”, añadió Hawkins.

La televisión estatal iraní identificó el aparato como un Dive-LD, fabricado por la empresa de tecnología de defensa Anduril Industries. Según la información difundida por Teherán y confirmada por especificaciones del propio fabricante, se trata de un vehículo submarino autónomo de 5,8 metros de largo y cerca de tres toneladas de peso, capaz de operar de forma autónoma durante 10 días y alcanzar profundidades de hasta 6.000 metros. El primer ejemplar de este modelo fue entregado en abril de 2025 al Escuadrón de Vehículos Submarinos No Tripulados número 1 de la Marina estadounidense, de acuerdo con registros del fabricante recogidos por medios especializados en defensa.

La Guardia Revolucionaria no identificó el programa militar concreto al que pertenecía el dron ni precisó si se encontraba operativo, a la deriva o desconectado de una plataforma de apoyo en el momento de la supuesta captura. Tampoco aportó imágenes en el momento del anuncio, aunque adelantó que las difundiría en las próximas horas.

El incidente se produce en el marco de la denominada guerra de 2026 entre Irán y Estados Unidos, iniciada el 28 de febrero tras una campaña conjunta de ataques aéreos de Washington e Israel contra territorio iraní. Desde entonces, Irán ha mantenido un bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, por el que antes de la guerra transitaba cerca de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y una quinta parte del comercio de gas natural licuado, según datos recogidos por enciclopedias especializadas en el conflicto. Estados Unidos respondió con un contrabloqueo de los puertos iraníes entre abril y mayo, que estranguló las exportaciones y las importaciones de bienes básicos del país persa.

Vehículo submarino autónomo Dive-LD durante la ceremonia de inauguración de la nueva planta de fabricación del Ghost Shark de Anduril Australia 
Sídney, Australia, 31 de octubre de 2025. REUTERS/Hollie Adams

Un memorando de entendimiento firmado el 17 de junio entre los presidentes de ambos países puso fin temporalmente a los bloqueos mutuos, pero el acuerdo se derrumbó el 8 de julio, cuando Irán atacó buques comerciales en el estrecho para reafirmar su soberanía sobre la vía marítima, en un movimiento que sorprendió a funcionarios estadounidenses. Desde entonces, los enfrentamientos se han sucedido en oleadas, con ataques estadounidenses contra instalaciones de radar y capacidades de minado en la costa sur iraní, y represalias iraníes con drones y misiles contra bases de Estados Unidos en la región.

El episodio del submarino no tripulado llega apenas una semana después de uno de los ataques más polémicos del conflicto. El 1 de septiembre, un bombardeo estadounidense alcanzó una vivienda en Kuhestak, cerca de Sirik, donde se celebraba una boda. La Media Luna Roja iraní elevó posteriormente el balance a al menos cuatro muertos y unos 67 heridos, cifra que la organización advirtió que podía aumentar. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, se mostró “extremadamente escéptico” sobre la versión iraní y evitó calificar el conflicto como una guerra abierta, aunque reconoció que Washington investigaba lo ocurrido.

En ese clima de escalada permanente, el bloqueo iraní ha reducido drásticamente el tránsito comercial por Ormuz. Según estimaciones de seguimiento marítimo citadas por medios especializados en defensa, el tráfico ha caído desde más de 130 buques diarios antes de la guerra hasta cifras cercanas a diez en algunos periodos recientes. Pese a ello, Estados Unidos ha logrado restablecer parcialmente el tránsito mediante una ruta meridional próxima a Omán, de acuerdo con analistas del sector petrolero.