
Una disputa por el control de la seguridad vinculada a la extracción de oro en Pataz aparece como una de las hipótesis alrededor de los crímenes ocurridos en Trujillo, entre ellos el secuestro del minero Gens Lara, el asesinato de sus cuatro acompañantes y el homicidio de Homero Baldemar Armas Villalobos.
De acuerdo con un reportaje de Contracorriente, las investigaciones y los testimonios recogidos alrededor de estos hechos conducen a Pataz, localidad de La Libertad donde conviven actividades de minería formal, informal e ilegal. En ese escenario, las organizaciones criminales Los Pulpos y La Jauría se disputarían la protección de mineros y del oro que sale de la zona.
El caso de Gens Lara cobró relevancia tras el secuestro ocurrido durante la madrugada del domingo 30 de agosto. Según la Policía, el minero pagó dos millones y medio de dólares por su rescate. Sus cuatro acompañantes fueron asesinados en un operativo ejecutado por personas que se hicieron pasar por agentes policiales.
Para la Policía, Los Pulpos estarían detrás del secuestro. Una de las hipótesis apunta a que el ataque habría sido parte de una confrontación con La Jauría, agrupación que presuntamente brindaba protección a Lara y al oro procedente de Pataz.
El cambio de seguridad aparece en la hipótesis policial
El experto en crimen organizado de la agencia GPS, Julio Corcuera, señaló a Contracorriente que la principal línea de investigación se vincula con la rivalidad entre ambas organizaciones criminales.
“La hipótesis es esa, que al, al cambiar un empresario de seguridad han hecho un ajuste alrededor de estos por el secuestro”, afirmó Corcuera.
Consultado sobre si el empresario habría dejado la protección de Los Pulpos para pasar a La Jauría, el especialista respondió que esa era, aparentemente, la información que se conocía hasta ese momento. “Pero hay cosas todavía por revelar y encontrar ahí”, añadió.
Según el reportaje, el enfrentamiento entre ambos grupos tendría antecedentes. La Jauría existe desde 2010 y, entre 2014 y 2016, un trabajo policial permitió la desarticulación de tres organizaciones criminales. En ese período, La Jauría y Los Pulpos se integraron en una estructura denominada La Gran Alianza.
El crecimiento de la actividad minera y del valor del oro en la década de 2010 habría modificado ese escenario. Corcuera explicó que las organizaciones comenzaron a llegar a las zonas mineras como “chalecos” de los trabajadores, con funciones de protección.
Otra versión señala una deuda entre Gens Lara y Los Pulpos
El especialista en minería Iván Arenas planteó una hipótesis distinta sobre el secuestro. Según declaró a Contracorriente, el caso podría estar relacionado con una deuda que Gens Lara mantenía con Los Pulpos, organización liderada por Johnson Smith Cruz Torres, alias Johnson, quien fue capturado recientemente en Bolivia.
“Me parece que básicamente ha sido por un tema entre ellos, una, un saldo, una promesa. Eh, en fin, eh, pero me parece que ha sido básicamente entre ellos dos”, sostuvo Arenas.
Gens Lara figura con una inscripción suspendida en el Registro Integral de Formalización Minera (REINFO), mecanismo que permite desarrollar actividades de pequeña minería y minería artesanal en proceso de formalización. Según la información recogida en el reportaje, su registro estuvo activo hasta mayo y luego quedó suspendido.
Una fuente consultada por el programa precisó que esa condición no implica, por sí sola, que la actividad sea ilegal. “Según la ley no puede ser ilegal, pero sí tiene un registro suspendido. Probablemente está en, en un proceso de subsanación”, indicó.
El reportaje señaló que la minería ilegal mueve más de 12 mil millones de dólares al año en el país, una cifra que, según los entrevistados, supera a la del narcotráfico. La referencia corresponde a la producción de oro ilegal e informal.
El asesinato de Homero Armas también llevó la atención hacia Pataz
La madrugada de un lunes, Homero Baldemar Armas Villalobos fue asesinado a balazos frente al restaurante Fonseca, en la urbanización California, distrito de Víctor Larco Herrera, en Trujillo.
Armas realizaba actividades mineras en Pataz, según un documento mostrado por Contracorriente. Además, era hermano de Segundo Armas Villalobos, alcalde distrital de esa localidad.
El ataque ocurrió en plena vía pública. El crimen se produjo horas después de la renuncia del entonces comandante general de la Policía, el teniente general Óscar Arriola, en medio de cuestionamientos por la presentación de detenidos como presuntos autores materiales del secuestro y del cuádruple homicidio.
El informe también vinculó los casos con Parcoin, distrito cercano a Pataz donde, según los entrevistados, también se desarrolla minería ilegal.
Los testigos del caso declararon que trabajaban para el exalcalde de Pataz
Otra conexión expuesta en el reportaje se relaciona con Gian Marco y Eliezer Medina, dos testigos que declararon ante la Fiscalía haber recogido a un falso policía durante la madrugada del ataque contra Gens Lara y sus acompañantes.
Según su declaración, el hombre sería venezolano y estaría entre los autores de los disparos contra las cuatro víctimas. Ambos testigos dijeron que trabajaban para Carlos Mariños, exalcalde de Pataz y candidato de Somos Perú al Gobierno Regional de La Libertad.
“En caso, este, estos testigos habrían trabajado con el señor, eh, Mariños. Entonces, ahí la conexión hacia Pataz es mucho más evidente”, afirmó una de las fuentes entrevistadas por el programa.
Mariños negó conocer a los hermanos Medina. Ante la consulta sobre Eliezer Abdías Medina y Gian Marco Javier Medina Mija, respondió: “No les conozco”.
Cuando se le preguntó por qué los testigos aseguraron que trabajaban para él, el exalcalde sostuvo: “Esa respuesta tendrán que darlo ellos, por qué han dicho que trabajan para mí”.
La modalidad de falsos policías ya había sido utilizada en Trujillo
El uso de falsos policías y presuntos gatilleros venezolanos tampoco sería una modalidad nueva en Trujillo. De acuerdo con el testimonio recogido por Contracorriente, meses antes un empresario fue secuestrado por tres personas que simularon ser agentes policiales y lo retiraron por la fuerza de su local.
La fuente sostuvo que, en el caso de ciudadanos venezolanos, las autoridades enfrentan dificultades para acceder a registros fotográficos o dactilares. “De los venezolanos no hay registro fotográfico, no hay registro dactilar porque son extranjeros. Sí, en cambio, de los peruanos”, indicó.
Mientras las pesquisas continúan, la Fiscalía recién iniciaba la recolección de pruebas sobre los detenidos presentados como presuntos responsables de los disparos contra los acompañantes de Gens Lara. El fiscal Jorge Chávez Cotrina señaló, según se indicó en el programa, que ese trabajo estaba en una etapa inicial.




