La IA llegó a los cepillos de dientes: un prototipo con cámara observa el interior de la boca y detecta dónde falta limpiar
La inteligencia artificial llegó a los cepillos de dientes con una función hasta ahora poco habitual en este tipo de productos de higiene personal: observar el interior de la boca mientras una persona se cepilla y detectar los espacios que necesitan una limpieza adicional . El sistema utiliza una pe
Lainteligencia artificial llegó a los cepillos de dientes con una función hasta ahora poco habitual en este tipo de productos de higiene personal: observar el interior de la boca mientras una persona se cepilla y detectar los espacios que necesitan una limpieza adicional.
El sistema utiliza una pequeñacámara y reconocimiento de imágenes para localizar esas zonas en tiempo real y activar un irrigador que dirige hacia ellas un chorro de enjuague.
La clave está en una lente macro ubicada debajo del cabezal. Mientras el cepillo se desplaza por la boca, captura imágenes de los dientes y utiliza unmodelo de aprendizaje automático para distinguir los espacios interdentales del resto de las estructuras que aparecen frente a la cámara.
La IA llegó a los cepillos de dientes: un prototipo con cámara observa el interior de la boca y detecta dónde falta limpiar. (Imagen: Dyson)
La tecnología forma parte de CameraJet, un dispositivo desarrollado por la empresa Dyson que combina cepillado eléctrico, visión artificial e irrigación en un mismo equipo.
Según la compañía, el modelo de IA que usa el cepillo fue entrenado con más de 470.000 imágenes dentales y puede ordenar la activación del irrigador unos 100 milisegundos después de detectar uno de esos espacios. El objetivo es alcanzar sectores a los que las cerdas tienen más dificultades para acceder durante un cepillado convencional.
Cómo funciona la cámara que mira dentro de la boca
La cámara posee una resolución de 100.000 píxeles y está diseñada para trabajar a muy poca distancia de los dientes. El desafío consiste en obtener imágenes utilizables pese al movimiento constante del cabezal, la presencia de saliva y el reducido espacio disponible dentro de la boca.
Para conseguirlo, el sistema incorpora una iluminación que emite destellos a una frecuencia de 257 Hz. Esa luz permite reducir el desenfoque de las imágenes que después analiza el algoritmo.
El software examina 28 imágenes por segundo y busca los espacios existentes entre las piezas dentales. Cuando reconoce uno, calcula el momento en el que debe activar el irrigador mientras el cabezal continúa su recorrido.
La cámara tiene además otra utilidad. A través de una app, el usuario puede observar en directo algunas zonas del interior de su boca y consultar mapas de cobertura que muestran qué sectores recibieron mayor o menor atención durante el cepillado.
Qué pasa cuando la IA detecta un espacio entre los dientes: así funciona el cepillo
El reconocimiento de imágenes está conectado con un pequeño irrigador incorporado en el mismo dispositivo.
Cuando el algoritmo encuentra un espacio interdental, puede activar automáticamente una dosis de enjuague y dirigirla hacia esa zona. De esta forma, el cepillado y la irrigación se realizan dentro de una misma rutina y sin necesidad de utilizar un segundo aparato.
En cuanto al líquido, se almacena en un depósito de 12,5 mililitros situado dentro del mango. Una bomba y una cámara de presión mantienen el flujo incluso cuando cambia la orientación del cepillo.
La incorporación de visión artificial introdujo un problema inesperado: la espuma puede bloquear la cámara y dificultar que el algoritmo reconozca correctamente los espacios entre los dientes.
Por ese motivo, el sistema fue desarrollado para utilizarse con una pasta dental sin espuma y un enjuague especial.
Por su parte, el mecanismo encargado del cepillado también presenta diferencias respecto de otros modelos eléctricos. El cabezal se mueve cerca de 1000 veces por segundo y modifica el ángulo de oscilación durante el uso.
Según la compañía, ese cambio busca evitar que parte de las cerdas pierda movimiento cuando el usuario ejerce presión sobre el diente.
Más allá de sus características comerciales, el aspecto novedoso está en la incorporación de un sistema que hasta hace poco era más habitual en cámaras, teléfonos o máquinas industriales: visión artificial capaz de observar un entorno, reconocer una zona específica y utilizar esa información para decidir una acción en tiempo real. En este caso, todo ocurre dentro de un cepillo de dientes.
La incorporación de una cámara en un dispositivo de higiene personal también plantea interrogantes sobre el destino de esas imágenes. Dyson asegura que no se almacenan en el cepillo ni en la nube y que la cámara se activa cuando funciona la visualización en directo o el sistema automático de detección para el irrigador.
El cepillo salió a la venta el 1 de septiembre de 2026. Por ahora está disponible en Estados Unidos y Europa y cuesta 499 dólares.