Manuel Insaurralde fue expulsado en San Lorenzo durante el desarrollo del clásico ante Boca Juniors, disputado en el Nuevo Gasómetro por la fecha 10 del Torneo Clausura. El árbitro Nazareno Arasa le mostró la tarjeta roja directa a los 30 minutos de juego por una entrada sobre Santiago Ascacibar.
La sanción se produjo tras una acción del propio Insaurralde sobre Leandro Paredes, aunque el juez decidió dar continuidad, dado que consideró que no existió falta. Tras eso, el balón quedó en poder de Ascacibar y el futbolista del Ciclón se arrojó con los dos pies hacia adelante y conectó en la zona de la canilla del mediocampista con pasado en Estudiantes de La Plata. Arasa no dudó y expulsó de manera directa al volante de 27 años y diezmó al local que debió reorganizarse con diez futbolistas en cancha desde ese momento.
En las imágenes se observa que Insaurralde se arroja hacia adelante con ambos pies, sin controlar adecuadamente su cuerpo y con una impetuosidad claramente excesiva. En su desplazamiento impacta sobre el jugador de Boca y provoca, como consecuencia directa, que este termine colisionando con los pies de Ascacibar. La acción debe evaluarse integralmente: la forma de la entrada, la impetuosidad, el punto de contacto, la utilización de ambos pies y, fundamentalmente, el riesgo generado para la integridad física del adversarios. No se trata de una entrada simplemente imprudente o temeraria.

Por su intensidad y peligrosidad, reúne todas las consideraciones técnicas propias del uso de fuerza excesiva. En consecuencia, la decisión disciplinaria correcta es la expulsión directa de Insaurralde. El VAR realizó una revisión silenciosa y, después de analizar las imágenes disponibles, compartió la decisión adoptada en el campo de juego. Al existir evidencias claras de una entrada merecedora de tarjeta roja, no fue necesaria una revisión en campo —OFR—.
La expulsión se dio en un contexto en el que San Lorenzo ya mostraba dificultades para contener el ataque del Xeneize. El equipo dirigido por Ruben Darío Insua había adoptado una postura defensiva desde el arranque, con una línea de cinco defensores que buscaba resguardar el arco y salir de contraataque.
Antes de la expulsión, Boca, conducido por el Vasco Arruabarrena, ya llevaba la iniciativa del partido. El equipo llegó a esta instancia tras avanzar a semifinales de la Copa Sudamericana y desde el inicio tomó el control de la posesión, con centros desde los costados como principal vía de ataque.
Entre las situaciones previas a la expulsión, Miguel Merentiel dispuso de al menos dos ocasiones claras de gol, ambas resueltas por el arquero José Devecchi, quien también intervino en un centro peligroso sobre Ascacibar en los primeros minutos. Por su parte, San Lorenzo había respondido con una llegada de Rodrigo Auzmendi, que cabeceó cerca del palo defendido por Álvaro Montero.




