La medicina lleva décadas estudiando el cuerpo masculino como si fuera el "estándar". La polémica de la AESAN es solo la punta del iceberg

Recientemente se ha generado un gran revuelo en torno a un informe en el que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) hace recomendaciones nutricionales para la menopausia basadas en estudios realizados únicamente en hombres. Puede parecer un chiste que una institución de tal calibre deje de lado a la mitad de la población para hacer frente a un problema que afecta únicamente a esa mitad de la población. Sin embargo, si escarbamos un poco en la historia de la ciencia, veremos que esto no es algo tan raro. Lo que hoy nos escandaliza era la norma hace no demasiados años y, si bien es cierto que hemos avanzado lo suficiente como para hacer rectificar a los autores del informe de la AESAN, aún nos queda mucho por andar. Sobre todo si tenemos en cuenta que todos esos errores del pasado los seguimos pagando en el presente. 

Las hormonas, la distribución de la grasa, el funcionamiento del sistema inmunitario y hasta el tamaño de los órganos difieren mucho entre un sexo biológico y otro. Por eso, lo lógico sería que cada ensayo clínico y cada investigación científica se llevasen a cabo con una muestra poblacional que incluya tanto a hombres como a mujeres. El ensayo de un fármaco que solo se realiza en hombres puede suponer más efectos secundarios para las mujeres. La investigación de una enfermedad que se centra solo en pacientes masculinos puede dar lugar a una falta de diagnósticos entre las femeninas. Hoy en día arrastramos toda esa discriminación y la mayoría de veces ni siquiera nos damos cuenta. 

Medicina bikini

Durante mucho tiempo, los únicos estudios que tenían en cuenta a las mujeres eran aquellos que se centraban en las mamas y el aparato reproductor. Es por eso que en los últimos años se ha acuñado el término “medicina bikini”. Porque todo aquello que escapa a la tela de un traje de baño de dos piezas se ha estudiado durante mucho tiempo solo en los hombres. La salud reproductiva de las mujeres es importante, porque sin ella no podemos perpetuar la especie. El dolor asociado a dicha salud es otra cantar.

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