La Federación Universitaria de Córdoba lanzó una campaña de firmas para pedirle a la UNC que le otorgue el Doctorado Honoris Causa a Carlos «La Mona» Jiménez. Más de 50 años de trayectoria, más de 100 discos. ¿Alcanza eso para un título académico? La pregunta, en realidad, está mal hecha.

La iniciativa nació de estudiantes de Ciencias Sociales y Filosofía y avanza ahora como gestión formal de la FUC, conducida por Nicolás Pérez. El expediente que están armando incluye el currículum del músico, un documento con los fundamentos sociales y culturales de la propuesta, y la planilla de avales docentes que exige el reglamento universitario. El pedido apunta a reconocer su trayectoria musical y su aporte al cuarteto como expresión de la identidad cordobesa.

El antecedente no es menor: la UNC ya le otorgó el mismo título a Charly García, Indio Solari y León Gieco. Rock nacional, sí. Cuarteto, todavía no. Ahí está el punto que la campaña pone sobre la mesa: qué géneros musicales entran en la categoría de «cultura» que una universidad decide premiar, y cuáles quedan afuera por prejuicio de clase.

Porque el cuarteto cargó ese estigma durante décadas. Música de barrio, dijeron. Música sin valor, dijeron. Hasta que en 2024 la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La distinción llegó desde afuera antes que desde adentro.

La Mona, mientras tanto, se enteró del pedido casi de casualidad, en una charla informal. No lo esperaba. Su hija Lorena le acercó la noticia de otro reconocimiento similar, esta vez impulsado en la Universidad Nacional de Villa María.

Falta que el Consejo Directivo de cada facultad apruebe la propuesta antes de que llegue al Consejo Superior. El trámite recién arranca. Pero la discusión de fondo ya está instalada: quién define qué es patrimonio cultural en Córdoba, y por qué a veces hace falta un sello extranjero para que la propia universidad se anime a mirar para adentro.

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