Era una mañana estresante de martes en San Francisco, y Christina Lacourte fue a la habitación de su hijo para despertarlo para la escuela. La puerta estaba cerrada con llave, así que tuvo que abrirla a la fuerza con un gancho de ropa.
Adentro, vio a su hijo en la cama, bajo el letrero de neón que decía “Open” (abierto), del tipo que se usa en las tiendas, que él había pedido para su cumpleaños cuando estaba en sexto grado. Un líquido negro le brotaba de la nariz y la boca, y se acumulaba en sus sábanas.
Corrió a buscar las dos dosis de Narcan que guardaba en un cajón de la cocina exactamente para este momento, el que llevaba tanto tiempo temiendo, pero no lograron reanimarlo. Recuerda que lloraba a mares y gritaba mientras llamaba al 911. Su apartamento, normalmente encantador con toques de rosa, de repente se convirtió en un borrón gris de paramédicos, policías y peritos forenses.
Su hijo salió en una bolsa para cadáveres.
Seguramente, pensó, su hijo había muerto por fentanilo, pero el informe de la autopsia no lo mencionaba. En su lugar, incluía una palabra nueva para ella: “ciclorfina”. Sigue siendo la única vez que ha aparecido en un informe de un forense de San Francisco.
Dante Paul Lacourte tenía 16 años.
Una nueva droga llega a San Francisco
La muerte ocurrió en el apartamento de tres habitaciones de Lacourte, en el próspero vecindario de Lower Nob Hill, el 7 de abril.
Diecisiete días después, los funcionarios de salud de San Francisco ofrecieron una conferencia de prensa para advertir que había surgido un opioide sintético más mortal que el fentanilo, que seguía matando a decenas de personas en la ciudad cada mes.
La ciclorfina es una de una serie de drogas nuevas y mortales que están trastornando el mercado de drogas ilícitas y desconcertando a las ciudades que apenas ahora comienzan a controlar el fentanilo. Estas nuevas drogas pueden ser fabricadas por químicos aficionados en cualquier lugar y son más difíciles de rastrear y sus efectos en el cuerpo humano, más difíciles de revertir.
Los expertos dicen que la ciclorfina es 10 veces más potente que el fentanilo. Las tiras reactivas pueden detectar el fentanilo, pero no la ciclorfina, y puede requerirse administrar numerosas dosis de Narcan para revertir los efectos de la nueva droga, aunque la mayoría de las personas llevan consigo solo una o dos dosis a la vez. Ha aparecido en Europa y en la costa este durante el último par de años, y su presencia se ha extendido como tentáculos.
Dante había aparecido en The New York Times una vez antes, como parte de un proyecto fotográfico que documentaba la primera década del milenio. Ludovic Lacourte, un consultor tecnológico y enólogo que vive en Sausalito, justo al norte de la ciudad en el condado de Marin, había enviado una instantánea de sus gemelos recién nacidos, Dante y Marco, con gorros de punto a juego y arropados bajo una manta de hospital.
La tremenda alegría de ese día, el 1 de octubre de 2009, se desvaneció gradualmente. Ludovic y Christina Lacourte se divorciaron en 2017, y los niños dividían su tiempo entre su padre en Marin y su madre en San Francisco. Dante tuvo dificultades para sobrellevar la ruptura familiar y también lidiaba con TDAH, ansiedad y depresión, según contó su madre.
A los 13 años, ya fumaba marihuana. Poco después, compraba pastillas, incluyendo Xanax y Percocet, a traficantes que encontraba en Snapchat. Sus padres lo llevaron a ver a numerosos terapeutas y psiquiatras y lo ingresaron en tres programas de rehabilitación diferentes. Nada funcionó.
Marco Lacourte, el gemelo menor por un minuto, dijo que ha evitado las drogas y dijo en una entrevista que se había preocupado cada vez más por su hermano. Dijo que había hablado con él, diciéndole a Dante: “Sabes que esto te puede matar”.

Ludovic Lacourte dijo que él también se había sentido impotente al ver a Dante recaer. Sentado en su casa de Sausalito, donde había esquís apoyados contra la pared y estaba montada una cabeza de jabalí de una expedición de caza, dijo que sentía que los programas de tratamiento eran “un sistema completamente roto”.
En retrospectiva, cree que solo había una solución. “Había que ganar tiempo”, dijo, y explicó que su familia solo estaba intentando mantener a Dante con vida hasta que “él mismo encontrara la solución”.
Orígenes en un laboratorio belga
La droga que mató a Dante fue creada en un laboratorio de investigación belga en la década de 1960, como parte de un grupo llamado orfinas, en un esfuerzo por encontrar analgésicos potentes que pudieran aliviar el sufrimiento de pacientes con enfermedades como el cáncer de huesos.
Tales drogas no fueron aprobadas para uso médico porque se consideraron demasiado fuertes y peligrosas. Sin embargo, la receta para fabricarlas se publicó en revistas y ahora está disponible en los rincones oscuros de internet, dijo Keith Humphreys, un profesor de psiquiatría de Stanford que se desempeñó como alto asesor de política de drogas en el gobierno de Barack Obama.
Eso significa que las personas pueden fabricarlas en sus cocinas, sin las costosas tierras de cultivo necesarias para la cocaína, la heroína o la marihuana, dijo. Ahora, la mayoría de las drogas ilegales se fabrican en laboratorios no regulados, o incluso en cualquier apartamento.
“No necesitas ser una gran compañía farmacéutica”, dijo Humphreys.
Algunas personas adictas al fentanilo han desarrollado tolerancia y buscan un opioide aún más fuerte para drogarse, dijo. Hay quienes, sin saberlo, compran pastillas que resultan estar mezcladas con ciclorfina.
Recomendó que las ciudades analicen las aguas residuales para detectar nuevas sustancias en el suministro local de drogas. San Francisco lo estaba haciendo hasta que los fondos federales se agotaron en 2024, y luego reanudó las pruebas de aguas residuales apenas en julio. La ciudad comenzará a publicar este otoño sus hallazgos, incluyendo drogas nuevas, según un portavoz del Departamento de Salud Pública.
“La peor manera posible de enterarse de que hay una nueva droga en la ciudad es mediante una autopsia”, dijo Humphreys.
Dante era de esos chicos que iluminaban una habitación. Era gimnasta y podía hacer un salto mortal hacia atrás sin tomar impulso. Viajaba regularmente con su familia y amigos a los Alpes y podía hacer acrobacias aéreas de esquí en las secciones más empinadas.
Pero su naturaleza aventurera derivó en imprudencia, según describió su madre. Intentaba escalar los rascacielos de San Francisco con sus amigos, dijo. Le robó a su propia familia. Una vez trajo un arma cargada a casa mientras estaba drogado. El fin de semana antes de morir, irrumpió en el apartamento de un vecino mientras estaba drogado y robó una computadora portátil.
En su última noche, pasó el rato con un amigo cercano, Leo Wingate, de 19 años, fumando marihuana y hablando sobre un posible viaje de pesca. Wingate dijo en una entrevista que dejó a Dante en su apartamento tarde esa noche y no volvió a saber de él.
Wingate dijo que Dante había consumido drogas para lidiar con las presiones escolares, la ansiedad y la depresión, y que Dante frecuentaba el vecindario de Tenderloin, donde los traficantes cambiaban con frecuencia y no se podía confiar en su mercancía. Dante tomaba pastillas incluso si pensaba que podían estar mezcladas con “fetty”, dijo Wingate, usando el término de jerga para el fentanilo.
“Era solo un niño que trataba de sentirse mejor”, dijo Wingate.

Más de 4000 personas han muerto por sobredosis de drogas en San Francisco desde 2020, en su mayoría por fentanilo, muchas más que las que murieron por la covid, por homicidios y accidentes automovilísticos combinados durante el mismo periodo.
Lacourte sabía que existía la posibilidad de que su hijo muriera por una pastilla callejera mezclada con fentanilo. “Basta con una sola pastilla”, dijo que le había dicho muchas veces.
El doble golpe de la pandemia y el fentanilo sacudió a la ciudad hace seis años. La venta de drogas ocurría a plena vista, y a menudo se veía a personas en el Tenderloin dobladas por la cintura, un síntoma común del uso de fentanilo. Los residentes estaban frustrados, y revocaron el mandato del fiscal de distrito progresista de la ciudad en 2022 y destituyeron a la alcaldesa en 2024.
El nuevo alcalde, Daniel Lurie, ha ordenado a la policía arrestar a consumidores y traficantes y prohibió la distribución de insumos para fumar fentanilo financiados por la ciudad sin asesoría obligatoria sobre drogas.
Aún así, las pastillas que contienen fentanilo siguen siendo comunes en las calles, y Lacourte teme que esas muertes aumenten a medida que la ciclorfina entra al suministro.
Una investigación conduce a varias detenciones
Un investigador del Departamento de Policía de San Francisco le aseguró a Lacourte durante meses que los detectives todavía estaban investigando la muerte de Dante. Finalmente obtuvo algunas respuestas el viernes.
Agentes de policía arrestaron la semana pasada a Nicholas Wallace, de 46 años, en su casa en el vecindario de Tenderloin, a unos 10 minutos caminando del departamento de Lacourte. Allí, dice la policía, hallaron 34 pastillas de oxicodona y cocaína. En el mismo lugar, arrestaron a Sharonee Hyson, de 44 años, quien estaba en libertad condicional y tenía pasta base de cocaína y un arma de fuego cargada.
Los agentes de policía después arrestaron a Leander Pitts, de 46 años, y a Starr Lamare, de 39, en el vecindario de Bayview-Hunters Point, a unos ocho kilómetros al sur de Tenderloin. Allí, confiscaron 20.000 pastillas, incluyendo presuntas falsificaciones de Xanax y oxicodona, así como otras drogas, entre ellas fentanilo. También confiscaron un rifle de asalto semiautomático, una pistola semiautomática y dinero en efectivo.
No fue posible contactar a los cuatro sospechosos para pedir comentarios, y las solicitudes de entrevistas en la cárcel no fueron respondidas el viernes.
Los cuatro fueron fichados en la cárcel del condado por varios cargos de delitos graves relacionados con la venta de narcóticos y armas de fuego, aunque solo Hyson estaba aún en prisión el lunes por la tarde.
Evan Sernoffsky, un portavoz de la policía, dijo que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) estaba acelerando las pruebas de las pastillas encontradas durante los arrestos, para determinar si contenían ciclorfina. En abril, la Casa Blanca advirtió al público sobre la ciclorfina, diciendo que había matado a decenas de personas en todo Estados Unidos.
Lacourte recibió una llamada telefónica del alcalde el viernes por la tarde, y dijo que él le había prometido que iba a “gritar a los cuatro vientos” sobre los peligros que las pastillas falsificadas representan para los adolescentes.

Lacourte dijo que tenía sentimientos encontrados. Se alegraba de que la policía hubiera retirado de las calles a personas sospechosas de vender drogas. Pero dudaba de que alguna vez llegaría a saber exactamente quién le vendió la pastilla fatal a su hijo, quién la fabricó o cómo terminó en San Francisco.
La policía vinculó a los sospechosos con la muerte de Dante después de que los investigadores remontaran en el tiempo, a partir del día de abril en que encontraron pastillas y el teléfono celular de Dante en el departamento de Lacourte.
A través del teléfono, determinaron a quién le había enviado mensajes de texto en los días previos para comprar las pastillas. Luego, los oficiales se infiltraron como compradores de drogas y adquirieron sustancias a los sospechosos, dijo la policía, lo que les permitió obtener órdenes para sus arrestos.
La policía también tenía noticias desconcertantes para cualquiera que pensara que el caso de ciclorfina de Dante era un incidente aislado. Las pastillas halladas en arrestos anteriores no relacionados con este caso, han dado positivo a la droga, lo que indica que también estaba en circulación por parte de otros vendedores.
Brooke Jenkins, la fiscal de distrito de San Francisco, anunció el lunes en una conferencia de prensa que había presentado cargos por delitos relacionados con narcóticos y armas de fuego a los cuatro sospechosos y consideraría presentar cargos más graves si la investigación que está en curso daba pruebas de quién había vendido la pastilla fatal a Dante.
Lacourte vio la conferencia de prensa desde un rincón al fondo.
Lacourte visita regularmente el cementerio en Mill Valley, California, donde las cenizas de Dante están enterradas bajo un roble.
Se deshizo de gran parte de los muebles de la habitación donde murió Dante. Pero conservó el letrero de neón que dice “Open” que colgaba sobre su cama.
Cada mañana, lo enciende, y puede ver la luz brillante desde otras partes del apartamento. Cada noche, lo apaga.
Con cada movimiento del interruptor, dijo, piensa en Dante.
*Por Heather Knight, reportera afincada en San Francisco que dirige la cobertura del Times del área de la bahía y el norte de California.


