Durante años, Julieta Bal estuvo ligada al mundo del espectáculo. Actuó en teatro, participó de ficciones y programas de televisión y creció bajo el apellido de una de las familias más reconocidas de la escena argentina. Sin embargo, decidió correrse de ese lugar.
A los 47 años, la hija de Santiago Bal y hermana de Federico Bal lleva una vida muy diferente a la que alguna vez mostró en los medios. Lejos de los escenarios y de la exposición, encontró una nueva vocación en un universo que poco tiene que ver con la actuación.

En el 2020, Julieta comenzó a acercarse a las terapias holísticas y hoy se dedica a las constelaciones familiares.

Incluso, meses atrás, Julieta estuvo como invitada al programa de Carmen Barbieri para hablar del tema. Agradecida por tener la oportunidad de dar a conocer lo que está haciendo, le dedicó un posteo a la conductoa.
“Quisiste llevar las Constelaciones Familiares a la televisión para ofrecer un servicio a la humanidad y que la gente sane y sea más feliz. Gracias por confiar en mi”, escribió.
Y expresó emocionada: “Gracias por permitirme lograr una parte de mi sueño, expandir esta filosofía de vida espiritual a personas que quizá no saben aún de su existencia”.

Julieta Bal y los años que pasó en el mundo del espectáculo
Antes de cambiar el rumbo, Julieta Bal había construido su propio recorrido dentro del ambiente artístico. Aunque pertenece a una familia íntimamente ligada al espectáculo —es hija de Santiago Bal, hermana de Fede Bal y mantiene una relación muy cercana con Carmen Barbieri, a quien considera su “madre del corazón”—, desarrolló una trayectoria propia.
Se formó en interpretación artística y trabajó en teatro en obras como Los Grimaldi, 4 colas y 1 funeral, El último pasaje y La escuálida familia. También protagonizó su propio unipersonal, Julieta Bal: Diván.
En televisión, participó de ficciones como ¿Quién es el jefe?, Botineras, Alguien que me quiera y Los Únicos. Además, fue parte de Este es el Show y Cantando por un Sueño.
Su carrera también tuvo un capítulo en el cine con El manosanta está cargado, la película protagonizada por Alberto Olmedo.
Pero después de varios años frente a las cámaras y sobre los escenarios, Julieta empezó a mirar hacia otro lado. Ese interés la llevó a explorar las terapias holísticas, un camino que terminó modificando por completo su presente.


